viernes, 20 de marzo de 2026

ANTOLOGÍA 2025: POSTRIMERÍAS: INFIERNO Y GLORIA

 



POSTRIMERÍAS: INFIERNO Y GLORIA
 
 
El día en que el rey Fernando dio su espíritu fue también el último para mí. Le siguió una noche de letanías y tañidos velando sus armas, su cuerpo yacente, y recordando el juramento dado a él, al rey, a mi padre. En cambio, cuando mi madre murió, no pude despedirme de ella.
 
Aconteció mientras conquistábamos Córdoba. Yo era apenas un niño. Él sabía que yo no sería el mejor heredero, pues mi naturaleza se inclinaba más hacia la poesía y la música, pero quiso templarme como tal llevándome consigo a los consejos y a las contiendas. Bastante me habían ablandado ya en la Galicia, húmeda y levantisca tierra a la que me llevaron a criar, sabe Dios por qué.
 
Rendimos la vieja capital de los Omeya. Su emir se inclinó ante mi padre entregándole las llaves y, en la mezquita, aparecieron las deshonradas campanas de la catedral de Santiago, arrebatadas siglos ha. Mi padre, el rey, ordenó su inmediata restitución y que, además, debía ser el infante de Castilla en persona quien guiase la columna de presos que las arrastrarían. Era absurdo. Yo quería continuar en la guerra para ser digno de él o bien volver a casa para llorar a mi madre. Sí, las nieblas del norte quizá habían reblandecido mi ánimo. Ese día obedecí, pero renegué de él y lo maldije. Sin embargo, cuando las campanas volvieron a repicar en la tumba del apóstol, Galicia entera se amistó con nosotros para siempre.
 
El arzobispo tomó la corona y pronunció la fórmula, pero en mi mente solo estaban las palabras que él me hizo jurar: «Si supieras guardar esta tierra, serías tan buen rey como yo. Y, si ganases más, mejor que yo». Dije amén tres veces: una a Dios, otra a mi padre y otra a mí mismo. Él me sigue hablando. «Los reinos se ganan por la espada, mas solo la pluma los puede hacer perdurar». Amén, padre.
Adeus, meu pai.
 
 
Roberto M. Ballarín
Físico y poeta.
Trabaja en investigación aplicada.
Autor del poemario Los pájaros del verano; su obra narrativa explora las preguntas sin respuesta, la metafísica y los misterios de la existencia con influencias del realismo fantástico, la literatura de lo insólito y los universos de Kafka, Borges y Ana María Matute; su obra científica, por su parte, intenta abordar la intrafísica, las aplicaciones prácticas de neutrones y otras partículas subatómicas y, en general, todo tipo de respuestas sin pregunta, aparentemente, con aún menor éxito.
(XVIII Antología)
 
 
 

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