FERNANDO
III, CRUZ DE LUZ
No fue solo la espada lo que alzó,
sino los puentes que trazó y
las voces rotas que escuchó.
Rey por sangre
caminó donde el poder no escucha
y dejó en pie lo que otros habrían borrado.
En Sevilla no
quemó la piedra antigua,
la honró como quien reza con los ojos.
Las mezquitas siguieron respirando,
las sinagogas no cerraron su canto.
Porque entendió, como pocos,
que Dios también habla en otras lenguas.
No temió al
saber en signos árabes,
ni al eco de las palabras hebreas.
Mandó traducirlas,
no para dominarlas,
sino para comprenderlas.
Mientras otros
sembraban ceniza,
él cuidaba la raíz del conocimiento.
Su cruz no fue imposición,
fue lámpara que iluminó su senda.
Y si venció,
fue para que algo floreciera.
Un reino no vive solo del suelo que conquista,
sino del alma que preserva.
Fernando no
destruyó,
Fernando escuchó.
Y en el rumor de tantas voces distintas,
eligió el eco de la armonía
como forma de poder.
Cecilia Rodríguez Bové
Valencia.
Comenzó a escribir narrativa breve en el año 2009,
centrándose en el relato y el microrrelato. Desde entonces, muchos de sus
textos han sido finalistas o ganadores en distintos certámenes literarios y han
quedado recogidos en diversas antologías y publicaciones.
Es miembro fundador de la asociación literaria Tejedores
de Historias con sede en el municipio valenciano de L’Eliana, donde modera un
taller de escritura creativa.
(XVIII Antología)
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