AVE, MAESTROS ENCENDIDOS DE MI AMÉRICA COLONIAL
(SIGLOS XV-XVIII)
Por
abrirse el corazón,
amén de
abrirse la mente,
veo mi
propio continente
y no el
que creyó Colón,
a quien
la retaliación,
estatuas
le ha derribado,
como si
él hubiera creado
la
conquista y la incursión.
Pero mi
sangre es visión
mestiza y
actualizada;
ya sé que
fue derramada
con
violencia de conquista,
mas un
odio revanchista
da al
progreso un «no» rotundo.
¿Cómo
borrar de este mundo
lo que ya
es mestiza historia?
Imborrables
son Vitoria,
Bartolomé
de las Casas
y otros
frailes que se abrazan
a enseñar
paz y servicio.
También
están los laicos
que en
artes, oficios y letras
estampan
sellos; como Rodríguez y Bello,
mentes de
modernidad.
Leo cada
universidad
empezando
por San Marcos
que en
Perú edifica un arco
de
saberes oportunos,
corriendo
el 51
de los años
1500.
El mismo
año, toma aliento,
de Carlos
V, que oficia,
la
Nacional Pontificia
de
México, Nueva España.
Bogotá,
crea en su entraña
Santo
Tomás, que cimenta
en 1580
su
pedagógica mina.
Surge
luego en Argentina
la de
Córdoba, que acrece
en el
1613
la
Compañía de Jesús.
Tenemos
la de Caracas,
que da a
luz en 721
igualmente
oportuno.
Finalmente,
y por falta de espacio,
Chile, de
luz ayuno,
con Bello
se compromete
el año 47
de los de
1700.
Laico o
clerical su acento,
aunque
hijos de una guerra,
aran, en
la nueva tierra,
más
surcos de identidad.
Esta y no
otra heredad
es la que
se ha construido,
y ella
abrió ojos y oídos
a nueva
universalidad
en la
América colonial.
Hoy, mi
africanidad
y mi
aborigen cultura
vuelven a
espacios y alturas,
marcados
por una mezcla
que en mi
sangre han persistido.
¡Ave,
maestros encendidos de la americanidad!
Dr. Jorge F. Vidovic
Reside en Mos
(Pontevedra)
Director de Ediciones Clío
(XV Antología)

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