NEBRIJA,
EL ARGONAUTA DEL TIEMPO
Un ejército al mando de Elio Antonio de Nebrija va tejiendo la urdimbre del imperio con los pedazos rotos que dejaron los primeros. La tropa de Nebrija está hecha de nombres, pronombres, verbos, participios, preposiciones, adverbios, interjecciones, conjunciones y gerundios. Que «siempre la lengua fue compañera del imperio», reclamaba Nebrija, el armador de mundos.
Andando los siglos, el Nuevo Mundo se emancipa. El león de Castilla es derrotado. Ha muerto el imperio. Otras naciones reclaman el botín. Al final, las armas, como decía el señor don Quijote, no pudieron conservar los reinos ni despejar de corsarios los mares.
Pero no todo lo conseguido con tantas fatigas se perdió: la república de las letras, la república del general filólogo vive. La preeminencia de las letras sobre las armas se ha impuesto una vez más. Y lo seguirá haciendo en tanto el mundo exista. En la más ancha y larga república que haya existido nunca, desde California a la Patagonia, la reciedumbre de la lengua que codificó el andaluz resistirá el rigor de la guerra y el paso del tiempo.
Bogotá (Colombia).
Docente en la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Historiador económico.
Publicaciones: compilación de cuentos Manglares de tiempo, Letrame Grupo Editorial (Almería, 2023).
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