EL
SANTO GUERRERO
Antonio
Vallejo Parra
Nació en Fiñana (Almería) en 1958. En el año 1962 sus padres emigraron a Cataluña, donde vive desde entonces. Casado, padre de tres hijos, actualmente reside con su esposa en Vilanova i la Geltrú (Barcelona).
Bachiller y técnico de grado medio, ha sido policía durante cuarenta años. Ahora dedica su tiempo a la escritura. Participa asiduamente en certámenes literarios.
Publicaciones: Desde mi ventana azul (2023). Actualmente ha escrito una novela histórica de amor y superación que discurre desde inicios del siglo pasado hasta nuestros días.
(XVIII Antología)
Hallábase don Fernando inmerso en la enésima cruzada
contra los sarracenos por tierras hispánicas, frente a las murallas de Alcalá
de Guadaíra.
En un pequeño promontorio, desde donde lo divisaba todo,
había situado su jaima real. Al fondo observaba la fortificación, el alcázar y
las corachas. Bajos sus pies se extendían sus huestes acantonadas. Acá y acullá
había trasiego de caballeros y soldados. Los peones protegían con empalizadas y
fosos el vasto campamento; líneas de fundíbulos rodeaban las murallas,
preparados para el decisivo asalto; detrás, el meandro del río Guadaíra y los
lanceros reales aguardaban la huida de los fortificados llegado el caso.
Fernando sostenía en su vigorosa mano su espada Lobera,
azote de los musulmanes, con la que su madre le nombró caballero y que
blandiría sobre las cabezas de los infieles.
La hoja de acero reflejaba la luz que le cegaba, y la
cruz de la empuñadura le procuraba la serenidad y el sosiego que permitirían a
su alma ofrecer a Dios sus logros y conquistas.
Un emisario arribó ante el monarca con
malas nuevas: su madre, Berenguela, había fallecido. Desde que la vio en
Pozuelo de Don Gil había pasado un año. La mujer se llevó consigo muchas cosas,
pero dejó a su querido hijo las más preciadas. Y este las haría valer ante los
hombres y ante Dios. Su consejera había dirigido su reino
y guiado su alma y, ahora, le dejaba una ardua y difícil tarea inconclusa, que,
erróneamente, pensó que no sería capaz de llevar a cabo sin ella.
Fernando III siempre agotó los caminos del entendimiento
con sus enemigos hasta el límite. Prueba de ello, entre otras cosas, fue la
imperiosa negativa a luchar contra su padre, rey de León.
Su reinado cambió el curso de la historia para llevarla
hasta la construcción de la España que se nos dio y que conocemos.
Nació en Fiñana (Almería) en 1958. En el año 1962 sus padres emigraron a Cataluña, donde vive desde entonces. Casado, padre de tres hijos, actualmente reside con su esposa en Vilanova i la Geltrú (Barcelona).
Bachiller y técnico de grado medio, ha sido policía durante cuarenta años. Ahora dedica su tiempo a la escritura. Participa asiduamente en certámenes literarios.
Publicaciones: Desde mi ventana azul (2023). Actualmente ha escrito una novela histórica de amor y superación que discurre desde inicios del siglo pasado hasta nuestros días.
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