lunes, 21 de diciembre de 2015

ANTOLOGÍA 2015: AÑORANZA SECRETA



AÑORANZA SECRETA

Quisiera encontrar la raíz de mi cabellera nívea en el macizo Galaico, el dorado en los trigales de Castilla que retozó entre mis cabellos, cuando joven; porque tengo un recuerdo donde el tiempo añeja su aroma.

Tengo parientes lejanos sin propósito de encuentro, y en mi corazón llevo clavada una astilla del velero español que cruzó el mar de los Sargazos, cobijando la primera vid para los valles de Arequipa. Y estoy aquí, frente a mausoleos de roca ignimbrita y silencio, profanados por el tiempo y la indiferencia, con los apellidos de aquellos colonos castellanos, en alto relieve y cansados de tanto perseverar.
Alguien me contó que llegaron sin más brújula que una copla, anhelando el primer zumbido de insecto, que pasaron de largo por la Lima virreinal para anclar en las playas sus escudos heráldicos y desenvainar el arado.

Ojalá yo pudiera reconstruir ese velero con maderos de bandurrias que murieron sin descendencia, y alcanzar la otra orilla para espiar el jardín donde el abuelo que nunca conocí amó a la mujer que me heredó el color de sus ojos, robarle el perfume a unas flores de azafrán sin profanar su religión, y reescribir nuestra historia. Recién entonces lograré descifrar la añoranza secreta de los últimos lonccos chacareros; en la rudeza de sus manos y la picardía de sus carnavales, porque a pesar de haber abrazado el idioma romance con el quechua dulcito de los Andes, atesoraron el «facer Españas» en sus yaravíes, al pie de un volcán, con rima y todo, y purito sentimiento.

Dejaré flores en aquellas osamentas que ya se funden con la aridez de una llanura que antaño rebozó de maizales y amores prohibidos, y diré a mis nietos que la semilla sabe reconocer la copa del árbol aunque el viento le robe el follaje.

Dina Lourdes Vargas Guillén
Bióloga
(IX Antología)

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