lunes, 19 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA AUSENCIA QUE DEJASTE

 



LA AUSENCIA QUE DEJASTE

 
En el relicario de tu cuerpo incorrupto,
Fernando, tus dedos aún sostienen
la espada que nunca envainaste del todo,
como si la muerte fuera otra batalla más.
 
Dicen que hablabas con los almohades
en su propia lengua, que traducías
sus poemas de amor mientras tus ejércitos
sitiaban sus últimas fortalezas.
La historia es una amante contradictoria.
 
Tu madre, Berenguela la Grande,
te enseñó el arte de la guerra
en un tablero de ajedrez castellano:
«Hijo mío, un rey es solo
la suma de sus renuncias».
 
He contado las veces que tu nombre
aparece en el Corán de Toledo:
siete cicatrices de tinta
que los copistas no pudieron borrar.
La conquista también es una forma de amor.
 
En las noches de fiebre en Jaén
—cuenta tu confesor en secretos susurros—
mezclabas tus oraciones
con versos de Ibn Arabí,
como quien teje un tapiz con hilos prohibidos.
Ahora, ocho siglos después,
tu cuerpo sigue jugando
a la eternidad en Sevilla,
mientras los turistas fotografían
la ausencia que dejaste en cada piedra.
 
 
Manuel Alejandro del Rosario Urbin
Natural y residente en Las Palmas de Gran Canaria.
Licenciado en Traducción e Interpretación por la ULPGC, combina su labor como profesor de idiomas con una trayectoria como traductor técnico y literario.
En 2025 ha recibido los premios Mujeres Luna, Marisa Nogués Borrás, Ciudad de Arahal y Carro de Baco de dramaturgia.
Ha traducido obras históricas como Las Islas Canarias aclaradas (2009) y Canarias 700 (2012). Su poesía indaga en la relación entre tecnología, memoria e identidad.
(XVIII Antología)
 
 


viernes, 16 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: ¿LA HISTORIA CANONIZA A LOS SANTOS O LOS SANTOS CANONIZAN LA HISTORIA?

 



¿LA HISTORIA CANONIZA A LOS SANTOS O LOS SANTOS CANONIZAN LA HISTORIA?

 
En mi cuarto sin horas,
desentierro a Fernando de los códices:
su espada fue un rosario de ciudades conquistadas, su capa, un sudario bordado con blasones.
 
¿Era su santidad un alfanje
afilado por ángeles o por cronistas? Comparo sus gestas con los éxtasis de Teresa
—aquella que fundó conventos en las nubes— y con los estigmas de Francisco,
cuyas llagas cantaban salmos al viento.
 
Él juntó reinos como un dios juega con Atlas,
mientras Juana de Arco ardía en una hoguera de patrias, e Ignacio soldaba su alma a los cañones del cielo.
¿Quién mide el peso de lo sagrado: el mármol de una catedral
o el silencio de un mártir en la hoguera?
 
Fernando, ¿eras santo o solo un arquitecto de fronteras bautizadas con sangre?
Tus campanas doblan por moros y cristianos, pero Teresa tejía puentes con su hilo de éxtasis, y Francisco hablaba en dialecto de luciérnagas.
 
En tu escudo, halcones; en sus manos, palomas.
¿Es la santidad un nombre que dan los vencedores o una semilla que germina en la sombra?
 
La noche no responde.
Solo escucho el crujir de los pergaminos, el rumor de espadas fundiéndose en cirios,
y en un rincón del tiempo,
un rey que reza
y una monja que guerrean contra lo imposible.

 
 
Seudónimo: Juan Darias Mesén 
San Ramón, Alajuela (Costa Rica). 
Filósofo, Bachelors of arts in Philosophy, Universidad de Oklahoma.
(XVIII Antología)
 
 
 
 


jueves, 15 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Así, a partir del verbo y de la fuerza se concreta en lo real —con su hermoso doble significado— la expansión del territorio dominado por el rey santo, quien mientras acomete la reconquista de las tierras invadidas, se preocupa por engrandecer las ya ganadas y proteger y acrecentar su riqueza material e inmaterial: la catedral de Burgos y la Universidad de Salamanca son testimonio de ello…» (María del Carmen Porras, pág. 198, «Una estirpe, un linaje»).


miércoles, 14 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: HIERRO Y LUZ

 



HIERRO Y LUZ
 
 
¡Oh, el héroe!, cuyo nombre los siglos repiten con unción de salmo y fulgor de epopeya, ceñido en la armadura de los predestinados, alzó su espada no como cetro de tiranos, sino como báculo de una divina misión divina. Era el acero en su diestra un verso del destino, cada filo una línea del gran poema escrito por los hados con sangre y oro.
 
¡Oh, la hoja bruñida por el sol de las batallas, templada en lágrimas y oraciones! No fue solo metal, no fue solo filo que cortó el viento y la carne infiel. Fue el verbo hecho arma, la palabra santa que hiere más allá de la carne. ¿Mas qué es el acero sin la fe que lo anima? ¡Polvo y vanidad!
 
¡Oh, la fe! Hoguera azul en su pecho, antorcha que alumbraba los caminos de la guerra santa, faro en el piélago de la reconquista. Cruz y espada, plegaria y estocada, mística y combate. No blandía el metal solo el guerrero, sino el creyente que ofrendaba su vida en altar de batalla. Cada encuentro, un cántico; cada triunfo, un milagro tallado en el mármol de lo eterno.
 
Guerrero y santo eran uno, como el relámpago y la tormenta, como el vino y la sangre en el misterio sagrado. Su vida, poema escrito con letras de fuego, donde cada verso era un paso hacia la eternidad; cada estrofa, una ciudad reconquistada para el reino de los cielos.
 
¡Bendita la espada guiada por la fe! ¡Bendita la fe defendida con el acero! En esa unión sagrada yace el secreto de los elegidos: aquellos que, entre el polvo de la lucha y el resplandor eterno, forjaron no solo imperios, sino leyendas inmortales.
 
 
Lautaro Castelli
Pergamino, Buenos Aires (Argentina).
Escritor y crítico cultural.
Publica ensayos y reflexiones sobre arte, cine y literatura en https://clasevlog.medium.com.
(XVIII Antología)
 
 
 
 

martes, 13 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Recuerdo cómo escuchabas el consejo de la abuela Berenguela. Gracias a ella no hubo sangre fraterna derramada en la unión de los reinos, pues tú, que podías haber tomado León por la fuerza, decidiste anexarlo a Castilla con acuerdos. Ni Sancha ni Dulce, tus hermanastras, quedaron despojadas ni agraviadas. Fuiste justo sin dejar de ser fuerte, y esa enseñanza no se aprende en los campos de batalla, sino en el corazón del hogar…» (Lara Martí Blasco, pág. 196, «El epitafio perdido»).


viernes, 9 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: UN REY DESTINADO A VENCER

 




UN REY DESTINADO A VENCER
 
 
Las partidas de una vida, la realidad sobre un tablero de ajedrez, tus nobles rivales, todo sucede como previsto por un dios que se presta a compartir su trono. Pero es solo eso lo que comparte porque, contra los almohades, mueves el rey de marfil con la resolución, los puntos fuertes y débiles del de carne y hueso. Al enfrentarte a cada ejército musulmán o a los sublevados de Álvaro Núñez de Lara, el riesgo te pide que improvises. E improvisas, primero mediante una estrategia a tu altura hasta unir los reinos de Castilla y León. Sobre el caballo desciendes a un infierno, el valle del Guadalquivir, del que sales sin cometer la equivocación de Orfeo, pues no giras la vista atrás y sigues el mítico caminar. La reina te espolea en los «jaques mate» a Jaén, Córdoba y Sevilla aunque sepas de sobra cuándo llega el momento y cómo aprovecharlo. Sesenta y cuatro casillas simulan un escenario de tenaz superación, donde sacrificar únicamente las piezas necesarias. Afrontas lo restante de manera cabal: repartimientos, piedad con los vencidos, llamadas a repoblar las áreas reconquistadas.
Has jugado como si nada fuera un juego, sino una interminable lucha en estado de gracia, reconociéndosela a quien corresponde, esa conligatio causarum omnium o esa divinidad que se conjuran a tu favor. Sea una u otra, te homenajean por las pugnas que expanden los escaques de tus dominios, sin asegurarte que vayan a caber. Aun así, haces espacio con el que erigir, sobre cimientos de esperanza, las catedrales de Burgos, León u otra que recorre, por aulas de conocimiento, la Universidad de Salamanca. Entre Peleas de Arriba y Sevilla, te ha bastado medio siglo para levantar una España con los planos, la arquitectura de un sueño... frente a algo, quizá, mejor: un porvenir en el que seguir soñando.
 
 
Manuel Gutiérrez Ramón
Valencia.
Operario en cadena de montaje.
Ganador del VIII concurso de microrrelatos Inspiraciones nocturnas y del IX concurso de microrrelatos Un bargueño para mis cuentos.
Publicaciones: el libro de relatos Finales con principios.
(XVIII Antología)
 
 
 
 


jueves, 8 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… La soledad gozosa tiene sus horas, / esas que yo ahora alimento recordando / al que me dio la vida, al rey Fernando III, / al que hizo de su vida un ejemplo. / Rey de Castilla y de León, / hijo de la sabia Berenguela, / que los reinos gobernó en su ausencia, / Fernando, el padre mío, / amplió los límites de sus reinos / y los aseguró, llegando a los límites de Granada…» (Joaquín Iborra Mateo, pág. 192, «Yo, Alfonso, hijo de Fernando»).


miércoles, 7 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: INSTRUMENTO

 



INSTRUMENTO
 
 
Si fuiste bendecido con una educación privilegiada y tus primeros años de vida transcurren ajenos a los riesgos propios del poder terrenal; si tuviste la suerte de contar con una madre caracterizada por un extraordinario talento político, además de una esposa amorosa y culta con la cual engendraste diez hijos; si, por razones inesperadas y fortuitas, descubres que eres el heredero de un reino; entonces sabrás, como lo supo Fernando III de Castilla, que el Señor te eligió como su noble instrumento y que, aun sabiéndote imperfecto, deberás dedicar cada uno de tus días a erigir los cimientos de un faro de luz que, con la paciencia suficiente, llegará a proyectarse en todos los continentes.
 
 
Ezequiel T.
(XVIII Antología)
 

martes, 6 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Ahora me encuentro al hombre que se despoja de todo, que renuncia a sí mismo, que cede cetro, espada Lobera y corona, que echa ceniza sobre su cabeza y viste dogal al cuello, que cambia el lustroso armiño por un camisón blanco. El hombre que ya no es rey, arrobado, en trance, brazos en cruz y humillado a la sagrada hostia. El hombre que unificó definitivamente los reinos de Castilla y de León, el que fijó el idioma castellano como lengua oficial de los documentos del Estado, el que acabó con la España de los cinco reinos y recuperó los territorios por legítima defensa y para la pacífica posesión…» (M.ª Teresa Castaño Palacios, pág. 190, «Una hora en las postrimerías de Fernando III»).


lunes, 5 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL SUSURRO DE LA ESPADA

 


EL SUSURRO DE LA ESPADA
 
 
Aún conservo la piedra en la que apoyaba los pies mientras rezaba. Está desgastada, como si en cada padrenuestro se hubiese desprendido un poco de su alma. Mi padre decía que Fernando no conquistaba ciudades, sino corazones: entraba en ellas sin saqueo, como quien regresa a casa y limpia el polvo sin romper el silencio. Se arrodillaba donde otros alzaban lanzas, y en su mirar había más cielo que fuego.
 
Una tarde, mientras jugaba cerca de la catedral de Sevilla, vi pasar su cortejo. No llevaba corona, solo un crucifijo colgado del pecho. Las gentes salían a su paso como si esperasen una bendición, y él la daba sin palabras, solo con su presencia. Dicen que murió rezando el Salmo 31, y que lo enterraron con su espada, la que solo blandió cuando no hubo otro remedio. Hoy, al tocar esta piedra, siento que aún respira bajo la tierra, custodiando la paz que sembró con manos de rey y alma de fraile.

 
Manuel Vázquez Mourazos
Melide (A Coruña), 1997.
Graduado en Matemáticas por la USC y profesor de Matemáticas en educación secundaria y bachillerato.
(XVIII Antología)