viernes, 6 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL SUEÑO DE LA ALQUIMIA SOBERANA

 



EL SUEÑO DE LA ALQUIMIA SOBERANA
 
 
En un recinto etéreo, hálleme yo, rey y alquimista, frente a un mapa que más era espejo de mi alma. Sobre la mesa, Castilla, León y Andalucía, tres tierras que el destino dispuso juntas, pero nunca fraternas.
 
Primero se me apareció un soldado, la sangre aún fresca en su acero: «Majestad, toma el fuego de la guerra, que todo lo purifica». Acaté, y el fuego ardió en los bordes del mapa, mas no unió, sino que separó.
 
Después llegó un monje, su mirada era de hierro y fe: «La cruz, Fernando, la cruz es la llave. Con ella, todos te seguirán». Grabé cruces sobre los fragmentos, pero su peso rompió aquello que debía sostener.
 
Por último, una mujer velada, morisca en su porte, me tendió sus manos: «Agua, señor, agua que calme y no abata». Tomé su consejo y vertí agua sobre el mapa, mas los colores comenzaron a difuminarse, como si temieran el abrazo de la unidad.
 
De aquel experimento surgió un espejo, y en él vi mi rostro partido en mil reflejos. Entonces supe que la alquimia de la unión no es obra de reyes ni hombres, sino del tiempo que con paciencia y lágrimas moldea lo imposible.
 
Desperté y entendí que mi sueño era solo eso: un sueño.
 
 
 
Víctor David Manzo Ozeda
Seudónimo: Scardavino.
Nació en Durango (México).
Escritor, poeta y dramaturgo con más de cien publicaciones internacionales.
Ha sido ganador y finalista en numerosos certámenes de poesía, relato breve y microficción. Su obra fusiona crudeza lírica, crítica social y exploración existencial.
(XVIII Antología)
 
 

jueves, 5 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Mas allí, en el corazón de la ciudad, las voces de la historia encontrarían sus lenguas para custodiar la memoria y, con ella, urdir la paz en el mosaico de la tierra nueva. Ese día supe que mi deber sería más vasto que guardar la ley. Por eso me llaman el Sabio. Pero todo lo aprendí de él» (Paula V. Álvarez, pág. 52, «El mosaico y la urdimbre»).


miércoles, 4 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: 21 DE MARZO

 



21 DE MARZO

 
¡Detenidas las poleas y la piedra caliza, entraron los burgaleses a su catedral pletóricos de esa nueva belleza! Se habían interrumpido las labores, cerrado los planos y bosquejos ante la magnitud de la jornada: era por fin 21 de marzo.
 
Hordas acudían al nuevo templo. Autoridades eclesiásticas y caballeros en armas, procuradores en sus mejores trajes, niños a la ronda, ancianos, juglares, ¡y el pueblo todo que entrando perdía los ojos ante lo que veía! Ya aguardaban de fondo el obispo don Mauricio y su comitiva. La reina doña Beatriz de Suabia, la nodriza doña Urraca y Berenguela en su encumbrado talante comandaban la nave central alrededor de un lecho de cuna chapado en oro y sedas color carmín.
 
La muchedumbre atestó el recinto sagrado y de improviso el silencio dominó la atmósfera. Expectantes se asomaban las cabezas, y el murmullo de los niños excitaba la impaciencia. De pronto la voz rugiente de un miembro de las órdenes anunció: «¡El pueblo de Burgos recibe a su majestad Fernando, rey soberano de Castilla y de Toledo!».
 
¡Tronaron las campanas y el clamor burgalés recibió de pie al monarca! Fernando se abrió paso por el gran pórtico catedralicio y su atavío real resplandeció por todo lo alto. Ahogó para sí el fragor popular y los campanazos y enderezó su orgulloso ceño en dirección a la amada y a la madre. Se detuvo para admirar el lecho de cuna donde su primogénito de apenas cinco meses jugaba con la luz entre sus dedos. Hincó conmovido su rodilla y luego con su espada de frente se hizo lugar entre las dos mujeres.
 
La nodriza cogió al heredero, y uno a uno los procuradores del reino juraron su lealtad: «Por la gracia de Dios, juro ante mi señor Fernando y la reina Beatriz lealtad y acatamiento al heredero Alfonso X, futuro rey de Castilla, Toledo y…».


 
 José Lecaros de Nevares
Nació en 1995 en la ciudad de Santiago de Chile.
Profesor de Lenguaje y Literatura, licenciado en Literatura Hispana e Hispanoamericana y actualmente doctorando del Programa de Estudios Hispanos de la Universidad Autónoma de Madrid. Su ámbito de conocimiento se especializa en el cuento literario tradicional y moderno.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


martes, 3 de marzo de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Entonces lo vi, sin los ojos. No al rey de las crónicas, sino al hombre: de rodillas en la penumbra de una tienda de campaña, con las manos crispadas sobre un devocionario, suplicando no traicionarse. Lo imaginé fatigado, mirando hacia su interior. Sin duda, entendía que conquistar no bastaba si el alma no sobrevivía al reino, que el primero pesa más ante el Creador que el segundo…» (Antuán de Torre, pág. 50, «La tumba y el tiempo».


lunes, 2 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: MILES CHRISTI

 


MILES CHRISTI
 
 
Deja el abrigo de los muros doctos de San Isidoro para afrontar el sol de campaña y el polvo adherido a la loriga. Miles Christi en perpetua vigilia, Fernando, caballero armado sin haber recibido pescozada, cuya dama y señora es siempre Santa María, Virgen de las Batallas de humilde talla asida al arzón, protectora celestial del blasón de León y Castilla en una sola enseña, estrella que señala el cielo del sur y santifica cada legua conquistada.
 
Hombre de una pieza, ajeno al vicio y al ocio, de hoja y palabras afiladas, de profunda justicia hallada en fueros concertados que devuelve al pueblo en lengua romance.
 
Córdoba postrada, Jaén rendida… Hazañas cantadas por la juglaría en la que la cruz precede al pendón y la caridad templa el acero.
 
Y al fin, Sevilla, la joya del Guadalquivir engarzada en la corona. Cuentan que desenvaina la espada fatigada y la deja fuera de las murallas. Cruza la puerta tras ella, la reina de sus empeños, la Virgen fiel que entra triunfante entre los naranjos de la mezquita, cuyos muros ya presagian el anhelo de la verticalidad gótica de la piedra hacia Dios.
 
Es su afán levantar agujas que buscan el cielo, atraer brazos que labren los huertos, soldar coronas con mano firme, dirimir pleitos con equidad bajo el amparo del fuero. Un designio constante: la obsesión por «facer Hispania», por dar cuerpo y espíritu a esa idea ancestral que resucita de entre los siglos. Resuena en su voz recia el clamor de la cruzada: «Si alguno quiere ser mi amigo y mi vasallo que me siga».
 
Su cuerpo yace bajo la reina de las reinas, pero su legado pervive entre el perfil de las almenas recortado por la luna andaluza; memoria imborrable de un rey que fue, al tiempo, martillo que golpea y cemento que une. Es la impronta sagrada del rey santo.
 
 
Jorge J. Codina
Nació en Elda (Alicante) en 1961.
Completó estudios superiores y desarrolló su carrera profesional en el sector bancario. De vocación literaria tardía, empezó a escribir en 2022.
Ha obtenido una docena de premios y ha publicado en varias antologías de narrativa corta.
Es miembro de diversos grupos de creación literaria y de la comunidad cultural eldense. 
(XVIII Antología)
 


viernes, 27 de febrero de 2026

ANTOLOGÍA 2025: BERENGUELA

 



BERENGUELA
 
 
¿Será demasiado joven? ¿Ha llegado realmente su momento? La corona, tan pesada en mis manos, parece temblar, como si también temiera lo que se avecina. ¿Le estaré entregando un reino o una carga? Mi corazón late con fuerza, y una sombra de duda me embarga. No quiero que mi querido hijo, Fernando, se vea sobrepasado por lo que está por venir.
 
Siempre he creído que mi pequeño obraría milagros en nombre de Dios, que se serviría de él como instrumento en esta tierra. Lo vi en sus ojos desde su primer suspiro, tan lleno de una luz divina que me llenó de esperanza. Pero, a pesar de todo, no puedo evitar el temor que me consume. Cada vez que mi mirada se posa en ese artefacto de oro, una sombra lúgubre se cierne sobre mi alma. No sé si es el miedo a lo que tendrá que enfrentarse o a los sacrificios que exigirá la corona. Él librará grandes batallas, y sé que saldrá victorioso de todas ellas, pero el precio que pagará será alto.
 
La piedad que me enseñó mi madre y mi devoción por la Virgen convergen en este instante. No es solo la política lo que está en juego, sino la fe misma. ¿Será capaz de llevar este reino de vuelta a la verdadera fe cristiana? ¿Será el rey que necesitamos?, ¿el hombre que el reino espera de él?
 
Por supuesto, estoy orgullosa de él. Más que como reina, lo estoy como madre. Mi único deseo es que se cumpla la voluntad de Dios en él. Si su destino es este, que así sea. No tengo dudas de que será un rey justo, que nunca perderá la fe que hemos cultivado juntos. Desde este momento, me comprometo a guiarlo en todo el proceso, cueste lo que cueste, siempre que él esté dispuesto a aceptar mis consejos.
 
Ya no soy la reina; ahora soy solo madre. Y, sin embargo, ese título me honra más si cabe que el anterior. Confío en ti, mi querido hijo. Y en tu fuerza. Que Dios te guíe siempre.
 
 
 
Paula Hernández Burguete 
Valencia, 1999.
Periodista y publicista, doctoranda en Comunicación con una tesis sobre accesibilidad y deterioro cognitivo. Cuenta con varios másteres en guion, escritura creativa, lengua y literatura y formación del profesorado con especialidad en lengua y literatura.
Ha sido reconocida en certámenes como el CEU por la vida (2018/2019 y 2021/2022) y el concurs de microrelats TorrentJove 2024. Apasionada de la narrativa histórica y el suspense, sueña con publicar una novela ambientada en la época victoriana.
(XVIII Antología)
 
 
 

jueves, 26 de febrero de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 





«… Fernando no heredó reinos. Heredó grietas por donde colarse en los siglos. Una devoción tan callada que nadie la escucha y, sin embargo, lo sostiene todo. No fundó ciudades; fundó la idea de que gobernar puede ser una forma de entrega. Que no hay victoria sin renuncia, ni reino sin alma…» (Alexis López Vidal, pág. 48, «Lo que arde bajo la piedra»).


miércoles, 25 de febrero de 2026

ANTOLOGÍA 2025: BAJO EL OLMO


BAJO EL OLMO
 
 
No sé lo que es un reino. Tengo catorce años y los bolsillos llenos de tabas. El aire huele a flores, a principio de verano, a lavanda, a tomillo. Me recuerda a los que he perdido. A los que he dejado. Pensar que no volveré a escuchar las risas de Dulce y Sancha me produce un nudo en la garganta. Pero he vuelto con mi madre.
 
Dicen «rey» bajo el viejo olmo y los gallardetes se alzan. Hablan de mí. Me celebran. Mi madre, con un gesto apenas visible, me pide levantar la cabeza. Es casi una desconocida, pero daría la vida por ella. Por defenderla le doy la espalda a mi padre, al que también quiero. Por ella renuncio a una vida libre. Renuncio a la caza, a los torneos, a los dados, a la pesca en el Bernesga, a los bailes, a los besos furtivos con la costurera. Se me humedecen los ojos y al frotármelos siento los párpados rasposos del polvo del camino.
 
Aplauden y me vitorean. Trato de mantenerme erguido, me pesa la cabeza, y eso que todavía no me han coronado. Me pesa lo que he hecho, desobedecer a mi padre y huir, sabiendo que no hay vuelta atrás. He galopado tan rápido que no sentía el corazón golpeándome en el pecho. Tampoco sentía el entumecimiento ni el trote dañado del caballo. Mi madre me necesitaba, solo podía pensar en eso y en pedirle ayuda a Dios. Hoy me ha recibido con un abrazo contenido pero esperanzado, como si recibiera la comunión. Habría querido hundirme en su regazo o en su cabello, como hacía antes de los tres años, pero ya no soy un niño. Y no le asoma ni un rizo del velo; un marco blanco y perfecto para la determinación. Tiene la mirada clara y directa, igual que el discurso. Me ha hablado de las amenazas de Lara, de mi padre, de León. Y luego, de la corona.
 
Una ráfaga sacude el olmo. Las semillas vuelan. Yo no puedo hacerlo. Mi sitio está aquí. Con ella. Con Castilla. Soy Fernando III, rey.
 
 
Esther Martínez Membrives
Licenciada en Psicología y doctora en Psiquiatría. Diplomada en Gestión de Recursos Humanos y Relaciones Laborales.
Ha sido profesora asociada en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona y de Formación y Orientación Laboral de la Generalitat de Catalunya. 
Su investigación se ha centrado en la emoción, la ansiedad y la psicopatía juvenil, con publicaciones en revistas científicas internacionales. Actualmente combina la docencia con la escritura.
(XVIII Antología)
 
 
 
 
 
 

martes, 24 de febrero de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… La historia me ha visto entrar en ciudades que eran como versos escritos en otra lengua y a las que tuve que traducirme con el cuerpo. Pero cada victoria dejó cicatrices invisibles, porque nadie te cuenta que cuando conquistas algo, también estás perdiendo otra cosa que no sabías que llevabas contigo…» (Salvador Vaquero Montesino, pág. 46, «A las puertas del último viaje»).


lunes, 23 de febrero de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL ECO EN LA PIEDRA

 



EL ECO EN LA PIEDRA
 
 
Sevilla no lo recuerda hombre, sino símbolo. Su presencia no es carne mortal, sino frío perenne en la piedra catedralicia, luz dorada filtrándose por vidrieras que narran su gesta y su fe. Fernando transita ahora por la memoria colectiva, cincelado en la gratitud y el mármol.
 
Quienes pisan las losas bajo la Giralda, convertida en campanario, no escuchan sus pasos cansados tras el asedio, sino el eco de una determinación que doblegó murallas y cambió el curso de un río y de la historia.
 
Él, que unificó coronas con la tenacidad del orfebre y la visión del estratega, yace en la urna de plata sobredorada, pero su verdadera tumba es el reino mismo, ensamblado pieza a pieza con la argamasa de la ley y la oración. Las crónicas hablan del guerrero, del rey justo, del padre de un sabio. Pero la piedra susurra otra verdad: la del hombre arrodillado en la penumbra, ofreciendo victorias a un dios que exigía más que sangre y tributos. Exigía el alma entera.
 
La santidad no fue un halo súbito, sino el lento decantar de una vida tensada entre la espada y la cruz, entre la urgencia del tiempo humano y la vastedad del propósito divino. Cada arco ojival que se eleva hacia el cielo en la catedral que él soñó sobre cimientos ajenos es un acto de fe construido sobre la renuncia. No hay rastro del polvo del camino en el aire inmóvil del templo. Solo queda el silencio majestuoso, la luz que doma el pasado y la certeza de que su voluntad, hecha piedra y fe, aún gobierna invisiblemente desde el corazón de la ciudad rendida, transformada, eterna. Su eco es el reino.
 
 
Pablo Miguel Argudo
Valencia, 1999.
Graduado en Ciencias Políticas y máster en Política Económica por la Universitat de València.
Analista de sostenibilidad tecnológica y programador autodidacta.
Primer premio de microrrelatos mineros Manuel Nevado Madrid (2024) y tercer premio del III certamen de relato y cuento Literaria Kalean (2025).
(XVIII Antología)