Nació en 1989, reside en Madrid.
Estudios Culturales y Traducción, posdoctorado en la Universidad Oberta Catalunya. Doctor en la City University of New York.
XLII Premio de Poesía Ciudad de Badajoz (2023).
(XVIII Antología)
«… Al
Señor que antes cantaban, / mis hermanas hoy invocan / para que volando al
cielo / las cigüeñas, las alondras / acompañen nuestro vuelo / al monarca dando
gloria / que nos liberó del fuego, / que nos liberó a nosotras» (Natalia Rizo,
pág. 88, «El regreso a Santiago»).
«El
rey Fernando ha ordenado que desalojen la mezquita de Córdoba; precisa de un
momento a solas para poder meditar en silencio y encuentra que, bajo la
arboleda de los arcos del templo, podrá hallar el sosiego buscado. Otro monarca
se mostraría ufano de sus triunfos y buscaría el agrado y veneración de los
suyos, pero él solo quiere detenerse a evaluar la enormidad de la tarea
inconclusa. Aunque ciñe las coronas de Castilla y de León, en el alma se sabe
rey de una España aún desmadejada…» (Héctor Daniel Olivera Campos, pág. 86,
«España ha vuelto»).
«…
Entra despacio bajo los arcos ancestrales. No siente la gloria hueca de los
conquistadores, sino la solemne alegría de quien restituye un latido antiguo.
La mezquita, inmensa, le recibe como una promesa: columnas de luz filtrándose
entre sombras que ya no gobiernan. Córdoba vuelve a ser de los suyos. No como
herida, sino como aurora…» (Carlos Molinero Ruiz, pág. 84, «La aurora sobre
Córdoba»).
«… El
rey lo miró en silencio. Luego pidió que le trajeran el código legal de las
Siete Partidas, que aún estaba en elaboración bajo el impulso de su hijo
Alfonso. Consultó también los fueros antiguos y el testimonio de testigos
cristianos y musulmanes. Los presentes guardaron silencio. Nadie se atrevía a
interrumpir al rey mientras repasaba las leyes aún no sancionadas, pero que ya
guiaban su conciencia…» (Lourdes Girón Anguiozar, pág. 82, «El perdón del
enemigo»).
PONTEM,
NON MURUM