viernes, 31 de julio de 2026

ANTOLOGÍA 2025: LA CATEDRAL DE FERNANDO



LA CATEDRAL DE FERNANDO
 
 
Sevilla luce ardiente y calurosa con los rigores de mayo. Hay un respetuoso silencio en sus calles. Ha muerto un rey.
 
No quiere vestimentas de lujos en su mortaja, solo un vestido de saco y una Biblia en sus manos. Ha muerto con la sagrada forma en su boca. Ha fallecido después de comulgar.
 
Ahora su cabeza reposa serenamente sobre un almohadón que lo sostiene, aupando su alma al cielo ante una ciudad que lo respeta, que lo admira y lo quiere. Justo a su lado está su espada, la que blandió, la que empuñó como el primer guardián del territorio castellanoleonés, ya unificado, ante el enemigo musulmán, al que venció en la ansiada reconquista llevando siempre por delante la cruz de Cristo.
 
La catedral ha abierto sus puertas para recibir a un hombre humilde y bueno que deja a una futura España en el camino propicio para que vuelva a ser cristiana por la gracia de Dios. Ya hay un santo más en el firmamento, caballero y siervo de María, ya hay un santo más en los altares de las iglesias. Así lo refrenda el santo padre Clemente por los siglos de los siglos.
 
Rezan castellanos y leoneses, rezan andaluces y murcianos, reza a sus pies afligido su hijo Alfonso, décimo en la dinastía, que será sabio para el mundo en los años venideros.
 
Siglos después un libro de historia estará abierto por una página del siglo xiii y un niño de cualquier parte de España empezará a conocer quién fue Fernando III el Santo.
 
 
 
Antonio B. R.
(XVIII Antología)


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