DE
REBUS NEBRISSENSIBUS
seguían los casos de la declinatio latina,
iban de boca en boca haciendo idioma.
Modelado había el vulgo la lengua de los romanos,
y castellano hicieron la narración de sus días.
Los bachilleres sufrían el látigo de los latines,
pues no entendían gran cosa de la obra ciceroniana,
ni en auxilio acudían los hexámetros de Virgilio,
de Ovidio creaban otra Metamorfosis,
De maestrillos soberbios era el alto conocimiento,
y de teólogos avispados la Vulgata y los cielos.
Necesitado de orden estaba aquel desafuero,
se precisaba bregar cómo cavila un gramático
a la usanza de Donato, Prisciano o Quintiliano.
Elio Antonio de Nebrija, el ilustre lebrijano,
pone orden al latín y después al castellano.
Introductiones latinae socorre a los estudiantes
Se hacía preciso saber que ahora la antigua Hispania
tenía su propio hablar, su quehacer y su norma.
Nebrija escribe la Gramática castellana
Primera obra sobre una lengua neolatina,
piedra y ciencia de las palabras castellanas,
ortografía, prosodia, etimología y sintaxis.
La pluma de Nebrija, tinta de erudición,
dejó legado e impulso, ejemplo y vocación.
(XVIII Antología)
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