martes, 8 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«Señor de los cielos y de la tierra, hoy vuelvo a ceñirme a Lobera, no por ansias de conquista, sino por obediencia a tu designio. Antes de que el sol rompa el velo de la noche, encomiendo a ti mi alma, mis hombres y el futuro que aún no ha sido escrito. Cada amanecer que me es concedido es un peso nuevo sobre mis hombros, un llamado a velar por este reino que me has confiado…» (Rosa María Carrión Sánchez, pág. 174, «Encomienda al amanecer»).


lunes, 7 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: DE VASALLOS Y REYES

 



DE VASALLOS Y REYES

 
En este feudo de España, de brocado y estameña, alazanes y rucios,
entramado de reinos, condados y taifas,
en pleno siglo xxi, con fe republicana y real desaliento,
rememoro el pasado anterior a nosotros,
porque somos los mismos, dispersos y uniformes,
que sufrieron entonces y seguimos sufriendo
el peso de la historia y el tiempo en los riñones.
Busco en los meandros del río que nos lleva,
del agua que no limpia los errores pasados,
del cauce ensangrentado y la corriente que arrastra
su podredumbre al mar, el lodo y los olvidos,
la memoria de España y el polvo de Castilla
entre las mentiras y las falsas verdades,
yo que no tengo patria o la tengo oxidada
y si fuera santo dudaría del cielo.
 
De todos los monarcas que distorsiona el tiempo,
noticias amañadas, fariseos bulos que el vulgo acepta, hoy como ayer,
tal si fueran axiomas, con la crédula fe del carbonero,
un conquistador descuella: Fernando de Castilla
tercero de su nombre que lo fue de León, pero nunca de España.
Conquistó Sevilla y otras plazas al moro,
impuso a Granada leonino tributo que postergó su fama
a la última conquista de esos reyes postreros de Aragón y Castilla
que un imperio engendraron cuando España era solo un suspiro,
para cumplir con creces el sueño apócrifo de Fernando
y de Alfonso, su hijo, que llamaron el Sabio.
La universal corona que Roma les negara,
llegaría más tarde para salvar la palabra que nosotros hablamos,
súbditos y monarcas bastados y anacrónicos.
 
«Dios, qué buen vasallo», dijeron de Ruy Díaz.
Y el «buen señor lo obieron» los años que siguieron
con Fernando que ahora renace de su sueño.
El tiempo hace extraños compañeros de viaje,
equivoca los pasos, impone sus razones
y orea las vergüenzas al aire de los siglos:
que vasallos y reyes son de la misma ceca.


 
Jesús Andrés Pico Rebollo
Nació en Sardón de Duero (Valladolid) en 1956, reside en Sabadell (Barcelona).
Blogs: https://dedondenaceelviento.blogspot.com y https://golpeagolpelavida.blogspot.com.
Ha obtenido más de cincuenta premios literarios, tales como: II Premio Orola de Vivencias (2008); XIII certamen de teatro breve Dramaturgo José Moreno Arenas (2021) o el XXI Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma y Alba (2024).
Publicaciones: Orto (1979); De donde nace el viento (1989); Orento (2015); De decires y alondras (2017); Los nombres del agua (2020); Continuidad de la luz (2022) y Alta esquina del aire (2025).
(XVIII Antología)


viernes, 4 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: MILAGRO

 



MILAGRO

 
En 1661, Justino de Neve y Juan de Loaysa, canónigos de la seo sevillana, miembros de la Comisión Nacional para la Canonización de Fernando III, visitaron al pintor Murillo.
 —Pinto Inmaculadas, pero no sé de beatificaciones. ¿En qué puedo ayudaros? —preguntó el de Sevilla.
—La fama de santidad del rey creció a su muerte con curaciones milagrosas y prodigios. Sixto V confirmó, en 1590, que Fernando III poseía el halo de santidad. Pensamos que por tus relaciones con los franciscanos y demás órdenes monásticas, al no haber iglesia ni convento que no tenga pinturas religiosas de tu factura, podrías colaborar buscando imágenes del monarca que ratificasen su espiritualidad —pidió De Neve.
 
Hubo un silencio roto por el maullido de un felino. Beatriz, la esposa de Murillo, rellenó las tazas de chocolate hirviente. Ganado por las dotes persuasivas de los comisionados, el pintor descubrió una lámina de cobre con la real efigie en la capilla real; en un armario de la sacristía, entre legajos polvorientos, había una imagen del rey orante; la devoción popular había plasmado la figura del que tenían por santo en la puerta de Jerez, la iglesia de las Angustias, la Cartuja, los conventos de la Paz, San Clemente, agustinos, franciscanos y en las casas capitulares. Por si fuera poco, estaba el prodigio de la capilla real: los cuerpos inhumados de Beatriz de Suabia, Alfonso X el Sabio, Pedro I el Cruel y María de Padilla son polvo y huesos carcomidos desde hace siglos. Solo el de Fernando III, seco y apergaminado, se halla incorrupto. Podéis verlo cada 30 de mayo, cuando abren su sepulcro. Los milagros existen: el primero, que pueda respirarse el aire de Las Meninas, Velázquez fecit. Tal debieron pensar en el Vaticano cuando, en 1671, elevaron al monarca a los altares.  
 
 
 
Antonio Cavanillas
Nacido en Madrid en plena guerra civil. Conserva la cartilla de racionamiento para constatar que el Plan Marshal soslayó a España.
Se licenció en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense, doctorándose en Bolonia en el Colegio de San Clemente de los Españoles.
Con treinta novelas publicadas, es Premio Iberoamericano de Novela 2015 (Luigi Boccherini, vida de un genio).
Antologizado en el Premio Orola 2024. 
(XVIII Antología)
 
 
 

jueves, 3 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Es la hora / de inventar la posteridad de un rey: / susurros, Te Deum y el temor, / mientras silban las flechas piadosas / de la postrera unción de los cristianos / que Dios permite administrar a los hombres / como si fuese un fuego llovido del / cielo…» (Santiago Casero González, pág. 170, «Te Deum»).


miércoles, 2 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: CARTA A MI HIJO ALFONSO

 



CARTA A MI HIJO ALFONSO
 
 
Hijo mío:
 
Si esta carta llega a tus manos tras mi último aliento, no llores por mí. He vivido según la fe, he reinado según mi conciencia y he amado cuanto Dios me permitió. Ahora te toca a ti cargar la espada y la palabra.
 
Fuiste niño entre estandartes y salmos, y sé que aprendiste de ambos. No temas ser sabio, pero no pongas la razón por encima del alma. Un reino se gobierna con leyes, sí, pero se sostiene con misericordia. La justicia sin compasión se convierte en yugo.
 
Respeta a los hombres de ciencia y letras, pero escucha a los campesinos, pues ellos pisan la tierra que otros solo describen. Mira a los moros no con odio, sino con discernimiento: no todos los enemigos lo son del alma. Honra la cruz más que la corona. Si un día debes elegir entre gloria y verdad, elige la verdad aunque te deje solo.
 
Recuerda que tomamos Córdoba, Sevilla y tantas otras no para aplastar, sino para liberar. Donde destruyas murallas, levanta también escuelas. Un rey que conquista tierras debe conquistar corazones. No olvides que eres siervo antes que señor.
 
En tus manos queda un reino dividido en lenguas y credos. Une, no impongas. Aprende sus músicas, sus leyes, sus plegarias. Y cuando escribas, hazlo para que te lean también los que aún no te entienden.
 
Y si alguna vez dudas, busca mi tumba. No para hablarme, sino para recordar que fuiste hijo de un hombre que temía a Dios y amaba a su pueblo.
 
Con todo mi amor de padre y de rey,
 
Fernando


 
Francisco Javier Asensi Pérez
Nacido en Castalla (Alicante) en 1963, reside en Alicante.
Estudios de Ingeniería Electrónica y programador.
Finalista de los primeros premios de literatura histórica Puy du Fou (2025) y del certamen de poesía del Centro de Estudios Poéticos (2005).
Colaborador habitual en revistas técnicas durante los años ochenta y noventa.
(XVIII Antología)
 
 
 


martes, 1 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Ofrezco mi alma sabiendo que mi legado no será contado solamente en territorios y coronas, sino en el pulso de un pueblo forjado en un ideal común, grabado en las piedras de las catedrales que desafían el tiempo y en las páginas de la historia que seguirán narrando nuestra ardua búsqueda de luz y unidad…» (Aimar Rollán González, pág. 168, «Postrimerías»).


viernes, 28 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Te vi entonces, / en el silencio de tus pensamientos, / preguntándote, como yo alguna vez, / si todo lo que has ganado / realmente valía la pena. / El poder, las tierras, / las victorias conseguidas / con el sudor de miles de hombres, / pero ¿qué pasa cuando la guerra se apaga / y el silencio se apodera de tu alma?» (José Ramón Olveira González, pág. 166, «El rey que soñaba con la paz»).


miércoles, 26 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 






«… Señor de cielos, ¿fui digno guerrero? / ¿Mis conquistas pesarán en tu balanza? / A ti te entrego mi aliento postrero, / con más fe que gloria, con más cruz que lanza…» (Gemma Redondo Rodríguez, pág. 164, «La última oración de Fernando»).



lunes, 24 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… que améis vuestra audaz lengua y que la enaltezcáis y la difundáis, pues ella es el tejido y la voz de la memoria y en ella se expresa y se atesora la cultura y la sabiduría de lo que conformaron estos reinos…» (María Calle Bajo, pág. 162, «Los seis mandamientos»).


viernes, 21 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Numerosos reinos habían caído ante sus ojos y se había levantado; el hombre de grandes plegarias no tenía más que encomendarse al juicio divino, que cada vez le era más cercano…» (Gema Sánchez Tomás, pág. 160, «El último suspiro del rey»).