«… Por
si fuera poco, estaba el prodigio de la capilla real: los cuerpos inhumados de
Beatriz de Suabia, Alfonso X el Sabio, Pedro I el Cruel y María de Padilla son
polvo y huesos carcomidos desde hace siglos. Solo el de Fernando III, seco y
apergaminado, se halla incorrupto. Podéis verlo cada 30 de mayo, cuando abren
su sepulcro. Los milagros existen: el primero, que pueda respirarse el aire de
Las Meninas, Velázquez fecit…» (Antonio Cavanillas, pág. 184, «Milagro»).
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