«… Fernando no heredó
reinos. Heredó grietas por donde colarse en los siglos. Una devoción tan
callada que nadie la escucha y, sin embargo, lo sostiene todo. No fundó
ciudades; fundó la idea de que gobernar puede ser una forma de entrega. Que no
hay victoria sin renuncia, ni reino sin alma…» (Alexis López Vidal, pág. 48, «Lo
que arde bajo la piedra»).
No hay comentarios:
Publicar un comentario