¿LA
HISTORIA CANONIZA A LOS SANTOS O LOS
SANTOS CANONIZAN LA HISTORIA?
desentierro a Fernando de los códices:
su espada fue un rosario de ciudades conquistadas, su capa, un sudario bordado con blasones.
afilado por ángeles o por cronistas? Comparo sus gestas con los éxtasis de Teresa
—aquella que fundó conventos en las nubes— y con los estigmas de Francisco,
cuyas llagas cantaban salmos al viento.
mientras Juana de Arco ardía en una hoguera de patrias, e Ignacio soldaba su alma a los cañones del cielo.
¿Quién mide el peso de lo sagrado: el mármol de una catedral
o el silencio de un mártir en la hoguera?
Tus campanas doblan por moros y cristianos, pero Teresa tejía puentes con su hilo de éxtasis, y Francisco hablaba en dialecto de luciérnagas.
¿Es la santidad un nombre que dan los vencedores o una semilla que germina en la sombra?
Solo escucho el crujir de los pergaminos, el rumor de espadas fundiéndose en cirios,
y en un rincón del tiempo,
un rey que reza
y una monja que guerrean contra lo imposible.
San Ramón, Alajuela (Costa Rica).
Filósofo, Bachelors of arts in Philosophy, Universidad de Oklahoma.
(XVIII Antología)

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