viernes, 21 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Numerosos reinos habían caído ante sus ojos y se había levantado; el hombre de grandes plegarias no tenía más que encomendarse al juicio divino, que cada vez le era más cercano…» (Gema Sánchez Tomás, pág. 160, «El último suspiro del rey»).


miércoles, 19 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Las victorias pasadas desfilaban en su memoria: Córdoba, Jaén, Sevilla. Ciudades que ahora florecían bajo un reinado de leyes y tolerancia. Pero Fernando no se consideraba un héroe. Para él, cada triunfo era un recordatorio de su deber de proteger a su pueblo, de unir a los hijos de al-Ándalus y Castilla bajo un mismo cielo…» (Cliffor Jerry Herrera Castrillo, pág. 154, «La oración del guerrero»).


lunes, 17 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Viví amando a Dios y haciendo la guerra en su nombre. Devolví el honor a nuestra tierra usurpada, y nobles y obispos recibieron señoríos y privilegios donde seguir expandiendo el mundo luminoso, donde honrar al Dios verdadero. Tomé Jaén propagando una epidemia de hambre; contemplé Medina Azahara en ruinas y lloré ante lo efímero de la gloria; atravesé Sevilla entre vapores de azahar para plantar la cruz en la mezquita que será mi balcón a la eternidad…» (Nicolás B. D., pág. 152, «Res gestae Ferdinandus Tertius»).


viernes, 14 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Un hito en la historia de España, un rey gobernando para el bien de su pueblo. Sevilla, antes Ishbiliya, su última gran campaña. Su reinado, la gran expansión reconquistadora…» (Lola Sánchez Lázaro, pág. 150, «Sevilla»).


miércoles, 12 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«La primavera toca a su fin en la antigua capital almohade y el calor se extiende por el valle del gran río. El silencio y el dolor se adueñan del alcázar. Solo se oyen rezos y oraciones que piden por el rey para que logre vencer a la hidropesía. En los exuberantes patios, encaramados en las ramas de los naranjos, los pájaros cantan indiferentes al dolor del reino…» (José Cuenca Gómez, pág. 148, «Quince años más»).


lunes, 10 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Y ahora que por fin llego a Sevilla / y son iglesias ya los alminares, / parece todavía que la quilla // sigue queriendo descubrir lugares, / parece que este río vagabundo / quiere soñar con navegar los mares…» (Daniel Cotta Lobato, pág. 144, «Desembocadura de un sueño»).


viernes, 7 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 





«… La Giralda, aún mora, vio izarse la cruz, / y el Guadalquivir entonó cánticos de victoria. / Sevilla abrió su corazón rendido y puro / bajo el estandarte del rey santo…» (Francisco Javier P. S., pág. 142, «La toma de Sevilla»).


miércoles, 5 de agosto de 2026

ASÍ ESRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Sevilla, la plaza más deseada. Imagino la reciedumbre de los caballos cristianos desempedrando las calles con sus cabriolas y corvetas. Se dirigen al alcázar donde el caíd les aguarda en una sala suntuosa con techo dorado y paredes escaqueadas. Llegan las capitulaciones y Axataf entrega las llaves de la ciudad. Un mes de plazo para que los infieles la abandonen…» (Luis Miguel Carreras Jiménez, pág. 140, «La conquista de Ishbiliya»).


lunes, 3 de agosto de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Creí que serías otro conquistador, / que tomarías mi alma con desprecio, / mas no buscaste oro, ni honor sin amor, / sino sembrar justicia en cada trecho…» (Paulina Nicolle, pág. 138, «La voz de la ciudad»).


viernes, 31 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA CATEDRAL DE FERNANDO



LA CATEDRAL DE FERNANDO
 
 
Sevilla luce ardiente y calurosa con los rigores de mayo. Hay un respetuoso silencio en sus calles. Ha muerto un rey.
 
No quiere vestimentas de lujos en su mortaja, solo un vestido de saco y una Biblia en sus manos. Ha muerto con la sagrada forma en su boca. Ha fallecido después de comulgar.
 
Ahora su cabeza reposa serenamente sobre un almohadón que lo sostiene, aupando su alma al cielo ante una ciudad que lo respeta, que lo admira y lo quiere. Justo a su lado está su espada, la que blandió, la que empuñó como el primer guardián del territorio castellanoleonés, ya unificado, ante el enemigo musulmán, al que venció en la ansiada reconquista llevando siempre por delante la cruz de Cristo.
 
La catedral ha abierto sus puertas para recibir a un hombre humilde y bueno que deja a una futura España en el camino propicio para que vuelva a ser cristiana por la gracia de Dios. Ya hay un santo más en el firmamento, caballero y siervo de María, ya hay un santo más en los altares de las iglesias. Así lo refrenda el santo padre Clemente por los siglos de los siglos.
 
Rezan castellanos y leoneses, rezan andaluces y murcianos, reza a sus pies afligido su hijo Alfonso, décimo en la dinastía, que será sabio para el mundo en los años venideros.
 
Siglos después un libro de historia estará abierto por una página del siglo xiii y un niño de cualquier parte de España empezará a conocer quién fue Fernando III el Santo.
 
 
 
Antonio B. R.
(XVIII Antología)