viernes, 26 de mayo de 2017

TERCER PREMIO OROLA 2017




SACAS DE CACAO

Una saca de cacao pesa alrededor de cien libras. La distancia desde los arrabales de Luba al secadero más cercano es de siete millas mal contadas. Si el sol no la devora y las lluvias dan tregua a los mosquitos, Eulalia Envó invertirá media mañana en el trayecto. En pago a ese trabajo, Martina Mba se compromete a enseñarle a leer en español y a un plato caliente en la mesa.

—La s tiene la forma de una pitón cuando huye. —Martina Mba, cuajada de arrugas, pelo cano ensortijado y un siglo de cansancio en el rostro, traza el dibujo de una serpiente en el suelo de tierra prensada—. La s detrás de la e se pronuncia es.

Martina aprendió el español gracias a su padre, quien trabajaba de bracero en la misión de Beteté. Pero desde que depusieron a Macías, en las aulas y en los recreos no se escuchan gritos de chiquillos ni las voces de los padres claretianos. El colegio de la misión fue clausurado y los niños devueltos a las plantaciones de cacao.

Eulalia Envó regresa con la cabeza erguida, la mirada al frente y el pensamiento más allá de la tierra roja y fría que conduce a la casa de tablas de Martina Mba. Sobre la cabeza, dos sacas vacías, una cántara de agua y mucha hambre en el estómago.

—A la sombra de la ramada verás el aire más fresco, Martina —de las tablas del porche cuelgan bocabajo media docena de ratas de selva, manjar muy preciado en toda la isla de Bioko—. Escucha: esa letra delgada y flaca que porta una saca en la cabeza es la p. La p con la a se lee pa.

Y para mañana, la letra ñ y guiso de cangrejos de tierra, capturados en la ribera del río Moloho. Dos libras de cangrejos por una rata, para después de clase: la ñ y la a, ña.

Ya puede escribir a ese reportero que conociera en Malabo. Es momento de restituir a Fernando Poo el nombre que le usurpara Bioko. Desde hoy comenzará a «facer Españas».

Andrés Morales Rotger


miércoles, 24 de mayo de 2017

TERCER PREMIO OROLA DE VIVENCIAS 2017

SACAS DE CACAO

Una saca de cacao pesa alrededor de cien libras. La distancia desde los arrabales de Luba al secadero más cercano es de siete millas mal contadas. Si el sol no la devora y las lluvias dan tregua a los mosquitos, Eulalia Envó invertirá media mañana en el trayecto. En pago a ese trabajo, Martina Mba se compromete a enseñarle a leer en español y a un plato caliente en la mesa.

—La s tiene la forma de una pitón cuando huye. —Martina Mba, cuajada de arrugas, pelo cano ensortijado y un siglo de cansancio en el rostro, traza el dibujo de una serpiente en el suelo de tierra prensada—. La s detrás de la e se pronuncia es.

Martina aprendió el español gracias a su padre, quien trabajaba de bracero en la misión de Beteté. Pero desde que depusieron a Macías, en las aulas y en los recreos no se escuchan gritos de chiquillos ni las voces de los padres claretianos. El colegio de la misión fue clausurado y los niños devueltos a las plantaciones de cacao.

Eulalia Envó regresa con la cabeza erguida, la mirada al frente y el pensamiento más allá de la tierra roja y fría que conduce a la casa de tablas de Martina Mba. Sobre la cabeza, dos sacas vacías, una cántara de agua y mucha hambre en el estómago.

—A la sombra de la ramada verás el aire más fresco, Martina —de las tablas del porche cuelgan bocabajo media docena de ratas de selva, manjar muy preciado en toda la isla de Bioko—. Escucha: esa letra delgada y flaca que porta una saca en la cabeza es la p. La p con la a se lee pa.

Y para mañana, la letra ñ y guiso de cangrejos de tierra, capturados en la ribera del río Moloho. Dos libras de cangrejos por una rata, para después de clase: la ñ y la a, ña.

Ya puede escribir a ese reportero que conociera en Malabo. Es momento de restituir a Fernando Poo el nombre que le usurpara Bioko. Desde hoy comenzará a «facer Españas».


Andrés Morales Rotger

SEGUNDO PREMIO OROLA DE VIVENCIAS 2017

CAMPESINAS Y ALADAS

Venían, campesinas, aladas, por el azul del aire y el surco levantado,
en el fresco desnudo de la mañana y el hielo roto de los cielos caídos,
en la pana diaria de gorriones hambrientos y labriegos sin tierra,
en la hierática distancia del halcón y la encina.
Venían a voz en grito por las calles sin polvo cuando el viento dormía,
por las calles ausentes del cementerio viejo y la luna del río,
por las eras vestidas y la amapola marchita,
por los pinos heridos y su sangre en la arena,
con el aroma caliente de pan y madrugada,
el mirar como ausente de lluvias y milagros,
la lenta aspereza de la espiga y las tardes,
el acre sabor de cosechas perdidas
y el dolor silencioso de la nieve en las tumbas.

Se posaban en los poemas de los poetas muertos,
los poemas prohibidos del exilio y la pena,
los poemas heridos sangrando por las plazas
y los cables tendidos hacia el sol del ocaso.

Llegaban heridas, mutiladas, se equivocaban,
decían pan por libertad y llanto por alegría,
en su plumaje refulgía el oro de pasados siglos,
ahuecaban a veces sus plumas superfluas,
decían amor y esperanza cuando moría el día.

Y tomaron mi mano.
Por callejas antiguas y veredas de tinta condujeron mis pasos,
me mostraron los mundos que con ellas crearon
desde el claustro de Silos a la América explosiva,
del romancero a Borges, de Cervantes a Paz,
de la aridez de Castilla a los Andes del cóndor.

Por el azul del aire y el mar que lo refleja,
como puentes tendidos, veleros de ida y vuelta,
venían, campesinas, aladas, las palabras.
Para darme la vida y darme Españas.

Jesús Andrés Pico Rebollo

PRIMER PREMIO OROLA DE VIVENCIAS 2017


ORACIÓN

Yo recuerdo los muros horadados por la metralla. Las calles rotas. El sol colándose por entre las casas desvencijadas, alcanzando con su luz sus más íntimos recodos.

Yo recuerdo los escombros que convirtieron la alameda en un desfiladero donde iba vagando trastornada la memoria de los días.

De pronto un niño asoma. Y luego otro. Y los vientres de las aceras se iban poblando de pies descalzos, de manos que se agarraban para jugar en horas robadas al miedo.

Se iba llevando el viento sus voces como palomas, sus antiguas canciones como lluvia en el páramo.

Y yo, al verlos saltar y retozar en la miseria, rezaba:
«Niños de polvo y ceniza, ¡cantad, cantad! No olvidéis las palabras que os acunaron, todas las voces que os amaron…
Niños de alma sepultada, ¡hablad, espantad con poesía este silencio de la calle en llamas!
¡Ángeles heridos! Creced, no os olvidéis de crecer, pues habréis de ser un día arquitectos de esta patria devastada».

Ana Sarrías Oteiza

GANADORES DEL XI PREMIO OROLA 2017


El martes 23 de mayo se falló el XI Premio OROLA de Vivencias, en los salones del restaurante Jai Alai de Madrid, donde se reunió el Jurado del Premio.

La escritora de Pamplona Ana Sarrías Oteiza se hizo con el Primer Premio de 5000 euros por su vivencia titulada «Oración». Un bello texto en el que la esperanza, encarnada en unos niños que salen a jugar en una ciudad devastada por la guerra, triunfa sobre el miedo y la desolación para reconstruir el futuro. Ana Sarrías, de 48 años de edad, declaró sentirse muy emocionada por haber sido merecedora del Primer Premio.

El Segundo Premio de 2000 euros fue para Jesús Andrés Pico Rebollo, de Sabadell, por la vivencia titulada «Campesinas y aladas». Un poético homenaje a las palabras que surgen de las escenas cotidianas, de nuestra historia, de nuestro vínculo con Hispanoamérica, de nuestro acervo literario, para seguir dando vida e inspiración al escritor.

El Tercer Premio de 1000 euros a la vivencia titulada «Sacas de cacao»,  escrita por Andrés Morales Rotger, de Segur de Calafell. Una vivencia de tono casi periodístico que nos sitúa en Guinea, y nos muestra el esfuerzo de una joven que aprende el español de una anciana también guineana, que le transmite la herencia espiritual que dejó España en Fernando Poo (Bioko).



                                         (Foto del Jurado del Premio Orola en Jai Alai)




martes, 23 de mayo de 2017

FINAL DEL PREMIO OROLA


Hoy, día de la final del XI Premio Orola 2017, queremos aprovechar para agradecer a todos los que participáis vuestro esfuerzo y creatividad.

Deseamos mucha suerte a los que estáis entre los diez clasificados, porque cualquiera de vosotros puede ser uno de los tres primeros premios.

Mañana desvelaremos las vivencias ganadoras y sus autores.



lunes, 22 de mayo de 2017

MARTES 23 FINAL PREMIO OROLA


Mañana ya tenemos ganadores, ¿te imaginas que eres tú?



ANTOLOGÍA 2016: ESPAÑA, ESE PROYECTO




ESPAÑA, ESE PROYECTO

Entre los muchos y buenos escritores y escritoras que ha dado esta tierra, destaca uno cuyo pensamiento se hace necesario recordar en estos momentos delicados y cruciales de nuestra historia, y no es otro que don José Ortega y Gasset, que en sus Meditaciones del Quijote se pregunta, entre otras cosas, «Dios mío, ¿qué es España?». Y llega a la convicción de que la realidad tradicional en España ha consistido precisamente en el progresivo aniquilamiento de la posibilidad de España.

Y es que esa España que aún no hemos construido después de tantos siglos, debería ser la unión asumida de la ibera raza primitiva junto con la visigoda, romana, fenicia, cartaginesa, árabe, vascona, y tantas otras que llegaron y se asentaron en este enclave meridional; así como la reconocida amalgama de culturas y costumbres que, en su diversidad, sean capaces de reconocerse a la vez como partes de un mismo proyecto único y tolerante llamado España.

Así, mientras el sentimiento y pensamiento del español no abandone su individualismo en pro de ese carácter nacional que precisamos (véase Francia, sin ir más lejos), seguiremos sin lograr ese proyecto llamado España.

M.ª Paz Cerrejón López
Diplomada en Arte Dramático por la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla
Funcionaria del Ayuntamiento de Sevilla desde 1985 a 2001; actualmente ejerce como escritora
SEVILLA
(X Antología)

viernes, 19 de mayo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: A CONTRATIEMPO




A CONTRATIEMPO

Camina sin empuje, a contratiempo.
Vive paralizada, cerrada en sí.
Se desvanece entre la tierra oscura y el cielo gris del desconsuelo.
Va en pos de la nada y, como una falena, abrasa allí sus alas.
Miro con estupor inquieto la tierra en que nací; me hace daño, mucho daño, me duele con un dolor inmenso esta «ardua España mía», de Blas de Otero.
Gira sin fin, describiendo círculos sin sentido, como un tiovivo pintoresco, perdidos los ideales que la hicieron grande. Lejos quedó su espíritu abierto que abrazó al mundo entero.
La humillan y no yergue su frente; le pueden los complejos, se llena de vergüenza y agacha la cerviz al menor contratiempo.
Trueca su ilustre historia por intereses nuevos, mezquinos, rastreros, sin altura de miras, sin presente y quién sabe si quizá también sin mañana.
Contradictoria siempre, nuestra seña de identidad quedó bien reflejada en don Quijote y Sancho.
Nos basta mirar a Goya para reconocerla en El pelele, o en el Duelo a garrotazos, reviviendo las dos Españas de Machado.
Hoy, perdido todo el respeto, impera el desdén en gestos y palabras, lanzadas al rostro como dardos.
Difícil empeño hoy «facer Españas» y difícil también «facer Europas».
¡Cainita España! ¡Cainita Europa! En este siglo aún adolescente, blindadas ambas ante el dolor ajeno, se cargan de ignominia, caminan a contratiempo.
¿Será posible algún día ver brillar el sol sobre este oscuro cielo?

Covadonga Grijalba Castaños
ALMERÍA
(X Antología)

miércoles, 17 de mayo de 2017

ANTOLOGÍA 2016: ME DUELE ESPAÑA




ME DUELE ESPAÑA

«Me duele España» dijo el poeta. Y el tiempo, que lo cura todo, no ha podido con este mal. El dolor persiste y se agudiza por momentos hasta extremos insoportables. Lo cruel de esta enfermedad es que, conociendo los síntomas, sus causas y sus remedios, nadie se atreve a aplicarlos a los hijos de esta eterna aspirante a isla, que se han acostumbrado a ser sufridos pacientes crónicos, hipocondríacos con razón, a vivir lamentándose.

Somos el país fuerte del que habló el prusiano, tan fuerte que llevamos siglos intentando destruirnos y aún no lo hemos conseguido. Quizá es nuestra forma de ser, nuestra idiosincrasia, nuestra absurda y dolorosa idiosincrasia.

Rosa García Cachán
SANTA MARTA DE TORMES (Salamanca)
(X Antología)