jueves, 24 de marzo de 2022

«RE-VIVENCIAS»: HERMANDAD

 



           HERMANDAD

 

 Acercarnos los unos a los otros, con espíritu de hermandad,
con cariño, con simpatía.
 
La vida está tramada de contactos personales
que pueden ser familiares, profesionales o sociales.
 
Si en nuestros contactos sociales no nos entregamos,
si permanecemos siempre fríos y distantes,
no llegaremos nunca a conocer la verdadera naturaleza
de las personas que nos rodean.
 
El conocer supone esfuerzo.
Nada se llega a conocer realmente sin un previo y profundo estudio.
 
Conocer es entrar a fondo en una realidad
o identificarse con ella, con su forma de ser, pensar y actuar.
 
La hermandad natural facilita el conocimiento
de las personas a través del trato íntimo.
 
Lo difícil es crear lazos nuevos de hermandad
porque presupone devoción, entrega, sacrificio.
 
Todos incurrimos en el mismo error. Creer que
el conocimiento verdadero de las personas y de las cosas
se puede conseguir mediante un somero proceso de análisis.
 
Nos equivocamos muchas veces. Y nos llevamos
amargas decepciones cuando comprobamos que
la realidad es muy diferente a como la habíamos imaginado.
 
Y la razón es solo una, la falta de conocimiento suficiente.
 
La base de la hermandad está en conocerse mutuamente
y aceptarse tal como cada uno es.
 
La tolerancia y el respeto son indispensables
para que la hermandad pueda existir.
 
«Quererse como hermanos» es la máxima aspiración
de la amistad y, por lo tanto, supone una perfección,
un conocimiento y un trato, por encima de los vínculos amistosos.
 
Es muy difícil pero muy bello el saber practicar
el espíritu de hermandad auténtico, sincero,
abierto para todos, sin prejuicios ni intolerancias.

 

 (Fernando Orlando, Tomo II, 1966)
 


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