«… Y ahora
que por fin llego a Sevilla / y son iglesias ya los alminares, / parece todavía
que la quilla // sigue queriendo descubrir lugares, / parece que este río
vagabundo / quiere soñar con navegar los mares…» (Daniel Cotta Lobato, pág.
144, «Desembocadura de un sueño»).
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