Ética es la palabra misteriosa que
alude al ser,
conforme a ley natural.
Se habla, se apela, se inspira, se
busca la ética
para establecer una escala de
valores.
Nace de dentro del alma
y nos orienta hacia el bien y la
belleza.
No hay ética sin estética.
La ética es natural, individual,
pero también social,
porque inspira desde la actuación
individual, concreta,
el ejercicio justo de la autoridad y
la convivencia.
Ética que un ser libre debe buscar
para ser feliz.
Las proyecciones de la ética son
perimetrales
a la personalidad.
Si eres humilde, si eres trabajador,
si amas, si perdonas, si creas,
si compartes, si sonríes…
Ten por seguro que tu vida es ética.
La ética es eterna,
la moral, temporal.
La ética no es derecho positivo,
es derecho natural.
Hemos llegado a un tiempo histórico,
otra vez,
en que la moral, temporal, está en
crisis.
Faltando la moral y no siendo la
ética,
derecho positivo, nos encontramos
perdidos.
La sociedad, amoral, ve que faltan
sus cimientos
y se refugia en lo único que le
queda,
la ley y la justicia.
Si las instituciones resisten, los
hombres justos
buscarán la ética de nuevo,
y la política florecerá.
Este es el desafío épico de nuestro
tiempo.
Cultura y progreso con ética,
barbarie y fanatismo,
con violencia, sin ética.
La ética lo depura todo,
porque es fórmula global.
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