«… Las
dos cohortes se alojan en el castillo, en alas opuestas. Pese a su
contemporaneidad y a que ambos han venido desalojando al tiempo a los
musulmanes en sus respectivos pagos, no se conocen en persona. Resta buena
parte del sur por reconquistar, allí donde al-Ándalus exhibe poderío defensivo
(Jaén, Sevilla… y la irreductible Granada), pero esa recuperación territorial
compete al monarca piadoso y está en vías. Resta la intersección de una Murcia
reivindicada por ambos. Para dirimir esa disputa están aquí…» (Juanma Velasco
Centelles, pág. 92, «Poderes yuxtapuestos»).
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