«… La historia me ha visto entrar en ciudades que eran
como versos escritos en otra lengua y a las que tuve que traducirme con el
cuerpo. Pero cada victoria dejó cicatrices invisibles, porque nadie te cuenta
que cuando conquistas algo, también estás perdiendo otra cosa que no sabías que
llevabas contigo…» (Salvador Vaquero Montesino, pág. 46, «A las puertas del
último viaje»).
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