Febrero, 1242. Restos de nieve en las umbrías, aumentativa en proporción a la cercanía y altitud de Cuenca.
El de Fernando lo hizo al día siguiente, proveniente de Toledo. Con el monarca ocupando un carruaje modesto para su alcurnia consolidada tras veinticinco años de reinado. Más numeroso el del rey castellanoleonés.
Las dos cohortes se alojan en el castillo, en alas opuestas. Pese a su contemporaneidad y a que ambos han venido desalojando al tiempo a los musulmanes en sus respectivos pagos, no se conocen en persona.
Resta buena parte del sur por reconquistar, allí donde al-Ándalus exhibe poderío defensivo (Jaén, Sevilla… y la irreductible Granada), pero esa recuperación territorial compete al monarca piadoso y está en vías. Resta la intersección de una Murcia reivindicada por ambos. Para dirimir esa disputa están aquí.
Fueron Blasco de Alagón en representación de Jaime y el primogénito de Fernando, Alfonso, quienes fijaron en Sigüenza fechas y asuntos a tratar.
Los dos monarcas confluyen en la sala capitular. Pese a lo gigantesco del hogar, impera el frío. Afuera la nieve se suma a la cita de los dos hombres más insignes de los territorios hispanos.
Fernando viste suntuoso: capa de paño roja y pantalones abombachados insertos en botas de caña alta. Jaime se protege del frío con una casaca de lanilla.
Se miran. Se estudian. La estatura de Fernando excede en cuatro dedos a la del rey levantino. Desde esa supremacía anatómica se entiende superior en territorio, ejército y agudeza. Se sabe ganador en lo concerniente a Murcia, aunque quizá no ratifiquen tratado alguno aquí.
Se estrechan la mano y se instan a tomar asiento.
Fernando lo invita a secundar el rezo de un salmo antes de iniciar el intercambio. En latín.
Nació en Castellón.
Licenciado en Geografía e Historia.
Escritor profesional desde 2010.
Propietario de un espacio web, www.teescriboloquequieras.com, desde el que elabora textos de la más variada índole temática y genérica a terceros.
Publicaciones: Solo los hombres sin patria pintan lobos de mar (2006); A ti Mateo, es a ti (2013); Temblores para una República (2015); La fragilidad (2017) y De los verbos del olvido (2019).