miércoles, 4 de noviembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LUZ DE CASTILLA

 


LUZ DE CASTILLA 
 
Dicen que los reyes no lloran,
pero él supo rezar con las manos sucias,
como quien levanta una ciudad
con el mismo pulso que escribe un verso.
 
No trajo la paz con promesas de arena,
sino con murallas que aprendieron a abrirse.
Cada piedra de Castilla guarda su eco.
Y, en cada torre, su sombra aún arde.
 
La guerra le quiso de rodillas,
pero él solo se inclinó ante Dios.
Las espadas fueron su tinta,
y su testamento, un reino sin miedo.
 
Córdoba despertó con su nombre en los labios,
Sevilla aprendió a pronunciarlo sin rabia.
Cada victoria fue un latido de historia,
cada batalla, un verso en la piedra.
 
No levantó templos de cenizas,
sino de promesas,
de leyes que aún tiemblan en las páginas
del idioma que ya no quiso esconderse.
 
Hizo del castellano una herida abierta,
una lengua que no necesitaba permiso,
una patria sin muros,
un reino que aprendió a hablar.
 
No fue solo rey.
Fue la grieta por donde entró la luz,
el tacto firme sobre un reino dormido,
la voz que aún se escucha en las campanas.
 
No quiso gloria,
pero la gloria lo buscó en su lecho.
Murió con el alma en paz,
como mueren los que saben que su historia
nunca termina de escribirse.
 
 
Antonio A. P.
(XVIII Antología)
 
 


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