
CARTA
A MI HIJO ALFONSO
Hijo mío:
Si esta carta llega a tus manos tras mi último aliento,
no llores por mí. He vivido según la fe, he reinado según mi conciencia y he
amado cuanto Dios me permitió. Ahora te toca a ti cargar la espada y la
palabra.
Fuiste niño entre estandartes y salmos, y sé que
aprendiste de ambos. No temas ser sabio, pero no pongas la razón por encima del
alma. Un reino se gobierna con leyes, sí, pero se sostiene con misericordia. La
justicia sin compasión se convierte en yugo.
Respeta a los hombres de ciencia y letras, pero escucha a
los campesinos, pues ellos pisan la tierra que otros solo describen. Mira a los
moros no con odio, sino con discernimiento: no todos los enemigos lo son del
alma. Honra la cruz más que la corona. Si un día debes elegir entre gloria y
verdad, elige la verdad aunque te deje solo.
Recuerda que tomamos Córdoba, Sevilla y tantas otras no
para aplastar, sino para liberar. Donde destruyas murallas, levanta también
escuelas. Un rey que conquista tierras debe conquistar corazones. No olvides
que eres siervo antes que señor.
En tus manos queda un reino dividido en lenguas y credos.
Une, no impongas. Aprende sus músicas, sus leyes, sus plegarias. Y cuando
escribas, hazlo para que te lean también los que aún no te entienden.
Y si alguna vez dudas, busca mi tumba. No para hablarme,
sino para recordar que fuiste hijo de un hombre que temía a Dios y amaba a su
pueblo.
Con todo mi amor de padre y de rey,
Fernando
Francisco Javier Asensi
Pérez
Nacido en Castalla (Alicante)
en 1963, reside en Alicante.
Estudios de Ingeniería Electrónica
y programador.
Finalista de los primeros
premios de literatura histórica Puy du Fou (2025) y del certamen de poesía del
Centro de Estudios Poéticos (2005).
Colaborador habitual en
revistas técnicas durante los años ochenta y noventa.
(XVIII Antología)