Asunción (Sony) Grau Carbonell, de Valencia
Como la alberca se llena de agua para poder utilizarla en el momento necesario, así se ha de llenar de vivencias nuestra vida (unas negativas y otras positivas) para poder ser reflexivas lecciones existenciales.
Estas albercas se van llenando con agua del río de la vida, y esporádicamente, con pura y cristalina Agua del Manantial de Sabiduría.
En estas albercas vienen a abrevar los toros de la ira, los caballos
de la pasión, las ovejas de las desesperanzas, las aves de la falsa libertad… y tantos otros animales de nuestra personalidad descontrolada que precisa aplacar sus malos ímpetus.
Las albercas son pacientes, son humildes, siempre están ahí atesorando el agua de la lluvia-Dios que aplaca la sed de perfección.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
GRACIAS POR ENSEÑARME TANTO
Maria Chamorro García, de Gijón, Asturias
He sido madre, o mejor dicho, he dado a luz. En contra de sentimientos de otras madres, yo estoy aprendiendo a querer a mi hijo. Aprendo día a día, con sus caricias, sus sonrisas y su enorme inocencia. Lo desee antes de su concepción, pero lo voy queriendo poco a poco. Esto provocó en mí una gran incertidumbre. La mayoría de madres relatan cómo en cuanto cogen a su hijo en brazos, ya lo quieren más que a su propia vida… Mi caso no fue así. Yo he tenido que aprender a quererlo. Él cambió mi vida, coartó mi libertad y se apoderó de mi tiempo como si fuera suyo… Hoy puedo decir que soy madre, que mi hijo me ha enseñado a amar. El amor sincero que no espera nada a cambio y que él me devuelve en cada gesto. Siento que he ido contra natura, pero estoy segura de haber aprendido con él, de no haber forzado sentimientos por ser lo correcto. Nuestro amor mutuo crece con el tiempo, como todos los amores que son verdaderos y es que yo quise ser madre, él nunca pidió ser hijo.
He sido madre, o mejor dicho, he dado a luz. En contra de sentimientos de otras madres, yo estoy aprendiendo a querer a mi hijo. Aprendo día a día, con sus caricias, sus sonrisas y su enorme inocencia. Lo desee antes de su concepción, pero lo voy queriendo poco a poco. Esto provocó en mí una gran incertidumbre. La mayoría de madres relatan cómo en cuanto cogen a su hijo en brazos, ya lo quieren más que a su propia vida… Mi caso no fue así. Yo he tenido que aprender a quererlo. Él cambió mi vida, coartó mi libertad y se apoderó de mi tiempo como si fuera suyo… Hoy puedo decir que soy madre, que mi hijo me ha enseñado a amar. El amor sincero que no espera nada a cambio y que él me devuelve en cada gesto. Siento que he ido contra natura, pero estoy segura de haber aprendido con él, de no haber forzado sentimientos por ser lo correcto. Nuestro amor mutuo crece con el tiempo, como todos los amores que son verdaderos y es que yo quise ser madre, él nunca pidió ser hijo.
lunes, 27 de septiembre de 2010
A VECES NECESITO UNA SONRISA
Pilar Montero Camarena, de Lorca, Murcia
A veces necesito una sonrisa
la luz de una mirada, una palabra
a tiempo, un gesto leve
que me insinúe la piel de una caricia.
Me sucede todo esto
no siempre cuando llueve
–que es cuando la tristeza
se me pone más tibia y aumenta
el globo de oro de la nostalgia-
También me pasa –algunas veces-
cuando la luna está muy alta
y no encuentra el camino
de mi casa.
A veces necesito una sonrisa
la luz de una mirada, una palabra
a tiempo, un gesto leve
que me insinúe la piel de una caricia.
Me sucede todo esto
no siempre cuando llueve
–que es cuando la tristeza
se me pone más tibia y aumenta
el globo de oro de la nostalgia-
También me pasa –algunas veces-
cuando la luna está muy alta
y no encuentra el camino
de mi casa.
CRISIS
Ana Mª Jiménez Alcolea, de Socuellamos, Ciudad Real
A veces, la vida, se queda colgada como un programa de ordenador y no responde.
El camino que antes estaba tan claro se vuelve borroso,
la brújula se vuelve loca y no es capaz de marcar el norte,
la aguja no acaba de decidirse y oscila de un lado a otro.
Te preguntas qué ha podido pasar y no te lo explicas,
tenías un trabajo, una pareja, un futuro,
y, de repente, ese trabajo que tanto prometía se ha esfumado.
Tu pareja, a la que tan bien conocías y que tan bien te comprendía actúa de modo incomprensible, te dice que has cambiado
y tú te quedas con la boca abierta, desconcertado, sin rumbo, a la deriva.
Pero si tú eres igual que siempre, tú sigues caminando por el mismo sendero,
es el camino el que ha cambiado, de pronto te encuentras en un terreno inhóspito, desierto, huracanado…
y tus pies comienzan a hundirse en la arena,
te cuesta dar un paso cada vez más,
levantas los brazos y esperas que alguien te eche una mano para poder salir,
esperas, esperas…
A veces, la vida, se queda colgada como un programa de ordenador y no responde.
El camino que antes estaba tan claro se vuelve borroso,
la brújula se vuelve loca y no es capaz de marcar el norte,
la aguja no acaba de decidirse y oscila de un lado a otro.
Te preguntas qué ha podido pasar y no te lo explicas,
tenías un trabajo, una pareja, un futuro,
y, de repente, ese trabajo que tanto prometía se ha esfumado.
Tu pareja, a la que tan bien conocías y que tan bien te comprendía actúa de modo incomprensible, te dice que has cambiado
y tú te quedas con la boca abierta, desconcertado, sin rumbo, a la deriva.
Pero si tú eres igual que siempre, tú sigues caminando por el mismo sendero,
es el camino el que ha cambiado, de pronto te encuentras en un terreno inhóspito, desierto, huracanado…
y tus pies comienzan a hundirse en la arena,
te cuesta dar un paso cada vez más,
levantas los brazos y esperas que alguien te eche una mano para poder salir,
esperas, esperas…
viernes, 24 de septiembre de 2010
DESEO
Gerardo Ricardo Pereiro, de Bariloche, Argentina
Solemos confundir el deseo interno con el externo, lo que está incompleto en nosotros es lo que “admiramos” y deseamos en el otro, tenemos la ilusión de que nos completará si lo podemos poseer.
Por el contrario si estamos completos y eso significa amarse a si mismo, lo que amamos en el otro nos completa sin necesidad de posesión. Nos permite experimentar el amor, lo que somos ahora, y aquello que somos en potencia o en esencia, es decir lo que deseamos ser.
El ser no sabe de su potencial y aún más primariamente no sabe qué desea, vive en el deseo o la necesidad de la cultura, por ello prefiero hablar de arte más que de cultura, entender que se trata del arte de la vida. Que el arte crea y la cultura dogmatiza. El arte es idea y la cultura forma.
Ser consciente del propio deseo es el objetivo más elevado para el Ser.
Tomar conciencia de su capacidad de crear.
Solemos confundir el deseo interno con el externo, lo que está incompleto en nosotros es lo que “admiramos” y deseamos en el otro, tenemos la ilusión de que nos completará si lo podemos poseer.
Por el contrario si estamos completos y eso significa amarse a si mismo, lo que amamos en el otro nos completa sin necesidad de posesión. Nos permite experimentar el amor, lo que somos ahora, y aquello que somos en potencia o en esencia, es decir lo que deseamos ser.
El ser no sabe de su potencial y aún más primariamente no sabe qué desea, vive en el deseo o la necesidad de la cultura, por ello prefiero hablar de arte más que de cultura, entender que se trata del arte de la vida. Que el arte crea y la cultura dogmatiza. El arte es idea y la cultura forma.
Ser consciente del propio deseo es el objetivo más elevado para el Ser.
Tomar conciencia de su capacidad de crear.
TIEMPO
Elisabet Claudia Barros, Bernal, Buenos Aires, Argentina
Es éste un breve ensayo metafórico de los alcances, ventajas y desventajas que el tiempo nos ofrece.
¿Te preguntaste alguna vez… a quién se le ocurrió inventar un reloj?
¿Qué lo llevo a contar las horas? Una situación, una relación, vínculos.
Reloj que marcas las horas… Para qué… El día es el día, la noche también.
¡Por qué contabilizar, si el tiempo es el tiempo de cada uno sin convenciones de amaneceres y ocasos!
Lo llevo en mí, lo dejo discurrir, lo atrapo, amasijo y vuelvo a colocarlo en su lugar…
Uno vive dentro del tiempo inconciente y se deja llevar adonde no sabemos.
Y donde se encuentra el olvido, si es la intersección entre la memoria y la fantasía.
Cuál es el lugar del tiempo, o el tiempo es puro cuento.
Qué sencilla pregunta nos reúne aquí, en este momento, que existe o no en realidad.
Atrapa el tiempo. Si sólo es un sueño.
Es éste un breve ensayo metafórico de los alcances, ventajas y desventajas que el tiempo nos ofrece.
¿Te preguntaste alguna vez… a quién se le ocurrió inventar un reloj?
¿Qué lo llevo a contar las horas? Una situación, una relación, vínculos.
Reloj que marcas las horas… Para qué… El día es el día, la noche también.
¡Por qué contabilizar, si el tiempo es el tiempo de cada uno sin convenciones de amaneceres y ocasos!
Lo llevo en mí, lo dejo discurrir, lo atrapo, amasijo y vuelvo a colocarlo en su lugar…
Uno vive dentro del tiempo inconciente y se deja llevar adonde no sabemos.
Y donde se encuentra el olvido, si es la intersección entre la memoria y la fantasía.
Cuál es el lugar del tiempo, o el tiempo es puro cuento.
Qué sencilla pregunta nos reúne aquí, en este momento, que existe o no en realidad.
Atrapa el tiempo. Si sólo es un sueño.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
CUANDO EL AMOR DA PASO AL ABANDONO
Mª Paz Cerrejón López, de Sevilla
Todo es un mundo
y el mundo ya no es nada
cuando el amor
da paso al abandono.
Todo es un pozo
de sombras sobre sombras,
donde el color
se ha quedado en el fondo.
Nada es lo mismo
y sólo somos nada,
si ya el amor
no habita entre nosotros.
Todo es un mundo
y el mundo ya no es nada
cuando el amor
da paso al abandono.
Todo es un pozo
de sombras sobre sombras,
donde el color
se ha quedado en el fondo.
Nada es lo mismo
y sólo somos nada,
si ya el amor
no habita entre nosotros.
EL ESPECTÁCULO
Mª del Pilar Alberdi Zubizarreta, de El Rincón de la Victoria, Málaga
Me costó mucho conseguir que alguien tuviese tiempo de olvidarse de su trabajo y amistades y me ayudase a construir una cometa.
Coincidió que la madre de mi amiga dijo que tenía que ir a visitar a su familia en el campo. “¡Qué mejor lugar para echar a volar la cometa!”.
Resultó que allí también había muchos niños.
La empujamos a volar y fuimos felices. Yo, la que más, porque era su dueña. Pero al subir al autobús de largo recorrido para volver a la ciudad, me di cuenta que me la había olvidado.
La madre de mi amiga dijo: “No te preocupes. Volveremos a buscarla.”
Pero no volvimos.
La cometa tenía dibujada una cara de payaso. Creo que fui la única que supo cuánto iba a durar la función: toda una vida… Aún la veo coletear en el cielo. Aún sigue actuando para mí.
Me costó mucho conseguir que alguien tuviese tiempo de olvidarse de su trabajo y amistades y me ayudase a construir una cometa.
Coincidió que la madre de mi amiga dijo que tenía que ir a visitar a su familia en el campo. “¡Qué mejor lugar para echar a volar la cometa!”.
Resultó que allí también había muchos niños.
La empujamos a volar y fuimos felices. Yo, la que más, porque era su dueña. Pero al subir al autobús de largo recorrido para volver a la ciudad, me di cuenta que me la había olvidado.
La madre de mi amiga dijo: “No te preocupes. Volveremos a buscarla.”
Pero no volvimos.
La cometa tenía dibujada una cara de payaso. Creo que fui la única que supo cuánto iba a durar la función: toda una vida… Aún la veo coletear en el cielo. Aún sigue actuando para mí.
martes, 21 de septiembre de 2010
ALMA DE NIEVE
Félix Arce Araiz, de Soria
Aquí, ahora, en el fin del mundo, con el miedo hecho agua sobre mi mano, siento el roce de tus dedos que tocaron mi alma que moría. En este instante, tan puro, en el que el silencio de tus ojos se posa en mí, y mi cuerpo se estremece como pasos descalzos sobre la nieve, y mi yo, y mi mundo, tan blanco, se hace nada en tu mirada. Nada ya.
Ahora, aquí, acaba la tierra en el acantilado mismo de tu voz. La brisa es tu risa entre las agujas de un viejo pino que atraviesan la noche para ser nada en la bruma del amanecer. Sin miedo.
Tan sólo en el borde mismo de tu alma hallé yo mi alma, y bastó el sólo roce de uno de tus dedos, tan finos, para hacerme lo que soy,
lo que siempre fui.
Tan sutil, tan impreciso… ¿Quién, qué, en mis ojos se hace agua, cristalina, vacía? ¿Qué, quién, se deshace con un puro destello sobre tu mano?
Aquí, ahora, en el fin del mundo, con el miedo hecho agua sobre mi mano, siento el roce de tus dedos que tocaron mi alma que moría. En este instante, tan puro, en el que el silencio de tus ojos se posa en mí, y mi cuerpo se estremece como pasos descalzos sobre la nieve, y mi yo, y mi mundo, tan blanco, se hace nada en tu mirada. Nada ya.
Ahora, aquí, acaba la tierra en el acantilado mismo de tu voz. La brisa es tu risa entre las agujas de un viejo pino que atraviesan la noche para ser nada en la bruma del amanecer. Sin miedo.
Tan sólo en el borde mismo de tu alma hallé yo mi alma, y bastó el sólo roce de uno de tus dedos, tan finos, para hacerme lo que soy,
lo que siempre fui.
Tan sutil, tan impreciso… ¿Quién, qué, en mis ojos se hace agua, cristalina, vacía? ¿Qué, quién, se deshace con un puro destello sobre tu mano?
apenas cae
y ya es agua la nieve
sobre mi mano
y ya es agua la nieve
sobre mi mano
RE-SENTIR
Rosa Mª Martínez Nieto, de Marbella, Málaga
Mi amiga Julia sufre del corazón porque no sabe como librarse de un daño recibido hace tiempo que trae al presente una y otra vez.
Se resiente. Y como el corazón es el único órgano que no contrae la enfermedad innombrable, su cerebro buscando el equilibrio, ha alojado la enfermedad en su sangre. Ella lleva con gran dignidad esta derivación que le ha hecho su corazón y me ha enseñado grandes cosas con su comportamiento, una de ellas es que no vive ni de,
ni en la queja, vive en el amor y gracias a él se está curando.
Julia tiene una dulce especialidad, el bizcocho de amor con aroma de canela que te sacia con una pequeña porción.
Mi amiga Julia sufre del corazón porque no sabe como librarse de un daño recibido hace tiempo que trae al presente una y otra vez.
Se resiente. Y como el corazón es el único órgano que no contrae la enfermedad innombrable, su cerebro buscando el equilibrio, ha alojado la enfermedad en su sangre. Ella lleva con gran dignidad esta derivación que le ha hecho su corazón y me ha enseñado grandes cosas con su comportamiento, una de ellas es que no vive ni de,
ni en la queja, vive en el amor y gracias a él se está curando.
Julia tiene una dulce especialidad, el bizcocho de amor con aroma de canela que te sacia con una pequeña porción.
lunes, 20 de septiembre de 2010
LECTURAS
Joaquín Tejeiro Trompeta, de Ciempozuelos, Madrid
Una noche, cuando mi hija tenía seis años, en vez de leer para ella
El osito azul o Bambi cogí La Metamorfosis, de Kafka.
-¿Qué cuento vas a leerme hoy, papi?- me dijo arropada hasta la barbilla.
-Uno nuevo
-¿Y cómo se titula?
-La Metamorfosis
-¿Cómo? ¿De qué trata?
-Cuenta la historia de un hombre que se convierte en un escarabajo.
Me clavó los ojos. Luego observó el libro y torció la boca.
-¿Crees que soy como mamá? A mí no me interesa tu diario.
Una noche, cuando mi hija tenía seis años, en vez de leer para ella
El osito azul o Bambi cogí La Metamorfosis, de Kafka.
-¿Qué cuento vas a leerme hoy, papi?- me dijo arropada hasta la barbilla.
-Uno nuevo
-¿Y cómo se titula?
-La Metamorfosis
-¿Cómo? ¿De qué trata?
-Cuenta la historia de un hombre que se convierte en un escarabajo.
Me clavó los ojos. Luego observó el libro y torció la boca.
-¿Crees que soy como mamá? A mí no me interesa tu diario.
ARAMEO
Shandra Ledesma Ortega, de Golmayo, Soria
El sabor a flores de aquella manzana aún temblaba en el paladar cuando penetré en una antigua iglesia de paredes encaladas y tesoros que iban más allá de su preciada decoración. Pronto descubriría la mayor de sus prendas, que reposaba sobre su patrimonio inmaterial: el arameo. Una joven comenzó su retahíla de palabras desconocidas suyo significado atravesaba el raciocinio y las convertía en algo cercano y profundo. Aquel antiguo idioma lamió mis heridas lingüísticas, atenazadas desde hace años en retorcidos laberintos, y urgió una pronta respuesta en forma de redención del alma, que aún queda libre al rememorarlas.
El sabor a flores de aquella manzana aún temblaba en el paladar cuando penetré en una antigua iglesia de paredes encaladas y tesoros que iban más allá de su preciada decoración. Pronto descubriría la mayor de sus prendas, que reposaba sobre su patrimonio inmaterial: el arameo. Una joven comenzó su retahíla de palabras desconocidas suyo significado atravesaba el raciocinio y las convertía en algo cercano y profundo. Aquel antiguo idioma lamió mis heridas lingüísticas, atenazadas desde hace años en retorcidos laberintos, y urgió una pronta respuesta en forma de redención del alma, que aún queda libre al rememorarlas.
jueves, 16 de septiembre de 2010
LAS OJERAS QUE ME GUSTAN
Andrés Barca Díaz, de Canals, Valencia
Otra madrugada de negro sobre blanco.
Otra madrugada de yo a favor de mí mismo.
Otro amanecer que cambio por el sonido interrumpido de las teclas. Escoger casi nunca es tan gratificante.
La paz se encuentra en el ruido de oraciones que se atropellan para salir hasta mis manos.
Otra madrugada de negro sobre blanco.
Otra madrugada de yo a favor de mí mismo.
Otro amanecer que cambio por el sonido interrumpido de las teclas. Escoger casi nunca es tan gratificante.
La paz se encuentra en el ruido de oraciones que se atropellan para salir hasta mis manos.
viernes, 10 de septiembre de 2010
BUSCANDO LA POESÍA
Daniel Somolinos Pérez, de Madrid
Quiero decir te amo sin temor a equivocarme, dejar de ser cobarde
y de esconderme entre los recovecos del recelo y la desconfianza.
Ser aquél que ose desafiar tus labios, trazar un itinerario desde
mi boca a la tuya. Ardua es la tarea de compartir tu corazón con otra persona, pero aún es más difícil ser un llanero solitario en la estepa de la nostalgia y la melancolía. Por eso me siento una mácula que ensucia tu pelo o esa flor marchita que llora apartada del resto en un jardín en primavera. Y que le voy a hacer si nuestro amor es un otoño de hojas secas, tristes y marrones, en el suelo de algún parque en el que antaño éramos felices. No quiero ser anónimo para tu espíritu, pero veo que mi ímpetu no sirve de nada. ¿Cómo puedo tenerte, quererte… si eres una mujer difícil y yo no me siento poeta?
Quiero decir te amo sin temor a equivocarme, dejar de ser cobarde
y de esconderme entre los recovecos del recelo y la desconfianza.
Ser aquél que ose desafiar tus labios, trazar un itinerario desde
mi boca a la tuya. Ardua es la tarea de compartir tu corazón con otra persona, pero aún es más difícil ser un llanero solitario en la estepa de la nostalgia y la melancolía. Por eso me siento una mácula que ensucia tu pelo o esa flor marchita que llora apartada del resto en un jardín en primavera. Y que le voy a hacer si nuestro amor es un otoño de hojas secas, tristes y marrones, en el suelo de algún parque en el que antaño éramos felices. No quiero ser anónimo para tu espíritu, pero veo que mi ímpetu no sirve de nada. ¿Cómo puedo tenerte, quererte… si eres una mujer difícil y yo no me siento poeta?
ALUMBRAR
Jesús de Dios Pacios, de Cabrerizos, Salamanca
El miedo guía mis pasos mientras te espero. Sé muy bien que de esto nada sabes, que vendrás aunque no quiera, que nada te importará salvo la luz que te ciega y que te asusta. Sé que te gustaría retornar y que no puedes y que aquí estoy yo para suplir la mar que te acunaba, para abrazarte con torpeza y engañarte la memoria, aullando en tu oído los vientos que ya olvidas y que anhelas, para besarte la piel y dejarte en ella el rastro del tibio amor que ahora comienza.
El miedo guía mis pasos mientras te espero. Sé muy bien que de esto nada sabes, que vendrás aunque no quiera, que nada te importará salvo la luz que te ciega y que te asusta. Sé que te gustaría retornar y que no puedes y que aquí estoy yo para suplir la mar que te acunaba, para abrazarte con torpeza y engañarte la memoria, aullando en tu oído los vientos que ya olvidas y que anhelas, para besarte la piel y dejarte en ella el rastro del tibio amor que ahora comienza.
jueves, 9 de septiembre de 2010
EL ESPEJO
Carmen Gómez Blázquez, de Cáceres
Veo que me he hecho viejo. El espejo habla claro sin milongas huecas de amigo complaciente. Me devuelve la imagen de un ser ajeno a mí. El contorno de la cara se inclina hacia abajo derruido por el tiempo.
La boca en una perenne sonrisa invertida muestra un enfado absurdo. En los dientes el esmalte ha tomado un tono amarillento de blanco descolorido. A los ojos acuosos, agotados de tantos reflejos, les rodean surcos en todas direcciones como un capo arado sin concierto.
Observo con atención ese rostro. Hago recuento de los años pasados y basándome en la constante cada vez más rápida que es el tiempo, sé que falta poco para encontrarme de bruces con la muerte.
No puedo asimilar el concepto de No Ser, de No Estar, dos verbos unidos con un mismo significado al final de mi existencia que llegaran cogidos de la mano a la meta prevista:
¿La Nada?
Veo que me he hecho viejo. El espejo habla claro sin milongas huecas de amigo complaciente. Me devuelve la imagen de un ser ajeno a mí. El contorno de la cara se inclina hacia abajo derruido por el tiempo.
La boca en una perenne sonrisa invertida muestra un enfado absurdo. En los dientes el esmalte ha tomado un tono amarillento de blanco descolorido. A los ojos acuosos, agotados de tantos reflejos, les rodean surcos en todas direcciones como un capo arado sin concierto.
Observo con atención ese rostro. Hago recuento de los años pasados y basándome en la constante cada vez más rápida que es el tiempo, sé que falta poco para encontrarme de bruces con la muerte.
No puedo asimilar el concepto de No Ser, de No Estar, dos verbos unidos con un mismo significado al final de mi existencia que llegaran cogidos de la mano a la meta prevista:
¿La Nada?
EL HOMBRE QUE SALTA SOBRE SU SOMBRA
Roberto García Bartolomé, de Valladolid
Cuando el peso de la vida no te deja respirar. ¿Qué pueden hacer los que te rodean por sacarte del pozo?
Él es mi amigo, mi hermano, rezaría por su alma si fuera necesario, aún desconociendo a quien dirigir mis ruegos. Abandonaría el paraíso para bajar a las profundidades solo para hacerle compañía.
Pero, ¿qué se puede hacer por un hombre empeñado en saltar sobre su sombra?, ¿qué decirle a quien a decidido dejarlo pasar? Porque el mundo está lleno de luces que nos alumbran y se van, y hay que estar muy atento para cogerlas entre las manos y no dejarlas escapar. Porque la vida es para los valientes que se arriesgan a llorar y se permiten recoger el fruto nacido de sus lágrimas.
Cuando uno se rinde, cuando deja de creer, el mundo le da la espalda.
“No te rindas, cree” Mi grito es orden y suplica, y no puedo hacer más si él no quiere coger mi mano.
Cuando el peso de la vida no te deja respirar. ¿Qué pueden hacer los que te rodean por sacarte del pozo?
Él es mi amigo, mi hermano, rezaría por su alma si fuera necesario, aún desconociendo a quien dirigir mis ruegos. Abandonaría el paraíso para bajar a las profundidades solo para hacerle compañía.
Pero, ¿qué se puede hacer por un hombre empeñado en saltar sobre su sombra?, ¿qué decirle a quien a decidido dejarlo pasar? Porque el mundo está lleno de luces que nos alumbran y se van, y hay que estar muy atento para cogerlas entre las manos y no dejarlas escapar. Porque la vida es para los valientes que se arriesgan a llorar y se permiten recoger el fruto nacido de sus lágrimas.
Cuando uno se rinde, cuando deja de creer, el mundo le da la espalda.
“No te rindas, cree” Mi grito es orden y suplica, y no puedo hacer más si él no quiere coger mi mano.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
REHÉN
Betsy Balestrini Ponce, de Caracas, Venezuela
Soy barroco, acomodaticio, a veces mezquino y corruptible, un poco bebedor, cara dura, oportunista, más o menos responsable e impuntual, no me interesa la democracia ni la revolución.
Sin sutilezas, nada me altera ni me causa indignación, cuando quiero luz no tengo, cuando quiero agua hay racionamiento, cuando quiero comer lo que me da la gana, hay escasez, cuando quiero quejarme no puedo hacerlo, cuando quiero ser bueno se ríen de mi, cuando quiero trabajar hay desempleo, cuando quiero estudiar no hay cupo, cuando quiero ser rico me pregunto para qué, cuando quiero ser libre lloro, si me marcho lejos sería un impostor.
Es lo que tengo, no hablo inglés, es lo que hay, abandoné a mis hijos y a mi mujer, nadie me convence, no creo en palabrería ni resurrección, todo está bien, en mi edificio hay basura, no sirve el ascensor, mi auto no enciende, la vida es como tiene que ser.
Soy barroco, acomodaticio, a veces mezquino y corruptible, un poco bebedor, cara dura, oportunista, más o menos responsable e impuntual, no me interesa la democracia ni la revolución.
Sin sutilezas, nada me altera ni me causa indignación, cuando quiero luz no tengo, cuando quiero agua hay racionamiento, cuando quiero comer lo que me da la gana, hay escasez, cuando quiero quejarme no puedo hacerlo, cuando quiero ser bueno se ríen de mi, cuando quiero trabajar hay desempleo, cuando quiero estudiar no hay cupo, cuando quiero ser rico me pregunto para qué, cuando quiero ser libre lloro, si me marcho lejos sería un impostor.
Es lo que tengo, no hablo inglés, es lo que hay, abandoné a mis hijos y a mi mujer, nadie me convence, no creo en palabrería ni resurrección, todo está bien, en mi edificio hay basura, no sirve el ascensor, mi auto no enciende, la vida es como tiene que ser.
EL OCASO DE MIS SUEÑOS
Mª Isabel Rodríguez Fuertes, de Oviedo, Asturias
Soñaba con un amor intenso y duradero.
Soñaba con un radiante amanecer a tu lado.
Soñaba con un festival de ilusiones, con un arco iris de correspondidos sentimientos; con un baúl rebosante de chispeantes flores y un baile de desbordantes sensaciones.
Soñaba con una chimenea en nuestro cálido hogar y me soñaba soñando frente a un sensual fuego, que hechizaba e iluminaba nuestras noches.
Todo esto, lo he soñado yo.
Soñaba con tantas cosas y todas a tu lado, que hoy, después de tan larga espera, cuando noto como los años van dominando mi mente y la vejez se apodera de mi cuerpo; me encuentro sentada frente a una chimenea apagada, un sofá vacío y un triste baúl repleto de soledad arrinconado en una esquina.
Todo lo que no quería lo tengo aquí, conmigo… en mí.
Soñaba con un amor intenso y duradero.
Soñaba con un radiante amanecer a tu lado.
Soñaba con un festival de ilusiones, con un arco iris de correspondidos sentimientos; con un baúl rebosante de chispeantes flores y un baile de desbordantes sensaciones.
Soñaba con una chimenea en nuestro cálido hogar y me soñaba soñando frente a un sensual fuego, que hechizaba e iluminaba nuestras noches.
Todo esto, lo he soñado yo.
Soñaba con tantas cosas y todas a tu lado, que hoy, después de tan larga espera, cuando noto como los años van dominando mi mente y la vejez se apodera de mi cuerpo; me encuentro sentada frente a una chimenea apagada, un sofá vacío y un triste baúl repleto de soledad arrinconado en una esquina.
Todo lo que no quería lo tengo aquí, conmigo… en mí.
martes, 7 de septiembre de 2010
DESEO
Miguel Angel Casasola Franco, de Madrid
Nos veíamos cada día porque trabajábamos juntos. Ella tenía novio.
Yo tenía novia.
Adquirí la costumbre de salir a comprar una lata de Coca-Cola a media tarde. Cuando regresaba siempre le ofrecía el primer trago. Ella siempre aceptaba. Se llevaba la lata lentamente a la boca, apretaba los labios contra el borde dando un profundo sorbo y yo, mientras, la miraba ensimismado, anhelante, con delectación. Después nos intercambiábamos la lata y una mirada cómplice. Yo me llevaba la lata lentamente a la boca, apretaba los labios contra el borde dando un profundo sorbo y ella, mientras me miraba ensimismaba, anhelante, con delectación.
Nos veíamos cada día porque trabajábamos juntos. Ella tenía novio.
Yo tenía novia.
Adquirí la costumbre de salir a comprar una lata de Coca-Cola a media tarde. Cuando regresaba siempre le ofrecía el primer trago. Ella siempre aceptaba. Se llevaba la lata lentamente a la boca, apretaba los labios contra el borde dando un profundo sorbo y yo, mientras, la miraba ensimismado, anhelante, con delectación. Después nos intercambiábamos la lata y una mirada cómplice. Yo me llevaba la lata lentamente a la boca, apretaba los labios contra el borde dando un profundo sorbo y ella, mientras me miraba ensimismaba, anhelante, con delectación.
NUNCA ES TARDE
Juan Fernández Ortiz, de Cervelló, Barcelona
¿Ves como no era tan difícil ser un poco amable y cariñoso con tu mujer?
¿Tanto te costaba demostrarme un poco de ternura a lo largo de estos cuarenta años juntos? Tus celos, tus exigencias, tus nervios, las ocasionales bofetadas que me has dado, ¿de qué nos han servido?
¿Cuándo, en toda nuestra vida en común me habías preguntado, al verme triste o abatida, qué me pasaba? Ha tenido que llegar la enfermedad para que te interesaras por mis dolores o mis pesares. Tú, que al año de casados ya no me dirigías ni una palabra amable.
Sé que es porque ahora te ves perdido, como el niño al que se madre deja solo en un camino, en mitad del bosque, y no sabe hacia dónde debe caminar para encontrarla. Y acudes a mí para que te guíe. Y yo, contenta.
Aunque sea una barbaridad, no me habría importado que esto hubiera acudido muchos años antes.
¿Ves como no era tan difícil ser un poco amable y cariñoso con tu mujer?
¿Tanto te costaba demostrarme un poco de ternura a lo largo de estos cuarenta años juntos? Tus celos, tus exigencias, tus nervios, las ocasionales bofetadas que me has dado, ¿de qué nos han servido?
¿Cuándo, en toda nuestra vida en común me habías preguntado, al verme triste o abatida, qué me pasaba? Ha tenido que llegar la enfermedad para que te interesaras por mis dolores o mis pesares. Tú, que al año de casados ya no me dirigías ni una palabra amable.
Sé que es porque ahora te ves perdido, como el niño al que se madre deja solo en un camino, en mitad del bosque, y no sabe hacia dónde debe caminar para encontrarla. Y acudes a mí para que te guíe. Y yo, contenta.
Aunque sea una barbaridad, no me habría importado que esto hubiera acudido muchos años antes.
lunes, 6 de septiembre de 2010
EMIGRANTE
Mónica Arango Rincón, de Buenos Aires, Argentina
El emigrante persigue sus ilusiones.
Otras tierras estremecen su horizonte, un llamado lo incita desde sus adentros,
se deja llevar por la fascinación de conocer nuevos mundos.
Deja atrás su tierra, sus huellas. Forasteros pasos surcan sus anhelos
En tierras lejanas, ávido de saberes, aprende nuevos oficios,
busca su sustento, entregando su ser y su sonrisa en tierra hostil.
El inmigrante yace extraviado en geografías ajenas,
desperdiciados sus saberes, perdidas sus entrañas, lo invade la nostalgia.
Un nuevo sueño surca su horizonte: el regreso.
Estando lejos el retorno se vuelve una premura,
la sangre llama, el suelo espera.
Siempre se añora lo perdido.
En la lejanía se sufre y se llora.
Se vive con la esperanza de regresar un día.
La tierra, el amor de siempre, llama…
Aunque pasen muchos años,
finalmente ella, le hará retornar.
El emigrante persigue sus ilusiones.
Otras tierras estremecen su horizonte, un llamado lo incita desde sus adentros,
se deja llevar por la fascinación de conocer nuevos mundos.
Deja atrás su tierra, sus huellas. Forasteros pasos surcan sus anhelos
En tierras lejanas, ávido de saberes, aprende nuevos oficios,
busca su sustento, entregando su ser y su sonrisa en tierra hostil.
El inmigrante yace extraviado en geografías ajenas,
desperdiciados sus saberes, perdidas sus entrañas, lo invade la nostalgia.
Un nuevo sueño surca su horizonte: el regreso.
Estando lejos el retorno se vuelve una premura,
la sangre llama, el suelo espera.
Siempre se añora lo perdido.
En la lejanía se sufre y se llora.
Se vive con la esperanza de regresar un día.
La tierra, el amor de siempre, llama…
Aunque pasen muchos años,
finalmente ella, le hará retornar.
¿Por qué?
Mª Jesús Freire Salinas, de San Sebastián
¿Por qué buscar ese amor
siempre cargado de cuerpo?
¿Por qué anhelar espejismos
que no sacian, antes hieren?
Busco amor en la verdad,
el que es dolor verdadero,
el que sacia sin saciar,
el que sin caricias muere.
Ese amor que es sin dobleces,
que vive dentro de mí,
que, más allá de materia
funde un único sentir.
El que es cuerpo junto al alma
en maravillosa unión
tiene un solo corazón
para amar al mundo entero.
Y esa batalla que libra,
pobre corazón de barro,
termina al fin en victoria
pues es polvo enamorado.
¿Por qué buscar ese amor
siempre cargado de cuerpo?
¿Por qué anhelar espejismos
que no sacian, antes hieren?
Busco amor en la verdad,
el que es dolor verdadero,
el que sacia sin saciar,
el que sin caricias muere.
Ese amor que es sin dobleces,
que vive dentro de mí,
que, más allá de materia
funde un único sentir.
El que es cuerpo junto al alma
en maravillosa unión
tiene un solo corazón
para amar al mundo entero.
Y esa batalla que libra,
pobre corazón de barro,
termina al fin en victoria
pues es polvo enamorado.
PREGUNTA
Marta Rodil, de Santa Fe, Argentina
Me pregunto y me pregunto,
sigo buscando la verdad,
la vislumbro en este viaje
dichoso y trabajoso
por los caminos de la Tierra.
Y me repito
vendrán sin duda tiempos de vino y rosas,
de espina y temporal
y habrá que apostar a vencer,
a no dar gusto al fracaso,
eso es vivir.
Me pregunto y me pregunto,
sigo buscando la verdad,
la vislumbro en este viaje
dichoso y trabajoso
por los caminos de la Tierra.
Y me repito
vendrán sin duda tiempos de vino y rosas,
de espina y temporal
y habrá que apostar a vencer,
a no dar gusto al fracaso,
eso es vivir.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
HIJOS, ÁRBOLES, LIBROS
Virginia Navarro Marín, de Madrid
Cuando somos niñas vivimos de ilusiones. Al crecer de realidades.
Cuando maduramos… de recuerdos.
Las ilusiones albergan pensamientos positivos donde no caben la envidia, el rencor, o la maldad. Aunque, a veces, la realidad sustituye a los sueños, y es ahí donde saboreamos las frustraciones y el desamor. Algunas, tenemos hijos de padres que se volvieron invisibles, y escribimos historias en las que muchos sólo ven páginas en blanco. Sin embargo, seguimos irguiendo la mirada, expectantes al juego del destino (donde se gana y se pierde), confiando en que dará fruto el árbol que plantamos.
Y entonces pensaremos: “No me puedo quejar”, como Edith Piaf dice en su canción. Porque a fin de cuentas vale más una vida llena de fracasos… que vacía.
Cuando somos niñas vivimos de ilusiones. Al crecer de realidades.
Cuando maduramos… de recuerdos.
Las ilusiones albergan pensamientos positivos donde no caben la envidia, el rencor, o la maldad. Aunque, a veces, la realidad sustituye a los sueños, y es ahí donde saboreamos las frustraciones y el desamor. Algunas, tenemos hijos de padres que se volvieron invisibles, y escribimos historias en las que muchos sólo ven páginas en blanco. Sin embargo, seguimos irguiendo la mirada, expectantes al juego del destino (donde se gana y se pierde), confiando en que dará fruto el árbol que plantamos.
Y entonces pensaremos: “No me puedo quejar”, como Edith Piaf dice en su canción. Porque a fin de cuentas vale más una vida llena de fracasos… que vacía.
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