lunes, 27 de febrero de 2012

LA MAGIA DE LA VIDA

“¡Mira mami!” -dijo la matrona al tiempo que bajaba la cortina verde.

Levanté la mirada y vi como un cuerpecito viscoso, cual pececillo plateado, emergía de mi interior. La gran lámpara del quirófano, cual foco en un escenario, te iluminaba oscureciendo cualquier otra cosa que hubiera en el mundo es ese momento. No había nada más, sólo tú y yo. Te pusieron sobre mi pecho y te besé.
Las lágrimas brotaban sin parar de mis ojos que miraban fijamente a los tuyos. A veces pienso que fue mágico, algo irreal que no pudo suceder de tan bueno que fue. Pero entonces
te miro y me siento afortunada por haberlo vivido contigo.
Jamás pensé que el vacío de mi tripa podría llenar tanto
mi corazón.


Eva Olivé Sales
GUADALAJARA

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