DONDE
REZAN LAS PIEDRAS
Fernando camina entre muros que no resuenan. Los soldados
le ven como rey, pero él solo siente el peso de un nombre que le precede. En la
mano, la espada; en el pecho, una oración aún sin escribir. Sabe que la guerra
nunca purifica, pero calla, porque la fe también es silencio. De noche,
descalzo, entra en la ermita. No pide victoria, sino comprensión. El viento le
susurra el nombre del padre, del hijo, de una esperanza que se deshace. Sobre
la piedra fría apoya la frente y deja allí una pregunta: «¿Puede un hombre ser
santo si duda?».
Las ciudades conquistadas le hablan con lengua antigua, y
él las escucha como quien oye misas dichas por voces de otros siglos. No busca
gloria, sino un rincón donde la memoria pese menos. Se viste de rey, pero sueña
ser pastor. Algunas noches se desvela y escribe con el dedo sobre el polvo: «He
amado a Dios, pero no sé si él me ha visto».
Cuando muere, nadie sabe si sonríe. Pero entre las
piedras del monasterio queda un calor leve, como de un alma que aún busca su
lugar entre la historia y el silencio.
Júlia Rosell Saldaña
Seudónimo: Pilum Muralis.
Barcelona, 1987.
Escritora y compositora por vocación, pensadora amateur y exploradora simbólica del mundo.
Ganadora de varios certámenes literarios, está especializada en inteligencia
artificial y poshumanismo por vocación filosófica.
Ganadora de varios certámenes literarios, está especializada en inteligencia
artificial y poshumanismo por vocación filosófica.
(XVIII Antología)
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