miércoles, 15 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: POSTRIMERÍAS

 



POSTRIMERÍAS
 
 
En el umbral de lo eterno, rodeado por mis amados hijos y mi fiel esposa, siento la cercanía de lo divino. El crucifijo en mis manos no solo representa mi fe, sino también los cimientos de un legado tan vasto como la tierra misma que he gobernado. Mientras la enfermedad barre con firmeza mis fuerzas, los destellos de las conquistas y las gestas culturales iluminan mis pensamientos. Mi vida, un tapiz entretejido de gloria y esplendor, ha dado ritmo a la danza de Castilla y León, consolidando un reino donde antes solo había fragmentos y sueños dispersos. La cultura ha florecido bajo mi mandato; los templos y la sabiduría echan raíces en la devoción de nuestra gente, como faros eternos en el curso del tiempo.
 
En la quietud de este momento, mientras mi confesor me prepara para la partida, mis palabras de gratitud hacia el Todopoderoso fluyen con la misma simplicidad y profundidad que el río que testifica mis grandes triunfos: el Guadalquivir. Ofrezco mi alma sabiendo que mi legado no será contado solamente en territorios y coronas, sino en el pulso de un pueblo forjado en un ideal común, grabado en las piedras de las catedrales que desafían el tiempo y en las páginas de la historia que seguirán narrando nuestra ardua búsqueda de luz y unidad.
 
Mis últimas súplicas, entrecortadas por la emoción, imploran que la posteridad cante mis obras no solo como relatos de poder, sino como himnos donde la unión y la cultura perpetúen su esencia. Mientras las letanías resuenan y el Te Deum laudamus eleva mi espíritu, me adentro en el silencio eterno dejando atrás un reino, no de tierra y espadas, sino de esperanza en que un gran pueblo se alce bajo el cielo de esta amplia península. Que mi nombre y mi título, Fernando III el Santo, no se olviden.
 
 
Aimar Rollán González 
Navarra.
Filólogo en progreso (UNED).
Autor de doce libros.
(XVIII Antología)
 
 


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