RENACIMIENTO
Renacer es
volver al principio de todo,
sentir las
cosas como si fueran nuevas para nosotros.
Después de
una etapa en que la técnica domina todo,
renace en nosotros
el espíritu humanista.
Nos
resistimos a vivir sometidos, para siempre,
a unos
moldes únicos que nos impiden desarrollar íntegramente
nuestra
personalidad.
Cuando
creemos que algo noble está renaciendo entre nosotros,
la sonrisa
se nos hace paisaje en nuestro corazón.
Y una flor, marchita
y agostada hasta entonces,
vuelve a renacer símbolo de la fe.
Estamos
cansados de siglos de rutinas, de incomprensiones,
de
incapacidades, de prejuicios, de guerras, de farsas.
Hoy la
humanidad empieza a hablar otro lenguaje,
el de los
renacentistas que solo aceptan los valores eternos e inmutables.
Pasó la edad
mental donde no se podía comprender el único mensaje válido:
el de la
fraternidad universal.
Nos duele el
espíritu. El odio y el prejuicio se han instalado
en las
relaciones humanas.
Renacer es
curar el alma, ser generosos, ingenuos, libres.
Tenemos el
privilegio único de poder renacer, de volver a rehacer nuestra vida.
El
renacimiento supone regenerar todo lo más hermoso y más bello
que hemos
podido hallar en nuestro ser, en nuestra cultura, en nuestra tradición.
Renacimiento
del verdadero humanismo, auténtico, cordial, sincero.
Sin egoísmos
bastardos, sin prebendas, sin privilegios.
(Fernando Orlando,1967)
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