miércoles, 18 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LAS LLAVES DE CÓRDOBA

 


LAS LLAVES DE CÓRDOBA
 
 
Las llaves de Córdoba cuelgan del aire en un gesto suspendido, como el último suspiro de un mundo que se disuelve. En la quietud de la mezquita, donde el eco de siglos se entrelaza con las sombras de lo sagrado, veo a Fernando III el Santo, su aureola de luz atrapando la gloria de un instante. Las llaves, frías y metálicas, como la mano que las sostiene, se entregan sin resistencia. ¿Quién las da y quién las recibe? No solo un monarca, sino la historia misma que se arrodilla ante un poder que viene de lo divino. El musulmán, con la mirada baja, ya no lucha; su rendición es un susurro, un acto de sumisión al destino escrito en las estrellas y en la espada.
 
Y yo, que camino bajo estos cielos que él conquistó, siento el peso de esos gestos antiguos. No puedo evitar preguntarme si hay algo más que la guerra en estas llaves. Tal vez, en su traspaso, no solo se abre la ciudad, sino también un abismo de contradicciones: la fe que divide, la guerra que santifica, el pasado que no se olvida. ¿Cuántas veces, al cruzar el umbral de estas puertas, he sentido su presencia, silenciosa y eterna, como el viento que mueve las hojas de los olivos en los patios callados de esta tierra?
 
Las llaves, ahora quietas en la pintura, ya no tienen dueño. Y, sin embargo, me entregan algo más profundo que el hierro de su forja. Son las llaves de todos los que vivimos aquí, de todos los que hemos sido y seremos, porque en este gesto de conquista, quizá, hay algo de la humanidad misma: la necesidad de abrir o cerrar, de ganar o perder, de entregarse o resistir.
 
 
Manuel Bermúdez Vázquez
Lucena (Córdoba), 1978.
Doctor en Filosofía y profesor titular de Filosofía de la Universidad de Córdoba donde trabaja desde el año 2008.
Licenciado en Humanidades (UCO) y en Filosofía (UNED).
Premio extraordinario de licenciatura en el año 2000; premio extraordinario de doctorado en el año 2005; premio Leocadio Martín Mingorance en el año 2007 y premio de la Cátedra Intercultural de la UCO en 2023.
(XVIII Antología)
 
 

martes, 17 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Dicen “rey” bajo el viejo olmo y los gallardetes se alzan. Hablan de mí. Me celebran. Mi madre, con un gesto apenas visible, me pide levantar la cabeza. Es casi una desconocida, pero daría la vida por ella. Por defenderla le doy la espalda a mi padre, al que también quiero. Por ella renuncio a una vida libre…» (Esther Martínez Membrives, pág. 58, «Bajo el olmo»).


lunes, 16 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: CÓRDOBA: UN SUEÑO DE FERNANDO

 



CÓRDOBA: UN SUEÑO DE FERNANDO
 
 
Tercero de su nombre, el rey Fernando
sueña despierto las cálidas encinas,
azahares de naranjo y limonero,
de al-Ándalus olores y caricias
cuando mensajes de Córdoba llegan:
cristianos han tomado la Axarquía.
 
Y Fernando cabalga.
 
Sembrados de Castillas y Leones,
baja caminos, roca mesetaria,
tierras de Extremadura leonesa
y de los Campos Góticos cañadas,
piedra manchega de aridez de soles,
secarral de riberas y esperanzas.
 
Y Fernando cabalga.
 
Atrás queda del norte la mar brava,
orballo y bruma gris de amanecida,
mares de cereal, olas de trigo,
nieve blanda y azul del Guadarrama.
Muradal de las Navas orgulloso,
y de trochas y blancos: Alpujarras.
 
Y Fernando cabalga.
 
Mira hacia el sur el rey, y ya le envuelven
de la sultana Córdoba las brisas,
arrayanes y azahar, ciprés y lima;
del agua los susurros y bonanzas,
y de las torres, oración de piedra,
y de mil arcos, las rojizas lascas.
 
Y Fernando cabalga.
 
De Compostela las viejas campanas,
a hombros de mil cautivos viajeras,
luminarias de sol en la mezquita,
mudas esperan que amanezca el alba
que soñaron los reinos y los hombres,
y repicar con nuevas notas santas.
 
Y Fernando cabalga.
 
¡Ay, Córdoba!, callados alminares,
almuédanos sin voz, silencios graves.
¡Ay, Córdoba!, palacios de califas
sueño de Abderramanes y sultanas.
Corre el Guadalquivir, aguas de espera,
musulmán y cristiano en sus gargantas.
 
Y Fernando cabalga.
 
¡Ay, Córdoba!, filigrana de plata,
solloza el moro desde la mezquita,
las llaves de las puertas en sus manos,
esperando las manos de Castilla.
¡Levanta ya el asedio, rey Fernando,
que te entrego de mi alma la alegría!
 
Y Fernando la abraza enamorado,
que es Córdoba la llana, la cautiva,
rincón de sus fatigas y desvelos,
sur de sus ambiciones y conquistas.
 
 
María Teresa Mendiguchía González
Elche (Alicante), 1948.
Licenciada en Derecho.
Funcionaria de profesión hasta su jubilación y escritora por afición desde que tiene recuerdos.
(XVIII Antología)


viernes, 13 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: UN NUEVO REINO

 



UN NUEVO REINO
 
 
Fernando contempla el sol a poniente, así se ve, un astro luminoso que declina, que se sumerge en la infinitud del mundo, que desaparece.
 
La resistencia ha sido tenaz, tanto que, humillado, ha sido forzoso levantar el sitio y regresar a Toledo. El polvo del camino en ese final del verano se extiende como una nube dorada alrededor de la tropa. Tan porfiado como los de Jaén, se empeña en cubrir sus ropajes, tintar sus cabellos, en cegarles cuando el viento azota sus rostros. Hace ya varias jornadas que cruzaron los campos de Las Navas. A las sensaciones de vergüenza y fracaso se ha unido la tristeza. Allí fue donde su abuelo Alfonso asestó a los moros su mayor derrota; él, sin embargo, aunque también ha ganado batallas, jamás llegará a alcanzar la gloria de su antepasado.
 
Las voces de alarma lo arrancan de su postración. Unos jinetes se acercan desde el cercano castillo de Guadalerzas, desmontan agitados, traen noticias. Fernando rasga el sello de la reina Berenguela y lee las palabras de su madre. El Señor arrebata. El Señor otorga. Si le ha privado de la victoria que le habría abierto las puertas de al-Ándalus, a cambio le ofrece un nuevo reino. Su padre, el rey de León, ha muerto.
 
Esa noche no habrá descanso; cabalgan bajo la fría luz de la luna, sus pálidas sombras se deforman sobre las grises ondulaciones de la tierra castellana. Al amanecer arriban a Orgaz, donde les aguarda Berenguela. La reina le recibe con un abrazo y un fulgor en los ojos que le anuncia lo que está por venir. «Es tu momento, hijo mío. La corona es tuya, ve por ella». Y Fernando inclina la cabeza para que su madre lo bendiga con un beso en la frente. El rey embrida unas lágrimas de emoción y después respira hondo. El Señor no le ha desatendido, solo tiene que alargar la mano. El futuro es suyo. Otra vez.
 
 
 
Roberto Sánchez
Natural de Barakaldo (Bilbao cae cerca), la en tiempos llamada ciudad fabril.
Estudió Ingeniería Industrial y ejerce su profesión en una empresa siderúrgica cercana a la capital vizcaína.
Ha participado en publicaciones colectivas y recibido algunos premios por sus relatos como el de ganador del XXXII concurso de cuentos Ciudad de Tudela.
Aficionado a la lectura, a escribir e imaginar.
(XVIII Antología)
 
 
 
 

jueves, 12 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Él, que unificó coronas con la tenacidad del orfebre y la visión del estratega, yace en la urna de plata sobredorada, pero su verdadera tumba es el reino mismo, ensamblado pieza a pieza con la argamasa de la ley y la oración. Las crónicas hablan del guerrero, del rey justo, del padre de un sabio. Pero la piedra susurra otra verdad: la del hombre arrodillado en la penumbra, ofreciendo victorias a un dios que exigía más que sangre y tributos. Exigía el alma entera...» (Pablo Miguel Argudo, pág. 56, «El eco en la piedra»).


miércoles, 11 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL HIJO MORO

 



EL HIJO MORO
 
 
Una tarde de primavera, mientras los capitanes de la mesnada andaban a la busca de una planicie elevada donde acampar y emplazar la tienda mayor, uno de los caballeros que formaban la escolta principal se llegó hasta el rey y le comunicó que venía desde Baeza con una misiva inaudita del emir al-Bayyasi: le ofrecía paso franco a la ciudad si el monarca castellano se dignaba visitarlo en privado. Fernando III quedó pensativo unos segundos y luego mostró un leve asentimiento. Ante tal posibilidad, tanto el capitán don Alvar Pérez de Castro como don Pero de Guzmán se apresuraron a advertir al rey de una probable estratagema de los moros para tomarle cautivo, quedando desguarnecido y amparado tan solo por la providencia de Dios. Don Fernando contestó que en tal caso aquella sería su mejor escolta y que, conociendo la nobleza del emir, confiaba en que de esa audiencia no saldría sino algún beneficio.
 
Cuando el rey castellano penetró en los aposentos privados del alcázar encontró al emir postrado ante sus pies. Aquel le tendió entonces la mano para que se incorporara y, al hacerlo, al-Bayyasi mostró sus ojos anegados en lágrimas. Cuando don Fernando le preguntó a qué era debida su congoja, el emir almohade le dijo que su hijo primogénito había enloquecido durante la noche a causa de un mal sueño y le aseguraba que tan solo el más grande y noble de los reyes cristianos podía curar su locura. Don Fernando accedió a visitar la alcoba del muchacho y, cuando estuvo delante de Abd al-Mon, este se apresuró a tocar el manto del rey tal como, según decía, Dios le había mandado hacer en sueños.
  
Cuando poco tiempo después el emir de Baeza murió traicionado en Sevilla, Fernando III de Castilla tomó en adopción a Abd al-Mon y este se convirtió a la fe de su nuevo padre y rey.
 
 
Antonio Burgos Peñasco
Nació en Ciudad Real el 15 de abril de 1958.
Escritor, dramaturgo y actor de teatro aficionado.
Publicaciones: las novelas Leyenda de al-Ándalus, Memoria sobre cristal quebrado y La causa del gorrión; numerosos cuentos y relatos y dos obras de teatro largas, El extraño viaje de un retrato apuñalado (comedia en dos actos desarrollada en un tren) y Escuela de sabandijas (sátira sobre el mal periodismo); así como numerosas piezas de teatro breve, varias de las cuales han sido premiadas en certámenes y llevadas a escena.
(XVIII Antología)

martes, 10 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Conocí al hijo antes que al padre. Pero ese hijo sabio y astrólogo me habló del hombre que, desde 1224, convirtió su existencia en un constante batallar. Fue rey sin pretenderlo, pues en su mano no estaba la ley de la herencia y porque la vida, a veces, es un gesto, un detalle, una ocasión…» (J. G. M., pág. 54, «Conversaciones»).


lunes, 9 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL SIGNO DE UNA CAMPAÑA

 



EL SIGNO DE UNA CAMPAÑA
 
 
Llegó el buen tiempo de abril, temporada de campaña. Atrás quedaron los fríos que muerden las carnes, que hielan las barbas, que pelan los dedos expuestos. En estos días claros se atisba de lejos al adversario, y el campo está cuajado de hierba nueva que nutre al jumento. La invernada ha sido eterna, aunque no ociosa. Ahora toca salir.
 
Cruzamos los recios muros del Alficén con una alegre tamborada que inflama el ánimo de mi hueste. Dejamos Toledo atrás. Los hombres me siguen sonrientes, la tripa llena de queso, pan caliente y huevos asados. Varones fuertes, lo mejor de Castilla, sangre intrépida y temerosa de Dios. Sé que muchos no volverán.
 
Pero esta empresa bien vale el denuedo. Será quizá la mayor que acometa en mi vida: recuperar España a la fe de Cristo y a la gloria de Nuestra Señora la madre de Dios, que siempre ha guiado mis pasos, que si hoy vivo es por ella, pues me sanó de mis terribles males de vientre en mi infancia montesina.
 
De nuevo ampárame, Señora mía, en este año de 1224, era 1186. Sepa yo vencer a tus enemigos, ya por filo de espada, ya por pactos y palabras. No será bre­ve la campaña, lo preveo; puede que ocupe el resto de mis años, pues son muchas las plazas —Jaén, Mur­cia, Córdoba, Sevilla— bastiones de robustos muros y bien sostenidos.
 
Todos elegimos, más pronto o más tarde, a qué dedicamos el tiempo que se nos da. Yo te lo brindo a ti, Madre, todo él, cada hora y esfuerzo, toda herida y victoria. Es tuyo. Sea tal el signo de mi campaña, mi noble fin; que sean mis hijos quienes juzguen si fue un huero empeño o si dio frutos. Para mí, el valor reside ya en el solo propósito.

 
 
Juan Antonio Caro Cals
Nació en Sevilla en 1978.
Estudió Arquitectura y es dueño de la web Planoscartapuebla.com, a través de la cual vende cartografía urbana histórica recreada.
VII Premio Internacional de Relatos sobre Olivar, Aceite de Oliva y Oleoturismo, convocado por la asociación Masquecuentos (2024).
Publicaciones: Señores de godos (Jirones de Azul) y Béndelet (Click Ediciones). Actualmente escribe una serie de aventuras de la prehistoria ibérica llamada Cuentos argáricos.
(XVIII Antología)
 
 
 

domingo, 8 de marzo de 2026

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Con Esther Landa Samper, Kadrinka Kadrinova, Elena Jódar Lorite, Amada Guillermina Rivera Gómez, M.ª Caridad Ibáñez Becerra, M.ª Paz Cerrejón López, María Casado Alonso, Fátima Martín Rodríguez, Eva M.ª Riber Herráez, Diana Irene María Blanco, Laura Cabedo Cabo, M.ª José Toquero del Olmo, Ana Sarrías Oteiza, Berenice Guadarrama, Marta Valdenebro, María Cureses de la Vega, Isabel Fernández Peñuelas, Marián Oller Veloso, Cèlia Roca Martín, Lola Sánchez Lázaro-Carrasco, Andrea Marcolongo, Lourdes C. Sifontes, M.ª Teresa Castaño Palacios, Betsy Balestrini de Hernández y Cristina García Grueso, premiadas a lo largo de la andadura de este concurso; con las seleccionadas en las antologías; las que participan en el Premio Orola, y con las que gracias a sus trabajos, aficiones, deseos o ambiciones hacen posible un día como hoy. Con, por y para todas celebramos este 8 de marzo hoy.




viernes, 6 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL SUEÑO DE LA ALQUIMIA SOBERANA

 



EL SUEÑO DE LA ALQUIMIA SOBERANA
 
 
En un recinto etéreo, hálleme yo, rey y alquimista, frente a un mapa que más era espejo de mi alma. Sobre la mesa, Castilla, León y Andalucía, tres tierras que el destino dispuso juntas, pero nunca fraternas.
 
Primero se me apareció un soldado, la sangre aún fresca en su acero: «Majestad, toma el fuego de la guerra, que todo lo purifica». Acaté, y el fuego ardió en los bordes del mapa, mas no unió, sino que separó.
 
Después llegó un monje, su mirada era de hierro y fe: «La cruz, Fernando, la cruz es la llave. Con ella, todos te seguirán». Grabé cruces sobre los fragmentos, pero su peso rompió aquello que debía sostener.
 
Por último, una mujer velada, morisca en su porte, me tendió sus manos: «Agua, señor, agua que calme y no abata». Tomé su consejo y vertí agua sobre el mapa, mas los colores comenzaron a difuminarse, como si temieran el abrazo de la unidad.
 
De aquel experimento surgió un espejo, y en él vi mi rostro partido en mil reflejos. Entonces supe que la alquimia de la unión no es obra de reyes ni hombres, sino del tiempo que con paciencia y lágrimas moldea lo imposible.
 
Desperté y entendí que mi sueño era solo eso: un sueño.
 
 
 
Víctor David Manzo Ozeda
Seudónimo: Scardavino.
Nació en Durango (México).
Escritor, poeta y dramaturgo con más de cien publicaciones internacionales.
Ha sido ganador y finalista en numerosos certámenes de poesía, relato breve y microficción. Su obra fusiona crudeza lírica, crítica social y exploración existencial.
(XVIII Antología)