martes, 21 de julio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«¿Por qué llamarlo reconquista si es la primera vez que cruzo este arco de herradura? Me entregan las llaves de la ciudad, como el árbol que en su ocaso deja caer sus últimas hojas antes del inverno. Aquellos a quienes consideramos infieles, adoradores de un dios distinto, aquí son simplemente los habitantes de una ciudad que llaman Ishbiliya. Sevillanos, al fin y al cabo. Y si entre estos muros ya no queda rastro de cristiandad, ¿qué estoy reconquistando? ¿Acaso la tierra tiene la capacidad de adorar a Dios por sí misma, y yo vengo a liberarla de pisadas extranjeras? ¿O, quizá, el extranjero soy yo?...» (Jorge Sánchez del Pino, pág. 130, «Tierra santa»).


lunes, 20 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: TE DEUM

 



TE DEUM
 
 
Es la última hora
la que apacigua el tiempo y lo resume,
la que iguala al rey y al pordiosero,
Fernando lo sabe,
siempre ha sabido lo que ahora descubre en la penumbra
de su agonía.
Entretanto, zumba en su cabeza desnuda,
vaciada ya del ruido de la espada y de la cruz,
el rumor cercano del Guadalquivir,
rey de ríos,
sultán de todas las razas que se miran de frente
con la complicidad de los siglos.
 
Es la hora
de inventar la posteridad de un rey:
susurros, Te Deum y el temor,
mientras silban las flechas piadosas
de la postrera unción de los cristianos
que Dios permite administrar a los hombres
como si fuese un fuego llovido del
cielo.
 
Ya queda poco por hacer,
la tierra reposa al fin
exhausta y colma de sangre y de sudor:
Murcia, Jaén, Córdoba,
Sevilla, el orbe,
fronteras acaso de la nada
en que se disuelve ante las ciudades y la historia
el rey al que un día llamarán Santo, el eslabón dorado
de una cadena que ciñe reinos y olivares,
sendas de pastores y fueros otorgados:
España.
 
Pero algo suena quedo,
¿es el río o es el almuédano cuya voz se apaga en el horizonte
como la hoguera de un cuartel abandonado?
Fernando cierra los ojos y su silencio
funda una civilización.
 
 
Santiago Casero González
Nació el 15 de junio de 1964 en Fuente el Fresno (Ciudad Real), reside en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).
Licenciado en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid.
Imparte clases de Latín e Italiano en enseñanza secundaria. 
Premios: Tiflos, Fundación MonteLeón y Manuel Llano de libros de cuentos, y los premios de novela Ciudad de Cáceres y Encina de Plat.
(XVIII Antología)


jueves, 16 de julio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 





«… Sevilla no cayó, / se rindió. / Y Fernando / el Santo / no celebró con fuego, / sino con silencio…» (Laura Valentina Solís Banquero, pág. 128, «El umbral de la muralla»).


miércoles, 15 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: POSTRIMERÍAS

 



POSTRIMERÍAS
 
 
En el umbral de lo eterno, rodeado por mis amados hijos y mi fiel esposa, siento la cercanía de lo divino. El crucifijo en mis manos no solo representa mi fe, sino también los cimientos de un legado tan vasto como la tierra misma que he gobernado. Mientras la enfermedad barre con firmeza mis fuerzas, los destellos de las conquistas y las gestas culturales iluminan mis pensamientos. Mi vida, un tapiz entretejido de gloria y esplendor, ha dado ritmo a la danza de Castilla y León, consolidando un reino donde antes solo había fragmentos y sueños dispersos. La cultura ha florecido bajo mi mandato; los templos y la sabiduría echan raíces en la devoción de nuestra gente, como faros eternos en el curso del tiempo.
 
En la quietud de este momento, mientras mi confesor me prepara para la partida, mis palabras de gratitud hacia el Todopoderoso fluyen con la misma simplicidad y profundidad que el río que testifica mis grandes triunfos: el Guadalquivir. Ofrezco mi alma sabiendo que mi legado no será contado solamente en territorios y coronas, sino en el pulso de un pueblo forjado en un ideal común, grabado en las piedras de las catedrales que desafían el tiempo y en las páginas de la historia que seguirán narrando nuestra ardua búsqueda de luz y unidad.
 
Mis últimas súplicas, entrecortadas por la emoción, imploran que la posteridad cante mis obras no solo como relatos de poder, sino como himnos donde la unión y la cultura perpetúen su esencia. Mientras las letanías resuenan y el Te Deum laudamus eleva mi espíritu, me adentro en el silencio eterno dejando atrás un reino, no de tierra y espadas, sino de esperanza en que un gran pueblo se alce bajo el cielo de esta amplia península. Que mi nombre y mi título, Fernando III el Santo, no se olviden.
 
 
Aimar Rollán González 
Navarra.
Filólogo en progreso (UNED).
Autor de doce libros.
(XVIII Antología)
 
 


martes, 14 de julio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 





«… Insondables ojos / que con amor me acunan. / Derretidas, / vencidas pupilas / me abrazan, / me arrullan, / me envuelven en un regazo / con sabor a infancia. // “Mi alma es tuya, madre”…» (Rafael Romero Sánchez, pág. 156, «Guerrero y monje»).


ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Mis ojos buscaron la luz de la luna, pero el oscuro viento la había encerrado entre las nubes negras. Una alabanza de terror palideció en el fluir de las mansas aguas del Guadalquivir. El abismo se abrió con sus pliegues azules acunando mi última suerte, y Fernando III llegó portando la espada que daría mi muerte» (Benito González García, pág. 126, «Portando la espada»).


lunes, 13 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL REY QUE SOÑABA CON LA PAZ

 



EL REY QUE SOÑABA CON LA PAZ
 
 
Te vi una tarde, Fernando,
caminando lento entre los pasillos
del castillo,
no como el rey vencedor,
sino como un hombre cansado
por el peso de su propia corona.
Tus ojos, normalmente firmes,
parecían vacíos
como si, al fin,
el tiempo te hubiera alcanzado.
Recuerdo ese día,
la luz dorada del sol
desprendía calor,
pero en tu rostro
la sombra no se despejaba.
Era como si los muros de tus castillos,
que siempre te protegieron,
te atraparan ahora.
La guerra, la expansión,
el deber que tanto defendías
ya no eran gloria,
sino un eco lejano,
una música que resonaba
y que tú, ya exhausto,
no querías escuchar.
Te vi entonces,
en el silencio de tus pensamientos,
preguntándote, como yo alguna vez,
si todo lo que has ganado
realmente valía la pena.
El poder, las tierras,
las victorias conseguidas
con el sudor de miles de hombres,
pero ¿qué pasa cuando la guerra se apaga
y el silencio se apodera de tu alma?
 
 
José Ramón Olveira González
Nació en Outes, vive en una pequeña aldea marinera de A Coruña. 
Titulación de grado medio de técnico en Electrónica.
Premios: a los trece años primer premio de relato corto con la obra «A empuñadura de prata»; otras publicaciones son una novela histórica Tomoe Gozen: Un flor en la tormenta, y un poema en el homenaje al poeta noiés Antón Avilés de Taramancos.
(XVIII Antología)
 
 
 


jueves, 9 de julio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Alzó la mirada hacia la Giralda, antes minarete de oración, ahora campanario de su fe. No había ordenado destruirla; debía permanecer, elevada aún más alto, como símbolo de la tierra que estaba forjando. El sol del atardecer bañaba sus muros dorados, mientras el viento traía aún el aroma del incienso musulmán, entremezclado con la cera derretida de los cirios cristianos. Sabía que en sus dominios aún quedaban heridas abiertas, pero su deber no era solo vencer, sino gobernar con justicia…» (Jesús Bermejo Lecuona, pág. 124, «El peso de la corona»).


martes, 7 de julio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Dentro de la ciudad, el silencio era un presagio. La resistencia se había desvanecido, vencida por el hambre y el asedio. Los musulmanes sabían que no podrían sostener Sevilla por más tiempo. Algunos preparaban su partida, otros aguardaban el destino que el monarca cristiano les impondría. Pero Fernando no era un rey común. Al fin, las puertas se abrieron. No hubo estruendo de batalla, solo el eco de sus pasos cuando cruzó la entrada. Sus hombres avanzaban en formación, pero sin la brutalidad del saqueo. Sevilla debía ser tomada, sí, pero no destruida…» (Antonio R. J., pág. 122, «El santo y la ciudad eterna».


lunes, 6 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA ÚLTIMA ORACIÓN DE FERNANDO

 



LA ÚLTIMA ORACIÓN DE FERNANDO
 
 
En la umbría del alcázar rendido,
mis manos tiemblan más que el acero.
No por batalla, ni por enemigo,
sino por el juicio del Dios verdadero.
 
Con la frente al suelo y el alma en vilo,
dejo mi espada, mi cetro y mi anillo.
Castilla y León ya no me pertenecen:
ahora el reino es del que todo lo merece.
 
Señor de cielos, ¿fui digno guerrero?
¿Mis conquistas pesarán en tu balanza?
A ti te entrego mi aliento postrero,
con más fe que gloria, con más cruz que lanza.
 
Si al liberar Sevilla encontré tu rostro,
haz que mi nombre se borre en el polvo.
Solo quiero que el pueblo te vea
donde antes reinaba el odio y la idea.
 
Perdona mi orgullo, mis días de ira,
mis noches sin rezo, mis treguas fallidas.
Dame tu paz en esta hora santa:
la corona es barro, tu amor es la patria.
 
 
Gemma Redondo Rodríguez
Nacida en Toledo en 1976.
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Europea de Madrid.
Periodista, escritora y poeta.
Redes: @saliendodelfango.
Primer premio de relato en Cartagena (2025); primer premio de poesía en Villaluenga de la Sagra, y el premio internacional de poesía en Cabeza la Vaca.
Ha publicado Saliendo del fango: despierta tu verdadero ser.
(XVIII Antología)