martes, 30 de junio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… De pronto, una flecha enemiga voló desde lo alto de la muralla y rasgó el manto de la imagen. No hirió a nadie, pero el corte quedó, visible y silencioso, como una ofensa. Los hombres se detuvieron. Algunos aguardaban una reacción. Pero el rey desmontó sin decir palabra. Pidió aguja e hilo. Le ofrecieron llamar a un sastre del campamento, pero él negó con la cabeza. “Para los asuntos de la Virgen, bien puede hacer de sastre un rey”, dijo sin solemnidad, solo con certeza…» (Roberto Elvira Mathez, pág. 118, «La aguja del rey»).


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