viernes, 9 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: UN REY DESTINADO A VENCER

 




UN REY DESTINADO A VENCER
 
 
Las partidas de una vida, la realidad sobre un tablero de ajedrez, tus nobles rivales, todo sucede como previsto por un dios que se presta a compartir su trono. Pero es solo eso lo que comparte porque, contra los almohades, mueves el rey de marfil con la resolución, los puntos fuertes y débiles del de carne y hueso. Al enfrentarte a cada ejército musulmán o a los sublevados de Álvaro Núñez de Lara, el riesgo te pide que improvises. E improvisas, primero mediante una estrategia a tu altura hasta unir los reinos de Castilla y León. Sobre el caballo desciendes a un infierno, el valle del Guadalquivir, del que sales sin cometer la equivocación de Orfeo, pues no giras la vista atrás y sigues el mítico caminar. La reina te espolea en los «jaques mate» a Jaén, Córdoba y Sevilla aunque sepas de sobra cuándo llega el momento y cómo aprovecharlo. Sesenta y cuatro casillas simulan un escenario de tenaz superación, donde sacrificar únicamente las piezas necesarias. Afrontas lo restante de manera cabal: repartimientos, piedad con los vencidos, llamadas a repoblar las áreas reconquistadas.
Has jugado como si nada fuera un juego, sino una interminable lucha en estado de gracia, reconociéndosela a quien corresponde, esa conligatio causarum omnium o esa divinidad que se conjuran a tu favor. Sea una u otra, te homenajean por las pugnas que expanden los escaques de tus dominios, sin asegurarte que vayan a caber. Aun así, haces espacio con el que erigir, sobre cimientos de esperanza, las catedrales de Burgos, León u otra que recorre, por aulas de conocimiento, la Universidad de Salamanca. Entre Peleas de Arriba y Sevilla, te ha bastado medio siglo para levantar una España con los planos, la arquitectura de un sueño... frente a algo, quizá, mejor: un porvenir en el que seguir soñando.
 
 
Manuel Gutiérrez Ramón
Valencia.
Operario en cadena de montaje.
Ganador del VIII concurso de microrrelatos Inspiraciones nocturnas y del IX concurso de microrrelatos Un bargueño para mis cuentos.
Publicaciones: el libro de relatos Finales con principios.
(XVIII Antología)
 
 
 
 


jueves, 8 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… La soledad gozosa tiene sus horas, / esas que yo ahora alimento recordando / al que me dio la vida, al rey Fernando III, / al que hizo de su vida un ejemplo. / Rey de Castilla y de León, / hijo de la sabia Berenguela, / que los reinos gobernó en su ausencia, / Fernando, el padre mío, / amplió los límites de sus reinos / y los aseguró, llegando a los límites de Granada…» (Joaquín Iborra Mateo, pág. 192, «Yo, Alfonso, hijo de Fernando»).


miércoles, 7 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: INSTRUMENTO

 



INSTRUMENTO
 
 
Si fuiste bendecido con una educación privilegiada y tus primeros años de vida transcurren ajenos a los riesgos propios del poder terrenal; si tuviste la suerte de contar con una madre caracterizada por un extraordinario talento político, además de una esposa amorosa y culta con la cual engendraste diez hijos; si, por razones inesperadas y fortuitas, descubres que eres el heredero de un reino; entonces sabrás, como lo supo Fernando III de Castilla, que el Señor te eligió como su noble instrumento y que, aun sabiéndote imperfecto, deberás dedicar cada uno de tus días a erigir los cimientos de un faro de luz que, con la paciencia suficiente, llegará a proyectarse en todos los continentes.
 
 
Ezequiel T.
(XVIII Antología)
 

martes, 6 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Ahora me encuentro al hombre que se despoja de todo, que renuncia a sí mismo, que cede cetro, espada Lobera y corona, que echa ceniza sobre su cabeza y viste dogal al cuello, que cambia el lustroso armiño por un camisón blanco. El hombre que ya no es rey, arrobado, en trance, brazos en cruz y humillado a la sagrada hostia. El hombre que unificó definitivamente los reinos de Castilla y de León, el que fijó el idioma castellano como lengua oficial de los documentos del Estado, el que acabó con la España de los cinco reinos y recuperó los territorios por legítima defensa y para la pacífica posesión…» (M.ª Teresa Castaño Palacios, pág. 190, «Una hora en las postrimerías de Fernando III»).


lunes, 5 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL SUSURRO DE LA ESPADA

 


EL SUSURRO DE LA ESPADA
 
 
Aún conservo la piedra en la que apoyaba los pies mientras rezaba. Está desgastada, como si en cada padrenuestro se hubiese desprendido un poco de su alma. Mi padre decía que Fernando no conquistaba ciudades, sino corazones: entraba en ellas sin saqueo, como quien regresa a casa y limpia el polvo sin romper el silencio. Se arrodillaba donde otros alzaban lanzas, y en su mirar había más cielo que fuego.
 
Una tarde, mientras jugaba cerca de la catedral de Sevilla, vi pasar su cortejo. No llevaba corona, solo un crucifijo colgado del pecho. Las gentes salían a su paso como si esperasen una bendición, y él la daba sin palabras, solo con su presencia. Dicen que murió rezando el Salmo 31, y que lo enterraron con su espada, la que solo blandió cuando no hubo otro remedio. Hoy, al tocar esta piedra, siento que aún respira bajo la tierra, custodiando la paz que sembró con manos de rey y alma de fraile.

 
Manuel Vázquez Mourazos
Melide (A Coruña), 1997.
Graduado en Matemáticas por la USC y profesor de Matemáticas en educación secundaria y bachillerato.
(XVIII Antología)
 




viernes, 2 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: TUS OBRAS REGIAS

 


 

TUS OBRAS REGIAS

 
El Santo, apelativo que se te atribuyó, Fernando III, porque fuiste el unificador pacífico del cristianismo en la península ibérica. Pero podríamos cubrirte la imagen con otros sobrenombres que pueden irte como anillo al dedo de acuerdo a las necesidades de tu reinado. ¿Que con cuáles?: unificador de los cinco reinos de España durante tus veintidós años de reinado; salvador del naufragio de la convivencia; facedor paradigmático de las Españas; rey de lo esencial sin vanidades; hombre de bienhechoras intenciones y obrador de un milagro…
 
Conquistaste diversas poblaciones andalusíes sin apenas resistencia, anexionaste Extremadura a tu reino, institucionalizaste el uso del castellano hablado aunque siguiesen existiendo esos localismos tan difíciles de erradicar, fuiste fiel acérrimo del cristianismo como doctrina, evitaste naufragios en algunas tierras, floreciste como un hombre valiente ante muros inciertos…
 
Tus cavilaciones miraban hacia lo esencial y fuiste abriendo caminos, despojándote de todo tipo de jactancias y a caballo de una cordura juiciosa. Aunaste cabos sueltos para alejar zozobras y conseguir un territorio unificado en pensamiento, palabra y obra.
 
Mas a pesar de tus veintidós años de reinado, en los que dejaste labradas y abonadas muchas tierras, las andanzas de tu semilla hicieron buena falta, las de tu fruto Alfonso X, el Sabio, tu primogénito, que ensanchó los senderos por los que anduviste y asentó tus ideas y las suyas como principal forma de unificar la vida en sus tierras. Tú nos legaste una joya de valor incalculable, una esmeralda del verde de la esperanza, otro buen «facedor de las Españas».
 
 
Isabel García Viñao
Estudió Magisterio, especialidad en Ciencias, pero su verdadera vocación es la educación especial, la cual ejerció a nivel particular en el pasado.
Sus aficiones son el arte románico, la botánica, la fotografía y la escritura. Escribe tanto en verso como en prosa. Comenzó a escribir con cuarenta y tres años, tardíamente.
Ha publicado dos libros y obtenido variados reconocimientos literarios.
Desde pequeña, quizá por haber nacido en ambiente rural, adora los pájaros, su comportamiento, sus trinos... y esta pasión aumenta con el paso de los años.
(XVIII Antología)
 
 

martes, 29 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… De todos los monarcas que distorsiona el tiempo, / noticias amañadas, fariseos bulos que el vulgo acepta, hoy como ayer, / tal si fueran axiomas, con la crédula fe del carbonero, /un conquistador descuella: Fernando de Castilla / tercero de su nombre que lo fue de León, pero nunca de España. / Conquistó Sevilla y otras plazas al moro, / impuso a Granada leonino tributo que postergó su fama / a la última conquista de esos reyes postreros de Aragón y Castilla /que un imperio engendraron cuando España era solo un suspiro, /para cumplir con creces el sueño apócrifo de Fernando / y de Alfonso, su hijo, que llamaron el Sabio…» (Jesús Andrés Pico Rebollo, pág. 186, «De vasallos y reyes»).


lunes, 28 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL JUICIO DE FERNANDO III

 



 

EL JUICIO DE FERNANDO III

 
—¿Quién me llama? —murmuró Fernando, con los labios secos como estandartes rotos.
—Soy yo, la lengua. No la que mandaste grabar en mármol ni la que firmó tratados. Soy la que te habló en la noche del asedio, la que gemía en la boca de tus enemigos cuando caían. La que susurraba plegarias en acentos que no comprendías.
—¿Vienes a juzgarme?
—Vengo a preguntarte si recuerdas. Si recuerdas al niño que fuiste oyendo cantar a su nodriza en un idioma que tu padre despreciaba. Si recuerdas que dijiste: «Un día seré rey de todos los sonidos».
Fernando cerró los ojos. La fiebre le trenzaba el pensamiento.
—Quise un reino de palabra. No de palabra impuesta, sino pactada. Donde el amén del cristiano no silenciara el salam del árabe ni el shalom del hebreo.
—Y por eso convertiste las mezquitas en iglesias.
—Y por eso dejé sus columnas en pie.
—Tú sabías que un reino no se sostiene con espadas, sino con gramáticas.
—Y que la sangre escrita en piedra no se borra, solo cambia de acento.
La lengua calló. Después de un instante, habló con voz de viento viejo:
—No fui tu conquista. Fui tu compañera. Porque mientras los reyes mueren, las palabras perduran.
Y cuando Fernando exhaló su último aliento, no lo hizo en latín, ni en romance, ni en árabe, ni en hebreo, sino en una lengua que aún no existía, pero que ya lo soñaba.
 
 
Javier y José Antonio B.
(XVIII Antología)
 

viernes, 25 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: CON ESE MISMO ÍMPETU

 



CON ESE MISMO ÍMPETU

 
Fernando no lo dudó, abrazaba la cruz con el mismo ímpetu que blandía la espada o la pluma, y si sus primeras enseñanzas infantiles estuvieron tuteladas por el latín, tenía la certeza de que el castellano, ese que se había convertido en lengua vehicular de todos los estratos del pueblo, debía de tomar definitivamente el relevo. No fue fácil, desde no pocos estamentos le llegaron los reproches y amenazas veladas por esos devaneos cada vez mayores con esa lengua romance, tachada de vulgar allá donde la cultura gozaba de mayor acomodo y que era todavía en muchos casos considerada como una advenediza.
 
Con ese mismo ímpetu con el que ordenó levantar catedrales —tal las de Burgos, Toledo, León…— o potenció las letras y la música o los nuevos templos de sabiduría, véase Salamanca, o buscó la unificación de todos sus reinos para aunarlos desde un sentido de equilibrio e igualdad, con ese mismo ímpetu, decíamos, que abrazaba la cruz y blandía la espada y la pluma; el rey Fernando, el tercero, decidió que el castellano había alcanzado su mayoría de edad, oficializándolo, debía ser ese nexo que acabaría con el correr de los siglos llamando al hermanamiento de tantos pueblos diseminados por los cinco continentes con ese lazo inextinguible, la palabra, que llega a unir tanto (o acaso más) que la sangre.
 
 
Manuel Laespada Vizcaíno
Su aprendizaje poético se recoge a lo largo de catorce poemarios publicados, merecedores de otros tantos premios, entre los que destacan: Plenilunio descalzo, Premio Luis Feria (La Laguna); Los dedos de la sombra, Premio Poeta Mario López (Bujalance); La piel indefensa, Premio Ciudad de Pamplona; Del amor caído, Premio Ciudad de Mérida; La sombra compartida, Premio Tardor (Castellón); Ponme caras, Premio Gerardo Diego (Cantabria). En poesía infantil ha publicado el poemario Anividanzas y en prosa Un baño de palabras y La complicidad de la duda, Premio Cartapuebla (Miguelturra).
(XVIII Antología)
 
 
 

jueves, 24 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Por si fuera poco, estaba el prodigio de la capilla real: los cuerpos inhumados de Beatriz de Suabia, Alfonso X el Sabio, Pedro I el Cruel y María de Padilla son polvo y huesos carcomidos desde hace siglos. Solo el de Fernando III, seco y apergaminado, se halla incorrupto. Podéis verlo cada 30 de mayo, cuando abren su sepulcro. Los milagros existen: el primero, que pueda respirarse el aire de Las Meninas, Velázquez fecit…» (Antonio Cavanillas, pág. 184, «Milagro»).