LO
QUE NADIE ESCUCHÓ
Tiembla el lobo en mi mano, lleno
de viento. El mundo en retirada es una herida doliente en mi pecho. Muero, sí.
Y dirán de mí que no fui un santo; añadirán que no reconquisté. ¿Qué importa el
juicio de los hombres? Si tras contados latidos me espera la sentencia divina,
y más temí cruzar acompañado las puertas de Sevilla que a solas este último
umbral. Palabras mortales no interrumpirán los pasos que dé después de muerto.
Tras mi sombra quedan Córdoba,
Jaén, Murcia, Sevilla. A Dios lego la unidad de dos reinos, inseparables en
adelante con un mínimo artículo ceñido de laureles. ¿Qué importa lo que ellos
digan? Si dejo la cruz en Sevilla y he tratado de hacer de mi hijo un hombre
sabio. ¿Qué más pueden pedir de su rey, si por sus frutos lo conoceréis? Mas
ahora solo resta un hombre aferrado a su espada, mientras la vida le abandona.
Reinos, títulos, catedrales, promesas, silencios: nada de esto podré llevar
conmigo. Nada partirá junto a mí.
Extiendo el brazo ofreciendo mi
espada Lobera —en mano infante no hubiera pesado tanto como ahora me parece—, y
busco entre mis labios el nombre de un hijo al que encomendar lo único que
resta. Ya puedo partir en paz si es la voluntad del Señor.
Adrià Martínez Riera
Barcelona, 1994.
Ninguno por nombre, borgiano de espíritu.
Contable de oficio y escritor aficionado, practica desde hace años el relato corto y la narrativa breve, con especial interés por lo simbólico y lo onírico. En 2025 ha comenzado a presentar su trabajo a certámenes y concursos literarios.
Antologizado en el XII concurso de relatos Marbella Activa.
(XVIII Antología)
Barcelona, 1994.
Ninguno por nombre, borgiano de espíritu.
Contable de oficio y escritor aficionado, practica desde hace años el relato corto y la narrativa breve, con especial interés por lo simbólico y lo onírico. En 2025 ha comenzado a presentar su trabajo a certámenes y concursos literarios.
Antologizado en el XII concurso de relatos Marbella Activa.
(XVIII Antología)
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