miércoles, 29 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: CONQUISTA A LA INVERSA




CONQUISTA A LA INVERSA

Tus labios con sabor a dátiles maduros, derramaron su magia ilicitana sobre los míos, bailando la dansá en estas cordilleras desnudas, bañadas por un río de colores que se extiende desde el centro de mis valles hasta los bordes de mi Amazonas. No lo sabías, pero cuando dejé aquellos Andes creciendo en tu cama esa noche, aquel palmeral en tu pecho, supo por fin hacia dónde extenderse, fue sencillo: icé mi bandera inmarcesible en cada una de tus costas y dejé que mi cóndor desplegara sus alas para cubrir tu alma con un solo vuelo.

Nunca nadie te dijo o te avisó sobre la silenciosa conquista que te invitaba a cruzar Macondo de mi mano, era un viaje sin retorno, donde las fronteras se desdibujaron y por un breve instante la madre patria fue convertida en un currulao con aroma a caña recién cortada, comprendiendo que los bocadillos también crecen en los árboles de guayaba y que un «su mercé», más que la herencia de tu patria sobre la mía, se había transformado con el paso del tiempo, en el cariño hecho palabra.

Navegarás por El Dorado que tanto buscaron tus ancestros, cada vez que sientas el ritmo de mis bambucos en tu piel, bailando en tus venas como un lenguaje no escrito, haciendo historia cada vez que tu acento me erice los sentidos y se funda con mi río Magdalena, en un beso entre conquistador y conquistada, sin adivinar siquiera que te he invadido en silencio, enamorada de la España de la que te compones y que habita en mi lengua mucho antes de nacer.

 M.ª Johanna Alarcón Navas
Nacida en COLOMBIA, reside en Granada
Licenciada en Ciencias Políticas y Periodismo
Activista en derechos humanos
(X Antología)

lunes, 27 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: ET IN ARCADIA EGO




ET IN ARCADIA EGO

(Soy un aprendiz de América).

I

América es un árbol grande y copudo
en que anidar.
Aquí he construido mi torre de adobe.

Por la mañana, canto.
A mediodía, duermo
tendida bajo inmensos árboles,
bóvedas verdes,
capillas sixtinas de América.

Atardece.
Es la hora del poder y de olvidar el día.
América es un magnífico ejemplar donde existir.


II

Suave es la noche.
A lo lejos resplandece
la ciudad de las columnas.
Hecha de deseo,
sobre un lagarto verde.


III

Alrededor de mi torre,
silban los árboles de la alameda.
Es la vida enroscada entre ellos,
el espíritu de mis antepasados
enhebrado en el viento.

Es el rumor de la fortuna,
del gozo embravecido que los trajo.
Silba el alma de nuestra lengua
que va y viene por la mar océana.
Vive. No ha muerto.

M.ª Antonia García de León Álvarez
Escritora y socióloga, Universidad Complutense de Madrid
Profesora visitante en prestigiosas universidades americanas y europeas
(X Antología)

viernes, 24 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: LOS LAZOS QUE NOS UNEN




LOS LAZOS QUE NOS UNEN

He paseado mi alma por numerosos países.
He dejado mi corazón abandonado en muchas plazas.
He amado diferentes cuerpos en distintas ciudades.
Mis ojos han derramado sangre cuando han visto injusticias,
y mi espíritu se ha llenado de gozo al sentir una libertad desconocida.
He visto morir a un amigo en un auténtico infierno.
He maldecido. He reído. He sentido. He vivido lo que nunca imaginé.
He sido feliz y he llenado «mi vida de vida».
El día que decidí coger mi mochila y visitar cada uno de los lugares de nuestra familia hispana que hacen que el español sea, a día de hoy, la segunda lengua más hablada del mundo, ese día comenzaba, sin pretenderlo, a enriquecerse mi existencia un poco más con cada paso que daba. A dolerme un poco más el corazón con cada palabra hablada, a nublárseme la vista y a instalarse una perpetua nostalgia en mis labios. Pero también empezó la verdadera enseñanza cuando descubrí unas manos que me tendían sus manos, y a su vez otras manos que me tendían las suyas, sin conocerme, sin preguntarme, sin juzgarme; porque sí, porque era su hermana. Sí. Yo. Tú.
Fue a partir de ese día cuando comencé a poner nombre, color, olor y expresión a cada país que visitaba. A «facer Españas». Fue cuando descubrí que no todo es negro, que no todo es blanco.
Descubrí que podía ser muy feliz «entonando» un español con multitud de banderas y numerosos acentos. Descubrí que todos tenemos un nexo en común y respetarnos y respetar las costumbres de cada uno, ser honestos y permanecer unidos, debería ser uno de nuestros mayores legados. 
He vuelto a mi España y estoy orgullosa. Orgullosa de nuestras raíces, de nuestra tierra y de nuestro idioma. Orgullosa de nuestras Españas. Transmitamos ese orgullo a las generaciones venideras. Merecen sentirlo. Merecen vivirlo.

M.ª Isabel Rodríguez Fuertes
Nacida en CANGAS DEL NARCEA (Asturias), reside en Oviedo
(X Antología)

miércoles, 22 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: IDIOMA




IDIOMA

Me quito la capa verde de los días de lluvia, y la agito en el aire, solo un momento, para que los niños puedan sentir el clima de mi tierra. La tiendo en el suelo, y me dejo reposar sobre ella, para palpar el frescor del pasto. Y cuento: «Allí -señalo a mis espaldas-, en el septentrión de grises y nieblas nació nuestro idioma que, luego, se fue extendiendo más y más hasta alcanzar el sol del sur reflejado en las arenas del desierto saharaui, la frondosidad de las selvas guineanas, la manigua cubana, el caudaloso Amazonas, las nieves de la cordillera andina, las nacientes Filipinas». Y prosigo: «“Almunia” es sinónimo de “era, hacienda, heredad, predio y huerta”. “Besana” es palabra análoga a “arada, cultivo o arijo” y también significa “gavia, riego y surco”. “Surco” es equivalente a “cauce”, fastuoso vocablo que tiene la fuerza de las torrenteras que se desbordan en la tormenta. “Alfaguara, venero, hontanar, fuente y manantial” es el lugar donde brota, mana o surge el agua que nos calma la sed y riega el “ejido, campiña o pradera”».

Y así, a bordo de las palabras, los llevo a recorrer la vastedad de la pampa. La inmensidad de aquellos espacios nos sobrecoge. Navegamos ese mar sin límites donde una incansable ola vegetal se mueve como si de una masa de agua se tratara. Las infinitas extensiones de verde hierba salpicadas de los rojos, amarillos, añiles, violetas y blancos de las flores nos causan una extraña impresión: entre una alegría inmensa y una inexplicable melancolía. Y llegamos al final del viaje común: quinientos millones de personas entendiéndonos en el idioma que un día naciera, latín mediante, entre las nieblas y los grises del septentrión ibérico.

Manolo Villarroel
CIMADEVILLA (Gijón)
(X Antología)


martes, 21 de marzo de 2017

FINALIZADO EL PLAZO DE PRESENTACIÓN DE LAS VIVENCIAS


Ayer lunes, 20 de marzo, terminó el plazo para enviar las vivencias al XI Premio Orola.

Nos queda un largo trabajo por delante, pues aún seguirán llegando textos con fecha anterior a hoy, que por supuesto participan en el concurso.

Una vez registradas las vivencias, le tocará el turno al Jurado, y será entonces cuando podremos publicar la lista de las cien mejores, aquellas que conformarán la XI Antología.

Muchas gracias a todos por vuestro trabajo, vuestra creatividad y vuestro amor a la literatura.

lunes, 20 de marzo de 2017

BIENVENIDA A LA PRIMAVERA


Hoy comienza la primavera y queremos recibirla con un poema de Gabriela Mistral:




«Doña Primavera 
viste que es primor, 
viste en limonero 
y en naranjo en flor.

Lleva por sandalias 
unas anchas hojas, 
y por caravanas 
unas fucsias rojas.

Salid a encontrarla 
por esos caminos. 
¡Va loca de soles 
y loca de trinos!

Doña Primavera 
de aliento fecundo, 
se ríe de todas 
las penas del mundo...

No cree al que le hable 
de las vidas ruines. 
¿Cómo va a toparlas 
entre los jazmines?

¿Cómo va a encontrarlas 
junto de las fuentes 
de espejos dorados 
y cantos ardientes?

De la tierra enferma 
en las pardas grietas, 
enciende rosales 
de rojas piruetas.

Pone sus encajes, 
prende sus verduras, 
en la piedra triste 
de las sepulturas...

Doña Primavera 
de manos gloriosas, 
haz que por la vida 
derramemos rosas:

Rosas de alegría, 
rosas de perdón, 
rosas de cariño, 
y de exultación».

viernes, 17 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: PALABRA




PALABRA

Se hace palabra en mi boca
y antes fue canto en mi oído.
Cuando enmudezco,
sigue camino el sonido,
como alma sin cuerpo,
y nada le impide expandirse
a «facer Españas», a «facer caminos»,
y volar más allá del tiempo
a enriquecer contenidos.
Y si es este su destino,
si no hay dueño que la merezca,
ni reja que la someta,
por qué no atina a hollar nuestra mente,
por qué el verbo no es cristalino,
y no enreda en su forma
en vez de hacerse bastión del sentido.
Acaso sea esta un engaño
y su ausencia más elocuente que su presencia,
pues el mucho uso la enturbia
y el parco, la sume en incongruencia.
Entonces,  ¿qué?, ¿cómo se cose sin hilo?
La virtud es transparente, incolora.
Y tú, palabra, ¿por qué te hiciste corpórea?
Tanto como costó pronunciarte
y cuán poco para olvidarte,
y, entre medias… mucho ruido.
¿Para qué entonces tanto empeño,
tanto invento, tanta letra o tanto signo?
Si te lo digo, ya estoy diciendo de más
y si lo callo, tal vez no me explico.
Pues por eso aquí me retiro y, a ver si tú entiendes,
lo que sin decir he dicho.

Asunción Rodríguez Sobrino
Licenciada en Filología Inglesa
Editora y traductora
MADRID
(X Antología)


miércoles, 15 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: MUERO POR TI




MUERO POR TI

Estoy sentada en mi habitación y las sombras que aún quedan de vuestro aliento reaparecen frente a mí como si quisieran atormentarme desde la distancia. Entonces mis palabras surgen de la nada como si un pequeño agujero se abriera en mi interior permitiendo que todas puedan salir a borbotones quedándose ahí fuera para siempre y consiguiendo ahogar la nostalgia que siento al teneros tan lejos.
De este modo, mientras algo de mí se queda en este lado del universo, en cada frase puedes descubrir cómo es mi mundo, en cada palabra puedes abrir una ventana que se asoma a mi alma y en cada letra puedes imaginar los mismos lugares que dibujo en mis sueños.

Muero por escribir. Muero por volver a veros.
Mis palabras van cambiando a la par que el tiempo lo hace cada día. Siento que algo en ellas va creciendo mientras yo voy caminando como si cada letra modificara su color y su textura a medida que pasan los segundos y mientras antes la t me trasladaba a la tranquilidad de la luna, ahora me lleva a la tristeza, negra y oscura, de no poder estar a vuestro lado. Es entonces cuando escribo palabras sin sentido para no olvidar el sentido que tiene estar aquí. Y entre la m con su melancolía y la ñ que retiene mi morriña, enlazo palabras inconexas que resultan tener, después, un significado concreto y correcto. Estoy segura de que en cada palabra se asoma una burbuja del aire que respiro, y esa burbuja flota, sube, nos mira y desaparece para siempre, solamente quedándose en este conjunto de palabras que nadie sabe a dónde irán a parar.
Estallo con el sonido del lápiz contra el papel, con el sonido de los dedos tecleando las palabras.
Muero, de nuevo, por escribir. Muero, de nuevo, por volver a veros.

Marta Viñuela Fuentes
Licenciada en Ciencias del Mar y Ciencias Ambientales
(X Antología)

lunes, 13 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: LA PALABRA




LA PALABRA

Cuando la palabra nace
rompe el cordón umbilical,
y rauda y atrevida,
cruza montañas y valles
y se cuela, intrépida,
entre ventanas y puertas…
Cuando la palabra viaja
a puertos lejanos
para buscar amigas,
para buscar recuerdos,
y se empeña en compartir
su nacimiento…
Cuando la palabra atraviesa
puentes y barreras
para encontrar raíces,
para alumbrar sus genes
y realiza feliz
su lindo sueño…
Cuando la palabra,
viajera incansable,
va dejando huellas
por donde ella pasa
y es pronunciada
por múltiples voces,
entonces…
se queda tranquila,
se siente orgullosa,
porque ya dio su alma…
¡Ya está entre las otras!

Amada Guillermina Rivera Gómez
Licenciada en Filología Española
Maestra
EL SALVADOR
(X Antología)

viernes, 10 de marzo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: LA PALABRA, ESA LLAVE




LA PALABRA, ESA LLAVE

Una salva de aplausos rubricó la inauguración de nuestra exposición de escultura y poesía celebrada en Toulouse, con el propósito de rendir homenaje a los republicanos que huyeron a Francia al final de la guerra. Unas traviesas con un empecinado olor a humo te hacían viajar por el tiempo en el tren destartalado de la desbandada y unos poemas te hablaban de la dolorosa sustitución de una lengua por otra, la obligada adopción de la identidad del país de acogida.
Mientras se iba vaciando la sala, se me acercó una mujer de unos setenta años, enjuta, con ojos de un azul que los años habían deslavazado pero que conservaban un candor irreductible. Con un castellano que no podía ocultar el deje de la lengua de Molière me contó que, tras la muerte de su padre al final de la guerra, ella y su madre subieron al tren del destierro en busca de un horizonte más propicio. Su madre no podía soportar la tala sufrida y se juró no volver a hablar nunca más la lengua de Cervantes, eligiendo sumergirse de lleno en esa nueva realidad que le ofrecía una segunda oportunidad.

«Aquí gocé una adolescencia tranquila, me casé, tuve dos hijos y un día, a espaldas de mi madre, me propuse estudiar la lengua de mis ancestros y reconozco que me fue fácil adquirir pronto una fluidez notable. Años después mi madre sufrió una embolia que le dejó inconsciente y, al despertar, no articulaba palabra alguna que fuera en castellano. Se negaba a comer, ignoraba a todo aquel que se le acercara para hacerle cambiar de opinión. Entonces, me dirigí a ella en esa lengua, lengua materna, que ella había mantenido adormecida en el fondo de su consciencia y que ahora renacía de golpe, vívida, gloriosa. Palabras con las que logré convencerla de que debía luchar por su vida y que nos permitieron mantener invicto nuestro vínculo afectivo».

Ramón Alabau i Selva
Nacido en RIPOLL (Gerona) en 1947
Profesor de Lengua Francesa desde 1964 hasta 2011
(X Antología)