FRAY ALONSO
La audiencia murmuraba en pequeños grupos esperando
la llegada de aquel hombre formado en Alcalá y Salamanca, cuya fama se había
extendido por el Nuevo Mundo. El claustro de la universidad estaba lleno con
ocasión de la relectio,
pues habían asistido a la misma no solo alumnos y profesores, sino también
otros personajes de importancia en la vida mexicana, como religiosos y
encomenderos. Se sabía, aunque nadie quería afirmarlo por preferir el morbo de
la incertidumbre, que la lectura iba a versar sobre un tema controvertido: las
Leyes de Indias y el derecho de gentes. No solo tenía fray Alonso fama de docto
en teología y leyes, sino también de valiente con la palabra más allá de los
límites de la prudencia.
Aquel día de primavera del año 1554, en el que fray Alonso dejó a la mitad de su audiencia iracunda y al resto tan sorprendidos que no sabían cómo posicionarse, comenzó el proceso que lo llevaría de vuelta a España acusado de herejía. Soplaban vientos de cambio en el Nuevo Mundo.
(XV Antología)

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