LA
ÚLTIMA BANDERA
Empapada de historia la ciudad flameaba en sigilo.
Las macizas murallas persistían de pie, regias y lasas tras ofensivas sin tregua. Dentro, las callejuelas ondulaban entre casas encaladas y patios silenciosos. El aroma a azahares ya no perfumaba el aire, surgía cual evocación del esplendor de antaño. Las torres de las mezquitas se erigían dignamente sin el retiño de sus campanarios.
Sevilla, la joya del sur, se rendía tras meses de asedio. El río
Guadalquivir ya no acarreaba víveres, solo irradiaba rumores de un cambio
ineludible. En las murallas, los estandartes musulmanes ondeaban despidiéndose
al compás que les marcaba el viento.
Desde su tienda
Fernando III observaba con el corazón encogido. No celebraba. No gritaba. Solo
miraba. A su lado, su hijo Alfonso aguardaba órdenes.
—Padre, ¿lo hemos logrado? —preguntó.
Fernando no respondió de inmediato. Cerró los ojos. Pensó en los soldados caídos, en los niños de ambos bandos maltrechos, en las familias divididas. Luego, miró a su hijo y le respondió:
—Hoy no vencemos…, hoy comenzamos.
Al entrar en la
ciudad lo hizo con recato, ordenando respeto a los vencidos. Visitó la gran
mezquita solemnemente y dispuso situar una cruz en lo alto, preservando su
esplendor.
«Esta casa es de Dios desde antes de que llegáramos —dijo—, y seguirá siéndolo».
Los sevillanos
lo contemplaron mientras recorría sin escolta las calles. Algunos bajaron la
mirada, otros la alzaron por primera vez. No hubo súplicas ni huidas. Percibían
algo diferente en aquel rey. Algo que no fluía del poder, sino del alma.
Fernando orando
a cielo raso no pidió gloria, sino sabiduría para sanar la ciudad herida. En lo
alto de la Giralda una nueva bandera ondeaba suavemente, no como insignia de
conquista, sino como ofrenda a un destino común y mancomunado.
Lilia González Sánchez
Nacionalidad uruguaya y española, reside en España.
Escritora.
Premios: segundo lugar en el concurso literario del Ayuntamiento de L’Hospitalet (2004); finalista en el concurso literario Linterna Mágica (Jaén, 2006); primer premio en el concurso literario Galas de Talento de la Fundación Once (Madrid, 2006 y 2008), y segundo premio en el XLVI concurso literario Dr. Alberto Manini Ríos (Uruguay, 2025).
(XVIII Antología)
Las macizas murallas persistían de pie, regias y lasas tras ofensivas sin tregua. Dentro, las callejuelas ondulaban entre casas encaladas y patios silenciosos. El aroma a azahares ya no perfumaba el aire, surgía cual evocación del esplendor de antaño. Las torres de las mezquitas se erigían dignamente sin el retiño de sus campanarios.
—Padre, ¿lo hemos logrado? —preguntó.
Fernando no respondió de inmediato. Cerró los ojos. Pensó en los soldados caídos, en los niños de ambos bandos maltrechos, en las familias divididas. Luego, miró a su hijo y le respondió:
—Hoy no vencemos…, hoy comenzamos.
«Esta casa es de Dios desde antes de que llegáramos —dijo—, y seguirá siéndolo».
Nacionalidad uruguaya y española, reside en España.
Escritora.
Premios: segundo lugar en el concurso literario del Ayuntamiento de L’Hospitalet (2004); finalista en el concurso literario Linterna Mágica (Jaén, 2006); primer premio en el concurso literario Galas de Talento de la Fundación Once (Madrid, 2006 y 2008), y segundo premio en el XLVI concurso literario Dr. Alberto Manini Ríos (Uruguay, 2025).
(XVIII Antología)
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