viernes, 19 de junio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: SEVILLA

 



SEVILLA

 
Se despertó desorientado, miró a su alrededor y fue reconociendo sus aposentos del Real Alcázar. Hacía poco que Sevilla había sido tomada por las tropas castellanas, esa ciudad que se convertiría en el nuevo hogar del rey. Dos largos años de asedio dieron su fruto; Sevilla sería el centro de operaciones desde donde se controlarían las nuevas plazas reconquistadas.
 
Su pensamiento voló libre, sin orden, enmarañado, adelante y atrás, arriba y abajo, como en una montaña rusa descontrolada. Por su mente las imágenes corrían a gran velocidad superponiéndose unas a otras: su abuelo Alfonso VIII dando el paso decisivo en la batalla de las Navas de Tolosa; la presión entre los reinos de España; un joven Fernando y sus primeros años de reinado; las diversas y sucesivas muertes, oportunas, que le permitieron portar la corona; la pacificación del reino; el fortalecimiento de su autoridad; la unión definitiva de las coronas castellana y leonesa…, y la idea de extender sus fronteras y acabar con el poder islámico.
 
Una sonrisa se dibujó en su rostro, se acercó a la ventana, miró al cielo, escudriñó el horizonte. Una pequeña nube corría hacia él haciéndole guiños con sus formas caprichosas: un pez que se convertía en barco o su espada Lobera, fiel compañera, que semejaba poco después una cruz. Esa cruz reflejo del ideal de realeza cristiano. 
 
Un hito en la historia de España, un rey gobernando para el bien de su pueblo. Sevilla, antes Ishbiliya, su última gran campaña. Su reinado, la gran expansión reconquistadora.
 
El 30 de mayo de 1252, Sevilla, su última morada, le despedía. La catedral hispalense acogió sus restos.
 
 
Lola Sánchez Lázaro
Madrid.
Historiadora.
(XVIII Antología)
 
 
 


jueves, 18 de junio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Se dispusieron las carracas, se reforzaron con tablas remachadas con clavos de hierro. Y se lanzaron hacia el puente. Las proas avanzaron lentas pero imparables. En una de ellas iba el almirante de Castilla quien mirándolas exclamó: “Las cadenas que hoy se rompen unirán un día estas tierras, por la gloria de Castilla y de León, por la gloria del reino y de Fernando”…» (Manuel Ángel Morales Escudero, pág. 112, «Puente de Barcas»).


miércoles, 17 de junio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: QUINCE AÑOS MÁS

 



QUINCE AÑOS MÁS
 
 
La primavera toca a su fin en la antigua capital almohade y el calor se extiende por el valle del gran río. El silencio y el dolor se adueñan del alcázar. Solo se oyen rezos y oraciones que piden por el rey para que logre vencer a la hidropesía. En los exuberantes patios, encaramados en las ramas de los naranjos, los pájaros cantan indiferentes al dolor del reino.
 
En el interior del palacio, en la semioscuridad de una gran estancia, un exhausto Fernando ha ordenado que lo vistan con un sayal blanco, que le pongan una recia soga de esparto en el cuello. Se ha arrodillado con los brazos en cruz y ha tomado la sagrada comunión de manos de Remondo, su confesor y obispo de Segovia.
 
Con los ojos febriles contempla a sus hijos, su esposa Juana y otros familiares. Portando un crucifijo, próximo a entregar su alma, pide perdón al Altísimo.
 
Un criado penetra en la estancia y cuchichea en el oído de la reina, que afirma imperceptiblemente.
 
Poco después hace su entrada Judá ben Jacob. Viste con sobriedad, se cubre con un turbante gris y luce una barba recortada. Sus grandes ojos barren la sala deteniéndose en la figura del rey.
 
La reina se acerca al recién llegado y, tras hablarle brevemente, lo acompaña hasta el monarca.
«¿Me permite?», es la única frase que pronuncia. Le observa los ojos. Le palpa las manos y los brazos. Le toma el pulso. Le toca el vientre y los tobillos. Elimina las cataplasmas, las sanguijuelas y la sal. Fruta y agua abundantes. Punciones en el vientre. Masajes y piernas elevadas.
Cada mañana, poco antes del mediodía, Judá visita al rey Fernando. Y lo que parecía imposible, termina por suceder. El buen rey se recupera de la enfermedad y las expediciones armadas invaden el norte de África, desde Orán hasta el Atlántico.
 
Alfonso deberá esperar quince años más.
 
 
José Cuenca Gómez
Adra (Almería), 1959.
Químico y profesor de secundaria jubilado.
Premios: Premio Internacional de Relato Corto de Periana; primer premio del XXIV concurso regional de cuentos y poesía Isabel Ovín; primer premio del XVI concurso de cuentos Dr. Luis Estrada; primer premio del XXIII certamen literario Valentín Sánchez; III Premio Águilas de relato breve; XXI certamen literario de narración corta Ciudad de Adra; XXXV Premio de Narración Breve UNED.
(XVIII Antología)
 
 
 
 
 
 
 


martes, 16 de junio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Había visto morir a amigos, había enterrado soldados que lo seguían desde Toledo, desde Burgos, desde los valles de León. Sabía que al amanecer, las cadenas que cerraban el Guadalquivir caerían por fin, y Sevilla abriría sus puertas. Podía sentirlo. No por las estrategias, sino porque Dios lo había confirmado en el silencio del alma…» (María Lacárcel López, pág. 110, «La noche del santo»).


lunes, 15 de junio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: DESEMBOCADURA DE UN SUEÑO

 



DESEMBOCADURA DE UN SUEÑO 

 
¿Adónde irá este río? Desde el día
que lo vi en Córdoba besando el puente
con ese nombre moro que sabía
 
a flor de oasis y alminar de oriente,
desde ese día quise ser barquilla
que fuese conquistando su corriente.
 
Y ahora que por fin llego a Sevilla
y son iglesias ya los alminares,
parece todavía que la quilla
 
sigue queriendo descubrir lugares,
parece que este río vagabundo
quiere soñar con navegar los mares.
 
¿Adónde? ¿Adónde irá? ¿Qué nuevo mundo
intuye en la remota lontananza?
¿Qué non plus ultra incógnito y fecundo
 
aspira a ser plus ultra de esperanza?
Busca un cauce en el mar, busca un camino,
un nuevo curso y una nueva andanza.
 
Para mí no será: yo ya declino.
Mas me tiemblan de gozo las entrañas
con la corazonada de un destino
 
que alcance, al término de mil hazañas,
que Castilla se vuelva España un día
y España se convierta en las Españas.
 
Españas al oriente, al mediodía,
al este, al cielo, a Dios… Españas nuevas
que agranden y embellezcan más la mía.
 
Y tú, Guadalquivir, que al mar te llevas
la secreta semilla de Castilla,
siémbrala allá donde mejor te atrevas
 
a avistar otro reino y otra orilla,
otro sol, otros ríos y otros montes.
Y, mientras, yo me dormiré en Sevilla
a soñar con Giraldas y horizontes.
 
 
Daniel Cotta Lobato
Nació en Málaga en 1974.
Es profesor de Lengua y Literatura Españolas en un instituto de educación secundaria de Córdoba.
Ha publicado ensayo, Historia secreta de la literatura española (Almuzara, 2024); novela histórica, Verdugos de la media luna (Almuzara, 2018), y poesía, Alpinistas de Marte (Pre-Textos, 2020).
(XVIII Antología)
 
 
 


viernes, 12 de junio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA TOMA DE SEVILLA



LA TOMA DE SEVILLA

 

Bajo el peso de siglos dormía Sevilla,
río de sangre y oro susurraba en el río sagrado.
La muralla, herida, temblaba en la noche callada,
y en el cielo la cruz aún aguardaba su signo.
 
Cabalgaba el santo rey, férreo y silencioso,
alzando esperanza donde el miedo tejía sombras.
El polvo de la tierra clamaba su nombre:
Fernando, el que vuelve la luz a la piedra.
 
El viento traía presagios de liberación,
el eco de oraciones que subían como humo,
y en los pechos de hierro de sus hombres
latía un solo deseo: devolver a Sevilla su alma.
 
Largos meses de asedio, de hambre, de rezos,
luchando contra el muro y contra el tiempo,
hasta que el alba abrió los muros rendidos,
y la fe incendió las almenas.
 
La Giralda, aún mora, vio izarse la cruz,
y el Guadalquivir entonó cánticos de victoria.
Sevilla abrió su corazón rendido y puro
bajo el estandarte del rey santo.
 
No hubo alarido, ni furia, ni venganza,
solo rodillas dobladas en suelo rendido
y labios murmurando el nombre de Dios
bajo un cielo nuevo, limpio de heridas.
 
Fernando no alzó su espada, sino su alma,
y en silencio, ante el altar improvisado,
entregó a Sevilla no una conquista,
sino una promesa de eternidad.
 
 
Francisco Javier P. S.
(XVIII Antología)
 


jueves, 11 de junio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Cierro los ojos y escucho el silencio. No el de la muerte, sino el de la construcción, el de la fe. La piedra y la madera esperan, como mi pueblo espera. He vencido, pero no solo con espada. No basta tomar una ciudad; hay que levantarla de nuevo…» (Evelyn Megias, pág. 108, «Voto de piedra»).


miércoles, 10 de junio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA CONQUISTA DE ISHBILIYA

 



LA CONQUISTA DE ISHBILIYA

 
Sevilla, 23 de noviembre de 1248.
 
El rey guerrero cabalga un poco delante como muestra de valor, caballero sobre un destrero alazán bien enjalmado, halcón con pihuelas y caperuza en su brazo izquierdo. Porta su espada Lobera, ahora envainada. Las tórtolas zurean entre los alcornocales, y el vaho del Guadalquivir tiene ese día un no sé qué de perezoso y aletargado que invita al alma a la reflexión. Ishbiliya vuelve a ser cristiana. «Váleme, Señora, a conquistar Sevilla, a devolverla a la fe cristiana».
 
Abre luego la comitiva el clamor de la trompetería y, junto al pendón real, desafían al viento con su tremolar mil enseñas con grifos, leones rampantes, astros, cadenas, barras, dragones, castillos, símbolos heráldicos que predican el apellido y la dignidad de sus amos que bastarían hoy para hacer un tratado de vexilología. El repecho del camino pone a la vista de los cristianos la ciudad de la morería. Farautes que pregonan de viva voz las órdenes de los maestres de campo tras la victoria, heraldos con sus corceles ricamente enjaezados.
 
«El cielo nos ayuda en la santa empresa», dijo el rey don Fernando a sus mesnadas tras quince meses de resistencia musulmana. Había terminado el chocar del hierro contra el hierro. Unir y pacificar. Las Españas volvían a ser una y Granada un reino vasallo. El sueño de Fernando III, heredado de san Isidoro, se hacía realidad.
 
Sevilla, la plaza más deseada. Imagino la reciedumbre de los caballos cristianos desempedrando las calles con sus cabriolas y corvetas. Se dirigen al alcázar donde el caíd les aguarda en una sala suntuosa con techo dorado y paredes escaqueadas. Llegan las capitulaciones y Axataf entrega las llaves de la ciudad. Un mes de plazo para que los infieles la abandonen.
 
«Libre et quita», sentenció el rey.
 
 
 
Luis Miguel Carreras Jiménez
Valladolid.
Licenciado en Derecho y Periodismo.
Correo: luismi965@hotmail.com.
(XVIII Antología)
 
 


martes, 9 de junio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… El Guadalquivir murmura historias / y el viento trae rezos antiguos. / Se detiene ante un olivo retorcido, / apoya su mano en el tronco y cierra los ojos. / No pide victorias, ni coronas de laurel. / Pide paz, / que florezcan los campos secos, / que callen las espadas…» (Marina Díez Fernández, pág. 106, «El susurro de la reconquista»).


viernes, 5 de junio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA VOZ DE LA CIUDAD

 



LA VOZ DE LA CIUDAD  

Viniste, rey, con truenos y estandartes,
con muros rotos y lanzas alzadas,
y en mi silencio hallaste mis cantares,
bajo ceniza, aún vivos, aún aladas.
Creí que serías otro conquistador,
que tomarías mi alma con desprecio,
mas no buscaste oro, ni honor sin amor,
sino sembrar justicia en cada trecho.
Mis torres cayeron, sí, mas con mesura;
mi gente tembló, mas no fue ultrajada.
Donde otros dieron fuego, diste cura,
y al polvo diste voz, luz sosegada.
Erigiste alta iglesia donde el miedo
había hecho nido entre las losas,
y abriste puertas al saber, sin credo,
dejando en mí palabras generosas.
Fuiste señor, sí, mas más fuiste hermano;
miraste mis heridas sin desprecio.
Hoy canto tu memoria, castellano,
que me tomaste el cuerpo, no el aprecio.
Pues si caer fue fin, caer contigo
fue hallar en la caída un nuevo abrigo.
 
 
Paulina Nicolle
Chilena, reside en Cataluña.
Escritora, terapeuta corporal y agropecuaria.
Ha participado en diversos certámenes literarios en España. Premiada en el concurso de Sant Jordi en Els Hostalets de Pierola y en el certamen de poesía LGTBIQ+ Plumas al viento en Fuerteventura.
(XVIII Antología)