viernes, 25 de marzo de 2022

ANTOLOGÍA 2021: SAN MARCOS, LIMA

 




SAN MARCOS, LIMA
 
Es curioso el contraste de este brillo primaveral, pábilo de mil ideas emprendedoras, y el oscuro y triste final que planea sobre las piedras que me acompañan.

Y es que mi mente, atizada por un cansado cuerpo, vive como si fuera el ayer los momentos de esfuerzos que en un precario convento, y aún sin haberse consolidado el poderío hispánico, debieron realizar, en nombre de Dios los primeros y en pos de la humanidad los siguientes, novicios y decanos, todos llenos por igual de curiosidad y fe, a fin de levantar semejante propósito.

Nunca pensé en mis casi ochenta octubres que las voces contenidas en los medianiles de los pasillos, tanto de los ociosos pupilos como de los atareados maestros, yacerían ahora bajo piedras y desecho de mortero.

Nada hacía pensar que los avisos que la tierra nos enviaba en forma de protestas terminarían en un horrendo grito seguido de un lodazal de lágrimas. Ni que los lamentos de su desesperanza duraran más que los muros que sostenían esta universidad.

Minutos han bastado para sepultar doscientos años de esfuerzos por levantar un sueño alrededor de la cultura. Una nueva forma de conquista basada en la enseñanza más que en la obediencia. Más en el cultivo de la mente que en el forjado de la espada.

Todo ha caído en una profunda desolación. Los sólidos muros han sepultado juntos a bestias y humanos, igualándonos a unos y otros en el inicio y fin de la vida.

¿Qué hemos aprendido?

Tiempo costará levantar de nuevo esta institución, lo sé. El gris de mis ojos no brillará en el alumbramiento de una nueva generación de licenciados. Pero nada puede quitarme el orgullo de haber contribuido al avance de este Nuevo Mundo.
Nada podrá detener ya esta corriente. También lo sé.
 
 
Manuel S. Martín
Fuenlabrada
(XV Antología)
 
 

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