LUZ DE ANÁHUAC
1511
Las súplicas de Zumárraga
de vera sabiduría y cauta lengua
pide al rey para los convertidos de
México
se funde la universidad para enseñar
artes y teología.
El virrey de Mendoza unió su voz a la
del obispo
pues la tierra por él gobernada era
basta y rica
en hacienda y pobladores.
Eficaces fueron sus ruegos y su deseo
concedido
por cédula real del emperador Carlos V.
23 de enero de 1553, Cervantes de
Salazar
con inspirada retórica abrió las puertas
del
ansiado recinto
y el murmullo de las palabras
de los jóvenes bachilleres
colmó los salones
de la Real y Pontificia Universidad,
primera en las tierras de Anáhuac.
Contempladas fueron las lenguas de los
indios
pues estos mostraban ingenio adelantado,
y bajo luz salmantina
el conocimiento avivó las mentes
de jóvenes españoles, criollos,
mestizos y naturales,
quienes dieron brillo al lugar
con la resonancia de sus voces,
sostenidas con orgullo
en las leyes de Partidas de Alfonso X el
Sabio.
Fray Alonso de Veracruz y Juan Negrete,
doctos maestros, ennoblecieron
asignaturas,
leyes, artes, gramática y teología.
La incipiente biblioteca fue habitada
por libros que de allende el mar llegaron
trayendo sabiduría de autores
universales.
En estantes de fino roble Góngora,
Quevedo,
Garcilaso y santa Teresa acoplaron sus
voces
a las de Nezahualcóyotl y Xayacámach.
Y Sahagún, Cortés y Bernal Díaz,
Alvarado Tezozomoc y Alva Ixtlixóchitl
cuentan los hechos de valor, sangre y
dolencia
de la conquista.
Yo, Juana Inés de la Cruz, humilde pido
perdón
al creer que mi boca fuera digna
de contar tan grande historia
de cómo fue fundada la Real y Pontificia
Universidad de México
donde dos mundos se aparearon
para engendrar una cultura
en la cual se manifiesta
que el ingenio no es patrimonio de una
sola raza,
sino obra del humanismo universal.
Laura
Hernández Muñoz
Tamazula,
Jalisco (México)
Poeta,
historiadora, ensayista, dramaturga y narradora. Maestra en Historia
Autora de veintidós libros, seis de ellos poemarios
(XV Antología)

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