jueves, 9 de abril de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Cuando el rey castellano penetró en los aposentos privados del alcázar encontró al emir postrado ante sus pies. Aquel le tendió entonces la mano para que se incorporara y, al hacerlo, al-Bayyasi mostró sus ojos anegados en lágrimas. Cuando don Fernando le preguntó a qué era debida su congoja, el emir almohade le dijo que su hijo primogénito había enloquecido durante la noche a causa de un mal sueño y le aseguraba que tan solo el más grande y noble de los reyes cristianos podía curar su locura…» (Antonio Burgos Peñasco, pág. 70, «El hijo moro»).

 


miércoles, 8 de abril de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL ESCUDERO

 



EL ESCUDERO

 
La noche antes de la batalla de Jaén, Fernando III me pidió que lo acompañara a la capilla. Yo era su escudero, tenía apenas diecisiete años y una lealtad que me dolía en el pecho. Caminamos en silencio por los pasillos de piedra con las antorchas temblando en la pared. Él llevaba su capa de terciopelo negro. Yo iba descalzo, como mandaban sus noches de oración. Nadie más nos vio salir. Nadie debía. Todo en esa escena parecía dispuesto para no ser contado nunca.
 
Se arrodilló frente al altar, pero no rezó. Pasaron minutos. Luego dijo, sin mirarme: «Tengo miedo». Su voz era tan baja que apenas la oí. Me quedé quieto, con los músculos tensos, como si pudiera romper aquel instante con solo respirar.
 
«No temo morir —añadió—. Temo decidir. Temí siempre equivocarme. Cada paso que doy se convierte en destino para miles. ¿Y si no estoy siendo justo? ¿Y si Dios calla y yo no lo escucho?». Me temblaban las piernas. Nunca había oído al rey hablar así. Nunca lo había sentido tan cerca ni tan humano.
 
No supe qué decirle. Solo asentí aunque él no me miraba. Al cabo de un rato, se levantó, apoyando la mano en mi hombro. Su palma estaba fría. «Nunca repitas lo que has oído esta noche», murmuró, y salió por donde habíamos venido, con la espalda tensa, como si aún llevara el peso del reino sobre los hombros.
 
Nunca lo hice. Hasta ahora.
 
Han pasado cuarenta años. Fernando ya es santo. Pero yo lo recuerdo hombre. Humano. Vivo. No el rey de las leyendas, sino el hombre que dudaba a solas en la penumbra. Y fue entonces, temblando en aquella capilla, cuando supe que no seguía a un rey. Seguía a un hombre que temía a Dios. Y ese fue su mayor gesto de santidad.
 
 
Servando Trobo
Laredo, 1973.
Escritor y poeta.
Tras una etapa en Madrid, ha regresado a su ciudad natal, donde la literatura se ha convertido en su forma de reconstrucción personal y expresión creativa. Su obra, de tono íntimo y humano, explora con honestidad temas como la pérdida, el tiempo y la identidad. 
(XVIII Antología)
 
 

martes, 7 de abril de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… De nuevo ampárame, Señora mía, en este año de 1224, era 1186. Sepa yo vencer a tus enemigos, ya por filo de espada, ya por pactos y palabras. No será bre­ve la campaña, lo preveo; puede que ocupe el resto de mis años, pues son muchas las plazas —Jaén, Mur­cia, Córdoba, Sevilla— bastiones de robustos muros y bien sostenidos…» (Juan Antonio Caro Cals, pág. 68, «El signo de una campaña»).


lunes, 6 de abril de 2026

ANTOLOGÍA 2026: PODERES YUXTAPUESTOS

 



PODERES YUXTAPUESTOS
 
 
El cortejo de Jaime llegó primero.
Febrero, 1242. Restos de nieve en las umbrías, aumentativa en proporción a la cercanía y altitud de Cuenca.
El de Fernando lo hizo al día siguiente, proveniente de Toledo. Con el monarca ocupando un carruaje modesto para su alcurnia consolidada tras veinticinco años de reinado. Más numeroso el del rey castellanoleonés.
Las dos cohortes se alojan en el castillo, en alas opuestas. Pese a su contemporaneidad y a que ambos han venido desalojando al tiempo a los musulmanes en sus respectivos pagos, no se conocen en persona.
Resta buena parte del sur por reconquistar, allí donde al-Ándalus exhibe poderío defensivo (Jaén, Sevilla… y la irreductible Granada), pero esa recuperación territorial compete al monarca piadoso y está en vías. Resta la intersección de una Murcia reivindicada por ambos. Para dirimir esa disputa están aquí.
Fueron Blasco de Alagón en representación de Jaime y el primogénito de Fernando, Alfonso, quienes fijaron en Sigüenza fechas y asuntos a tratar.
Los dos monarcas confluyen en la sala capitular. Pese a lo gigantesco del hogar, impera el frío. Afuera la nieve se suma a la cita de los dos hombres más insignes de los territorios hispanos.
Fernando viste suntuoso: capa de paño roja y pantalones abombachados insertos en botas de caña alta. Jaime se protege del frío con una casaca de lanilla.
Se miran. Se estudian. La estatura de Fernando excede en cuatro dedos a la del rey levantino. Desde esa supremacía anatómica se entiende superior en territorio, ejército y agudeza. Se sabe ganador en lo concerniente a Murcia, aunque quizá no ratifiquen tratado alguno aquí.
Se estrechan la mano y se instan a tomar asiento.
Fernando lo invita a secundar el rezo de un salmo antes de iniciar el intercambio. En latín.
 
 
Juanma Velasco Centelles
Nació en Castellón.
Licenciado en Geografía e Historia.
Escritor profesional desde 2010.
Propietario de un espacio web, www.teescriboloquequieras.com, desde el que elabora textos de la más variada índole temática y genérica a terceros.
Publicaciones: Solo los hombres sin patria pintan lobos de mar (2006); A ti Mateo, es a ti (2013); Temblores para una República (2015); La fragilidad (2017) y De los verbos del olvido (2019).
(XVIII Antología)
 
 
 
 

martes, 31 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«En un recinto etéreo, hálleme yo, rey y alquimista, frente a un mapa que más era espejo de mi alma. Sobre la mesa, Castilla, León y Andalucía, tres tierras que el destino dispuso juntas, pero nunca fraternas…» (Víctor David Manzo Ozeda, pág. 66, «El sueño de la alquimia soberana»).



lunes, 30 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: REGRESO A SANTIAGO

 



REGRESO A SANTIAGO
 
 
Se terminan ya mis penas.
Yo no olvido aquellas glorias
que mi voz cantaba al alba.
Al Señor mis voces orlan,
mis hermanas me acompañan
en un réquiem o una boda,
en Santiago del apóstol.
Mi dolor no hay quien lo oiga. 
Ha ya más de dos centurias, 
el pesar descorazona,
nos quedamos todas mudas.
Descolgadas de las sombras
tan felices de la torre,
la grande furia almanzora
prisioneras nos llevó.
Y al ruido de la atambora,
a lomos de cien cristianos
cautivos en una soga,
atados de pies y manos,
nos llevaron a Córdoba,
la ciudad del gran califa,
no la de Nuestra Señora.
Y así nos han colocado
de lámpara de la aurora
del zaguán en la mezquita,
pues en la noche está sola.
¡Mi boca llena de aceite!
¡Mi bronce que se desdora!
Que no soy para luz dar,
sino belleza sonora.
Mas me apercibo sin duda
que mi mal y de las otras
un gran señor ha acabado.
Ya no sufrimos más solas,
nuestra lumbre han apagado
y voy en espaldas corvas,
a hombros de siete moros.
Un vaivén se me acomoda
que me trae recuerdo vivo
de aquel que bailara otrora.
Y me lleva no cautiva,
sino libre como alora,
de vuelta a mi catedral.
Por Fernando su derrota.
¡Por el gran rey castellano!
Por la gracia de sus obras,
por sus mesnadas valientes
es de Castilla ya toda
la joya de los muslimes
y a Nuestra Señora loa.
Por su gran atrevimiento,
justicia no vengadora,
pues sus padres nos llevaron
en camino tras Zamora,
nos cargan hoy en sus lomos
estos hijos de Mahoma.
El camino es polvoriento,
la sed al hombre sofoca.
Lástima tengo de ellos
aunque no sean de Roma.
¡La espada del rey Fernando,
heredera de Tizona,
a casa de mis ancestros
me vuelve hoy en buen hora!
Al Señor que antes cantaban,
mis hermanas hoy invocan
para que volando al cielo
las cigüeñas, las alondras
acompañen nuestro vuelo
al monarca dando gloria
que nos liberó del fuego,
que nos liberó a nosotras.
 
 
Natalia Rizo
Madrileña.
Licenciada en Derecho. Su afición por las letras la llevó a graduarse recientemente en Lengua y Literatura Españolas.
Ha realizado, aunque no de forma comercial, traducciones y correcciones de diversas obras para amigos. Últimamente ha decidido dar el salto a la creación artística, ha escrito varios relatos cortos y se está atreviendo con la novela. Este romance presentado al Premio Orola 2025 es su primera publicación.
(XVIII Antología)
 
 


viernes, 27 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: ESPAÑA HA VUELTO

 

ESPAÑA HA VUELTO
 
 
El rey Fernando ha ordenado que desalojen la mezquita de Córdoba; precisa de un momento a solas para poder meditar en silencio y encuentra que, bajo la arboleda de los arcos del templo, podrá hallar el sosiego buscado. Otro monarca se mostraría ufano de sus triunfos y buscaría el agrado y veneración de los suyos, pero él solo quiere detenerse a evaluar la enormidad de la tarea inconclusa. Aunque ciñe las coronas de Castilla y de León, en el alma se sabe rey de una España aún desmadejada.
 
Fernando ha combatido al enemigo, pero lo respeta. Al pasear entre las mil trescientas columnas de la mezquita, oratorio que ha ordenado que preserven, reconoce la grandeza de los Omeya. El espíritu de al-Ándalus subsistirá en sus monumentos, en la obra de sus sabios, en las iglesias mudéjares y en la miríada de palabras orientales que, como polizonas, se han colado en la nave romance del castellano. Pero España será cristiana o no será.
 
La invasión almohade ha sido una amenaza para la cristiandad y, en el peligro, España tomó conciencia de su ser y, así, en la batalla de las Navas de Tolosa, reunió las fuerzas para salvarse.  «Una casa dividida contra sí misma cae», murmura Fernando, sabedor de que la división solo le ha traído desdichas a España y de que la unión es el sendero que conduce a la victoria. Castilla será la vanguardia de España y adquirirá una transcendencia universal al regalar su esencia y su lengua a otros pueblos, pues el destino no se alcanza solo con las armas. La sabiduría atesorada en la Universidad de Salamanca, institución que el rey impulsa, y el embeleso gótico inaugurado en Burgos contribuirán, con su esplendor, a la empresa.
 
Más allá de Córdoba, Sevilla, cátedra de san Isidoro, aguarda en la mente y el corazón de Fernando III su cita con la historia.
 
 
Héctor Daniel Olivera Campos
Premios: ganador de catorce certámenes literarios; segundo puesto en el Premio Orola de Vivencias 2022 y tercero en el mismo concurso en 2023.
Publicaciones: La última sonrisa del dinosaurio. 101 relatos de humor y Lo escrito permanece (Ediciones Letraheridas).
(XVIII Antología)
 
 
 
 
 
 

jueves, 26 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… La muchedumbre atestó el recinto sagrado y de improviso el silencio dominó la atmósfera. Expectantes se asomaban las cabezas, y el murmullo de los niños excitaba la impaciencia. De pronto la voz rugiente de un miembro de las órdenes anunció: “¡El pueblo de Burgos recibe a su majestad Fernando, rey soberano de Castilla y de Toledo!”…» (José Lecaros de Nevares, pág. 64, «21 de marzo»).


miércoles, 25 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA AURORA SOBRE CÓRDOBA

 



LA AURORA SOBRE CÓRDOBA
 
 
El viento arrastra polvo dorado sobre las piedras resquebrajadas. Desde lo alto de las murallas, la ciudad, antigua y altiva, vibra como un tambor de guerra silencioso. Fernando, firme en su montura, contempla el umbral de Córdoba, no como quien arrebata, sino como quien reclama lo que el tiempo había extraviado.
 
A su alrededor, hombres de mirada serena contienen el clamor de la victoria. Aquí no hubo derrumbe, sino coraje. Fue la audacia de unos pocos, la espada sabia, el paso decidido lo que abrió el sendero de regreso.
 
Entra despacio bajo los arcos ancestrales. No siente la gloria hueca de los conquistadores, sino la solemne alegría de quien restituye un latido antiguo. La mezquita, inmensa, le recibe como una promesa: columnas de luz filtrándose entre sombras que ya no gobiernan. Córdoba vuelve a ser de los suyos. No como herida, sino como aurora. Bajo su aliento despiertan las campanas de Santiago, antaño humilladas y arrancadas, para emprender el camino de regreso. Elevadas sobre los hombros de la historia, su bronce canta ahora la restitución de una dignidad nunca olvidada.
 
Fernando inclina la cabeza en señal de gratitud. No reza por la caída de otros, sino por la continuidad de un sueño mayor.
 
El sol, alzándose, tiñe las torres de oro. La ciudad, renovada en su corazón, recupera su auténtico destino.
 
 
Carlos Molinero Ruiz
(XVIII Antología)
 

martes, 24 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Es su afán levantar agujas que buscan el cielo, atraer brazos que labren los huertos, soldar coronas con mano firme, dirimir pleitos con equidad bajo el amparo del fuero. Un designio constante: la obsesión por “facer Hispania”, por dar cuerpo y espíritu a esa idea ancestral que resucita de entre los siglos…» (Jorge J. Codina, pág. 62, «Miles Christi»).