miércoles, 8 de abril de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL ESCUDERO

 



EL ESCUDERO

 
La noche antes de la batalla de Jaén, Fernando III me pidió que lo acompañara a la capilla. Yo era su escudero, tenía apenas diecisiete años y una lealtad que me dolía en el pecho. Caminamos en silencio por los pasillos de piedra con las antorchas temblando en la pared. Él llevaba su capa de terciopelo negro. Yo iba descalzo, como mandaban sus noches de oración. Nadie más nos vio salir. Nadie debía. Todo en esa escena parecía dispuesto para no ser contado nunca.
 
Se arrodilló frente al altar, pero no rezó. Pasaron minutos. Luego dijo, sin mirarme: «Tengo miedo». Su voz era tan baja que apenas la oí. Me quedé quieto, con los músculos tensos, como si pudiera romper aquel instante con solo respirar.
 
«No temo morir —añadió—. Temo decidir. Temí siempre equivocarme. Cada paso que doy se convierte en destino para miles. ¿Y si no estoy siendo justo? ¿Y si Dios calla y yo no lo escucho?». Me temblaban las piernas. Nunca había oído al rey hablar así. Nunca lo había sentido tan cerca ni tan humano.
 
No supe qué decirle. Solo asentí aunque él no me miraba. Al cabo de un rato, se levantó, apoyando la mano en mi hombro. Su palma estaba fría. «Nunca repitas lo que has oído esta noche», murmuró, y salió por donde habíamos venido, con la espalda tensa, como si aún llevara el peso del reino sobre los hombros.
 
Nunca lo hice. Hasta ahora.
 
Han pasado cuarenta años. Fernando ya es santo. Pero yo lo recuerdo hombre. Humano. Vivo. No el rey de las leyendas, sino el hombre que dudaba a solas en la penumbra. Y fue entonces, temblando en aquella capilla, cuando supe que no seguía a un rey. Seguía a un hombre que temía a Dios. Y ese fue su mayor gesto de santidad.
 
 
Servando Trobo
Laredo, 1973.
Escritor y poeta.
Tras una etapa en Madrid, ha regresado a su ciudad natal, donde la literatura se ha convertido en su forma de reconstrucción personal y expresión creativa. Su obra, de tono íntimo y humano, explora con honestidad temas como la pérdida, el tiempo y la identidad. 
(XVIII Antología)
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario