…*
Emerge,
te seduce, engalana tus ojos.
Tomas de ella aire,
e igual que una glosa manuscrita de tu rasgo cultural,
anotas su mirada a tu lenguaje,
la interpretas
y la reescribes
como el pliegue de dos mundos
contrapuestos.
Miras al cielo
y en el siguiente renglón,
la fuerza del arraigo, te coge de la mano.
Te susurra sorpresas, abrazos, luz.
Un imperio, entonces, toma bandera propia
y comienza así el mestizaje.
Le secunda al unísono,
como una alianza,
la cultura, la religión, la propia consciencia hispánica.
y como sello de las ciencias y las letras de tus actos,
ideas y rubricas humanismo y derechos por igual
tanto a aborígenes como a mestizos o criollos
y eclosiona, por delante de su época,
la universidad; tal que lazo, tal que espejo.
entronca de este modo con su sustrato
y se legitima, se difunde, asciende...
desmide sus versos
y ensancha su lema:
calcula de nuevo el infinito
y, plus ultra, navega... tal cual... así...
más allá...
mucho antes que cualquier otra realidad.
Mientras,
entretanto...
cual corolario del viaje civilizacional
que las cátedras de lenguas indígenas
tradujeron,
nuestro corazón
se acerca al centro
por el lado más cercano del mundo.
Suma, bendice, anhela...
y, próximo ya al beso,
se funde para siempre en respiración
como arquetipo,
como esencia análoga al vocablo kawsay,
del quechua: vida, vivencia.
Licenciado en Ciencias Empresariales en la Universidad de Salamanca
Su actividad literaria se inicia en la Escuela de Escritores de Barcelona y crece a raíz del desarrollo de proyectos de creación literaria y recitales
(XV Antología)
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