viernes, 18 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: ENTRAMBAS PELEAS

 


ENTRAMBAS PELEAS

 
«Dábale cuenta de su alma y de su vida; pedíale guía para darse a Dios sin faltar a las obligaciones de rey y hombre».
 
A Fernando, mi esposo, se le han hecho ajenas las palabras de su niñez. Envuelto en un silencio de dudas, la vida le exige un idioma distinto. Fernando, mi fiel compañero. No podría describirlo lo suficiente. Quizá baste decir que es indescriptible. Ojalá le salieran alas a su cuerpo entumecido para volar sobre el dolor del recuerdo en las vértebras, a horcajadas sobre su montura. Si resbala y cae, quiero hacerlo con él. Tenerlo conmigo es algo extraordinario. Callo por no agitar el aire a nuestro alrededor y quebrar el equilibrio frágil de la realidad efímera de su presencia. Cuando sale de la cámara, y esta es cosa que nadie sabe de él, lleva en la escarcela la hoja con lo que de noche tratamos. Al amor que me da, añade esta adehala y bendice a nuestros vástagos, las dos cesadas y los siete vivos. A mí me alaba, conocedora de sus recovecos, por limpiar sus rodillas sucias, acunar su cuerpo lleno de cicatrices y velar costras de su convalecida. Y cuando le recito «Érase una vez un niño…», mete baza y dicta: «Hombre soy, y cuando muera seré de tu corazón, no pierdas cuidado, apenas lo dañaré».
 
Fray Telmo, docto de Frómista con quien ensancha Castilla, me revela cuán pulido está por la humildad y que, temiendo a la impureza más que a las huestes moras, sabe que su pavura oculta no es sino el fervor por mí. Pide a Dios moderar sus apetitos si no atañen a la guerra contra el infiel, porque soy su guerra dulce, un orbe sutil de cristal en un lecho que repica loando la ternura. Su aliento, lejos del rumor de las batallas y entre los muros que nos cobijan, silencia el roce de la ropa cayendo en cascada hasta el suelo cuando nos paseamos cual mapas desnudos y con sed de olas.
 
 
Luisa Fernanda Rodríguez Lara
Sevilla.
(XVIII Antología)
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario