jueves, 9 de julio de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Alzó la mirada hacia la Giralda, antes minarete de oración, ahora campanario de su fe. No había ordenado destruirla; debía permanecer, elevada aún más alto, como símbolo de la tierra que estaba forjando. El sol del atardecer bañaba sus muros dorados, mientras el viento traía aún el aroma del incienso musulmán, entremezclado con la cera derretida de los cirios cristianos. Sabía que en sus dominios aún quedaban heridas abiertas, pero su deber no era solo vencer, sino gobernar con justicia…» (Jesús Bermejo Lecuona, pág. 124, «El peso de la corona»).


No hay comentarios:

Publicar un comentario