EL
ÚLTIMO SUSPIRO DEL REY
El
Santo no era ya más que armadura corpórea que, poco a poco, se dejaba ir... La
edad y las cicatrices de una guerra de la que nunca se recuperó marcaban un día
a día agónico. Su respiración, más pausada, dejaba ver que cada aliento era un
eco del peso de su vida y su reinado. Sus ojos, antaño firmes como la espada
alzada, lucían tristes y apagados bajo la serenidad de la cruz que siempre le
acompañó en sus aposentos. Numerosos reinos habían
caído ante sus ojos y se había levantado; el hombre de grandes plegarias no
tenía más que encomendarse al juicio divino, que cada vez le era más cercano.
Pidió
presentarse a la muerte con el sayal de los humildes y que en su lecho, cada
vez más frío, no hubiera más oro que su tesoro más valioso: su fe. Con la voz
ya rota del que sabe que va a encontrarse con la muerte, murmuró: «No soy rey
ante Dios, sino siervo». En ese momento, las manos que antaño empuñaron espadas
descansaron y se cruzaron sobre su pecho en señal de entrega y paz, un gesto de
quien es sabedor de que poco queda por batallar.
Una
solitaria vela iluminaba el espacio y temblaba como la propia vida del Santo…
Se consumían cera y vida prácticamente al unísono. Su último pensamiento, su
última plegaria en forma de anhelo no fue más que el deseo de dejar un reino
que no necesitara de espadas… Con la calma, rodeado del misticismo que siempre
le acompañó, dejó la vida corpórea Fernando III, muriendo el hombre y naciendo
el santo.
Gema Sánchez Tomás
Huesca.
Desde siempre, la escritura ha sido una de sus pasiones. En su juventud, la poesía fue su refugio y su voz, logrando ganar varios concursos literarios en el instituto. Aunque durante un tiempo se alejó de la creación literaria, su trayectoria profesional en marketing la ha mantenido en contacto con las palabras, dedicándose a la redacción de textos y guiones.
Ahora, con renovada ilusión, retoma el placer de escribir, explorando
nuevas historias y
reviviendo esa conexión con la literatura que nunca desapareció del todo.
(XVIII Antología)
Huesca.
Desde siempre, la escritura ha sido una de sus pasiones. En su juventud, la poesía fue su refugio y su voz, logrando ganar varios concursos literarios en el instituto. Aunque durante un tiempo se alejó de la creación literaria, su trayectoria profesional en marketing la ha mantenido en contacto con las palabras, dedicándose a la redacción de textos y guiones.
reviviendo esa conexión con la literatura que nunca desapareció del todo.
(XVIII Antología)
No hay comentarios:
Publicar un comentario