viernes, 9 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: UN REY DESTINADO A VENCER

 




UN REY DESTINADO A VENCER
 
 
Las partidas de una vida, la realidad sobre un tablero de ajedrez, tus nobles rivales, todo sucede como previsto por un dios que se presta a compartir su trono. Pero es solo eso lo que comparte porque, contra los almohades, mueves el rey de marfil con la resolución, los puntos fuertes y débiles del de carne y hueso. Al enfrentarte a cada ejército musulmán o a los sublevados de Álvaro Núñez de Lara, el riesgo te pide que improvises. E improvisas, primero mediante una estrategia a tu altura hasta unir los reinos de Castilla y León. Sobre el caballo desciendes a un infierno, el valle del Guadalquivir, del que sales sin cometer la equivocación de Orfeo, pues no giras la vista atrás y sigues el mítico caminar. La reina te espolea en los «jaques mate» a Jaén, Córdoba y Sevilla aunque sepas de sobra cuándo llega el momento y cómo aprovecharlo. Sesenta y cuatro casillas simulan un escenario de tenaz superación, donde sacrificar únicamente las piezas necesarias. Afrontas lo restante de manera cabal: repartimientos, piedad con los vencidos, llamadas a repoblar las áreas reconquistadas.
Has jugado como si nada fuera un juego, sino una interminable lucha en estado de gracia, reconociéndosela a quien corresponde, esa conligatio causarum omnium o esa divinidad que se conjuran a tu favor. Sea una u otra, te homenajean por las pugnas que expanden los escaques de tus dominios, sin asegurarte que vayan a caber. Aun así, haces espacio con el que erigir, sobre cimientos de esperanza, las catedrales de Burgos, León u otra que recorre, por aulas de conocimiento, la Universidad de Salamanca. Entre Peleas de Arriba y Sevilla, te ha bastado medio siglo para levantar una España con los planos, la arquitectura de un sueño... frente a algo, quizá, mejor: un porvenir en el que seguir soñando.
 
 
Manuel Gutiérrez Ramón
Valencia.
Operario en cadena de montaje.
Ganador del VIII concurso de microrrelatos Inspiraciones nocturnas y del IX concurso de microrrelatos Un bargueño para mis cuentos.
Publicaciones: el libro de relatos Finales con principios.
(XVIII Antología)
 
 
 
 


jueves, 8 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… La soledad gozosa tiene sus horas, / esas que yo ahora alimento recordando / al que me dio la vida, al rey Fernando III, / al que hizo de su vida un ejemplo. / Rey de Castilla y de León, / hijo de la sabia Berenguela, / que los reinos gobernó en su ausencia, / Fernando, el padre mío, / amplió los límites de sus reinos / y los aseguró, llegando a los límites de Granada…» (Joaquín Iborra Mateo, pág. 192, «Yo, Alfonso, hijo de Fernando»).


miércoles, 7 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: INSTRUMENTO

 



INSTRUMENTO
 
 
Si fuiste bendecido con una educación privilegiada y tus primeros años de vida transcurren ajenos a los riesgos propios del poder terrenal; si tuviste la suerte de contar con una madre caracterizada por un extraordinario talento político, además de una esposa amorosa y culta con la cual engendraste diez hijos; si, por razones inesperadas y fortuitas, descubres que eres el heredero de un reino; entonces sabrás, como lo supo Fernando III de Castilla, que el Señor te eligió como su noble instrumento y que, aun sabiéndote imperfecto, deberás dedicar cada uno de tus días a erigir los cimientos de un faro de luz que, con la paciencia suficiente, llegará a proyectarse en todos los continentes.
 
 
Ezequiel T.
(XVIII Antología)
 

martes, 6 de octubre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Ahora me encuentro al hombre que se despoja de todo, que renuncia a sí mismo, que cede cetro, espada Lobera y corona, que echa ceniza sobre su cabeza y viste dogal al cuello, que cambia el lustroso armiño por un camisón blanco. El hombre que ya no es rey, arrobado, en trance, brazos en cruz y humillado a la sagrada hostia. El hombre que unificó definitivamente los reinos de Castilla y de León, el que fijó el idioma castellano como lengua oficial de los documentos del Estado, el que acabó con la España de los cinco reinos y recuperó los territorios por legítima defensa y para la pacífica posesión…» (M.ª Teresa Castaño Palacios, pág. 190, «Una hora en las postrimerías de Fernando III»).


lunes, 5 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL SUSURRO DE LA ESPADA

 


EL SUSURRO DE LA ESPADA
 
 
Aún conservo la piedra en la que apoyaba los pies mientras rezaba. Está desgastada, como si en cada padrenuestro se hubiese desprendido un poco de su alma. Mi padre decía que Fernando no conquistaba ciudades, sino corazones: entraba en ellas sin saqueo, como quien regresa a casa y limpia el polvo sin romper el silencio. Se arrodillaba donde otros alzaban lanzas, y en su mirar había más cielo que fuego.
 
Una tarde, mientras jugaba cerca de la catedral de Sevilla, vi pasar su cortejo. No llevaba corona, solo un crucifijo colgado del pecho. Las gentes salían a su paso como si esperasen una bendición, y él la daba sin palabras, solo con su presencia. Dicen que murió rezando el Salmo 31, y que lo enterraron con su espada, la que solo blandió cuando no hubo otro remedio. Hoy, al tocar esta piedra, siento que aún respira bajo la tierra, custodiando la paz que sembró con manos de rey y alma de fraile.

 
Manuel Vázquez Mourazos
Melide (A Coruña), 1997.
Graduado en Matemáticas por la USC y profesor de Matemáticas en educación secundaria y bachillerato.
(XVIII Antología)
 




viernes, 2 de octubre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: TUS OBRAS REGIAS

 


 

TUS OBRAS REGIAS

 
El Santo, apelativo que se te atribuyó, Fernando III, porque fuiste el unificador pacífico del cristianismo en la península ibérica. Pero podríamos cubrirte la imagen con otros sobrenombres que pueden irte como anillo al dedo de acuerdo a las necesidades de tu reinado. ¿Que con cuáles?: unificador de los cinco reinos de España durante tus veintidós años de reinado; salvador del naufragio de la convivencia; facedor paradigmático de las Españas; rey de lo esencial sin vanidades; hombre de bienhechoras intenciones y obrador de un milagro…
 
Conquistaste diversas poblaciones andalusíes sin apenas resistencia, anexionaste Extremadura a tu reino, institucionalizaste el uso del castellano hablado aunque siguiesen existiendo esos localismos tan difíciles de erradicar, fuiste fiel acérrimo del cristianismo como doctrina, evitaste naufragios en algunas tierras, floreciste como un hombre valiente ante muros inciertos…
 
Tus cavilaciones miraban hacia lo esencial y fuiste abriendo caminos, despojándote de todo tipo de jactancias y a caballo de una cordura juiciosa. Aunaste cabos sueltos para alejar zozobras y conseguir un territorio unificado en pensamiento, palabra y obra.
 
Mas a pesar de tus veintidós años de reinado, en los que dejaste labradas y abonadas muchas tierras, las andanzas de tu semilla hicieron buena falta, las de tu fruto Alfonso X, el Sabio, tu primogénito, que ensanchó los senderos por los que anduviste y asentó tus ideas y las suyas como principal forma de unificar la vida en sus tierras. Tú nos legaste una joya de valor incalculable, una esmeralda del verde de la esperanza, otro buen «facedor de las Españas».
 
 
Isabel García Viñao
Estudió Magisterio, especialidad en Ciencias, pero su verdadera vocación es la educación especial, la cual ejerció a nivel particular en el pasado.
Sus aficiones son el arte románico, la botánica, la fotografía y la escritura. Escribe tanto en verso como en prosa. Comenzó a escribir con cuarenta y tres años, tardíamente.
Ha publicado dos libros y obtenido variados reconocimientos literarios.
Desde pequeña, quizá por haber nacido en ambiente rural, adora los pájaros, su comportamiento, sus trinos... y esta pasión aumenta con el paso de los años.
(XVIII Antología)
 
 

martes, 29 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… De todos los monarcas que distorsiona el tiempo, / noticias amañadas, fariseos bulos que el vulgo acepta, hoy como ayer, / tal si fueran axiomas, con la crédula fe del carbonero, /un conquistador descuella: Fernando de Castilla / tercero de su nombre que lo fue de León, pero nunca de España. / Conquistó Sevilla y otras plazas al moro, / impuso a Granada leonino tributo que postergó su fama / a la última conquista de esos reyes postreros de Aragón y Castilla /que un imperio engendraron cuando España era solo un suspiro, /para cumplir con creces el sueño apócrifo de Fernando / y de Alfonso, su hijo, que llamaron el Sabio…» (Jesús Andrés Pico Rebollo, pág. 186, «De vasallos y reyes»).


lunes, 28 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL JUICIO DE FERNANDO III

 



 

EL JUICIO DE FERNANDO III

 
—¿Quién me llama? —murmuró Fernando, con los labios secos como estandartes rotos.
—Soy yo, la lengua. No la que mandaste grabar en mármol ni la que firmó tratados. Soy la que te habló en la noche del asedio, la que gemía en la boca de tus enemigos cuando caían. La que susurraba plegarias en acentos que no comprendías.
—¿Vienes a juzgarme?
—Vengo a preguntarte si recuerdas. Si recuerdas al niño que fuiste oyendo cantar a su nodriza en un idioma que tu padre despreciaba. Si recuerdas que dijiste: «Un día seré rey de todos los sonidos».
Fernando cerró los ojos. La fiebre le trenzaba el pensamiento.
—Quise un reino de palabra. No de palabra impuesta, sino pactada. Donde el amén del cristiano no silenciara el salam del árabe ni el shalom del hebreo.
—Y por eso convertiste las mezquitas en iglesias.
—Y por eso dejé sus columnas en pie.
—Tú sabías que un reino no se sostiene con espadas, sino con gramáticas.
—Y que la sangre escrita en piedra no se borra, solo cambia de acento.
La lengua calló. Después de un instante, habló con voz de viento viejo:
—No fui tu conquista. Fui tu compañera. Porque mientras los reyes mueren, las palabras perduran.
Y cuando Fernando exhaló su último aliento, no lo hizo en latín, ni en romance, ni en árabe, ni en hebreo, sino en una lengua que aún no existía, pero que ya lo soñaba.
 
 
Javier y José Antonio B.
(XVIII Antología)
 

viernes, 25 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: CON ESE MISMO ÍMPETU

 



CON ESE MISMO ÍMPETU

 
Fernando no lo dudó, abrazaba la cruz con el mismo ímpetu que blandía la espada o la pluma, y si sus primeras enseñanzas infantiles estuvieron tuteladas por el latín, tenía la certeza de que el castellano, ese que se había convertido en lengua vehicular de todos los estratos del pueblo, debía de tomar definitivamente el relevo. No fue fácil, desde no pocos estamentos le llegaron los reproches y amenazas veladas por esos devaneos cada vez mayores con esa lengua romance, tachada de vulgar allá donde la cultura gozaba de mayor acomodo y que era todavía en muchos casos considerada como una advenediza.
 
Con ese mismo ímpetu con el que ordenó levantar catedrales —tal las de Burgos, Toledo, León…— o potenció las letras y la música o los nuevos templos de sabiduría, véase Salamanca, o buscó la unificación de todos sus reinos para aunarlos desde un sentido de equilibrio e igualdad, con ese mismo ímpetu, decíamos, que abrazaba la cruz y blandía la espada y la pluma; el rey Fernando, el tercero, decidió que el castellano había alcanzado su mayoría de edad, oficializándolo, debía ser ese nexo que acabaría con el correr de los siglos llamando al hermanamiento de tantos pueblos diseminados por los cinco continentes con ese lazo inextinguible, la palabra, que llega a unir tanto (o acaso más) que la sangre.
 
 
Manuel Laespada Vizcaíno
Su aprendizaje poético se recoge a lo largo de catorce poemarios publicados, merecedores de otros tantos premios, entre los que destacan: Plenilunio descalzo, Premio Luis Feria (La Laguna); Los dedos de la sombra, Premio Poeta Mario López (Bujalance); La piel indefensa, Premio Ciudad de Pamplona; Del amor caído, Premio Ciudad de Mérida; La sombra compartida, Premio Tardor (Castellón); Ponme caras, Premio Gerardo Diego (Cantabria). En poesía infantil ha publicado el poemario Anividanzas y en prosa Un baño de palabras y La complicidad de la duda, Premio Cartapuebla (Miguelturra).
(XVIII Antología)
 
 
 

jueves, 24 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Por si fuera poco, estaba el prodigio de la capilla real: los cuerpos inhumados de Beatriz de Suabia, Alfonso X el Sabio, Pedro I el Cruel y María de Padilla son polvo y huesos carcomidos desde hace siglos. Solo el de Fernando III, seco y apergaminado, se halla incorrupto. Podéis verlo cada 30 de mayo, cuando abren su sepulcro. Los milagros existen: el primero, que pueda respirarse el aire de Las Meninas, Velázquez fecit…» (Antonio Cavanillas, pág. 184, «Milagro»).


miércoles, 23 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: FERDINANDUS REX. CANTAR DE TRES AGUAS

 


 

FERDINANDUS REX: CANTAR DE TRES AGUAS
  
Llevaba en el pecho un relicario de cristal
donde guardaba tierra de Compostela,
y en la diestra, un sello con la torre del Oro
fundido en plata por orfebres de Córdoba.
 
Cabalgó desde Burgos con un ejército de astros:
almogávares que hablaban en romance y algarabía,
obispos con espadas que bendecían trigo,
judíos traduciendo estrellas en tablas de Granada.
 
Su escudo, dicen, era un campo de olivos
donde crecían cruces, lunas y menorás.
En Sevilla, cuando el hambre mordía murallas,
abrió sus graneros a moros y cristianos:
«El pan no sabe de herejías
—le dijo al consejo con voz de siroco—,
su miga es la misma bajo todo cielo».
 
Noche de cerco junto al Betis insomne,
un trovador le cantó versos de Ibn Quzmán
mientras su médico, Musa de Jaén,
preparaba ungüentos de romero y alcanfor.
«El reino es cuerpo que sangra por mil heridas
—murmuró el sabio mientras vendaba su fiebre—,
y solo la sabiduría cicatriza».
 
Al morir, pidió que lo vistieran con sayal
y sobre su pecho pusieran tres libros:
un misal mozárabe con letras de oro,
un Corán traducido por monjes de Ripoll
y los salmos en hebreo que rabí Ezra
iluminó con pájaros de Sefarad.
 
Hoy su tumba en Sevilla exhala sombras sabias:
los turistas tocan su espada de piedra
mientras el órgano en la catedral,
antiguo alminar donde rezó Boabdil,
entona canciones que mezclan gregoriano
con ecos de zambras y llantos de shofar.
 
El Guadalquivir, viejo cronista de bronce,
cuenta a las gaviotas cómo un rey santo
gobernó con tintero, no con hierro,
y en sus ojos brillaban por igual
la hostia de las misas guerreras
y el ramadán de luna sobre Itálica.
 
 
Miguel Ángel Sánchez Romero
Nacido en Segorbe (Castellón) en 1975, criado en Gátova (Valencia).
Licenciado en el Conservatorio de Valencia en la especialidad de trompa.
Finalista en el V certamen de relato corto Sin-Vergüenza/Kanaya 2025.
(XVIII Antología)
 
 

 


martes, 22 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Respeta a los hombres de ciencia y letras, pero escucha a los campesinos, pues ellos pisan la tierra que otros solo describen. Mira a los moros no con odio, sino con discernimiento: no todos los enemigos lo son del alma. Honra la cruz más que la corona. Si un día debes elegir entre gloria y verdad, elige la verdad aunque te deje solo…» (Francisco Javier Asensi Pérez, pág. 182, «Carta a mi hijo Alfonso»).


lunes, 21 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: FERNANDO III, CRUZ DE LUZ

 


FERNANDO III, CRUZ DE LUZ
 
No fue solo la espada lo que alzó,
sino los puentes que trazó y
las voces rotas que escuchó.
Rey por sangre
caminó donde el poder no escucha
y dejó en pie lo que otros habrían borrado.
 
En Sevilla no quemó la piedra antigua,
la honró como quien reza con los ojos.
Las mezquitas siguieron respirando,
las sinagogas no cerraron su canto.
Porque entendió, como pocos,
que Dios también habla en otras lenguas.
No temió al saber en signos árabes,
ni al eco de las palabras hebreas.
Mandó traducirlas,
no para dominarlas,
sino para comprenderlas.
Mientras otros sembraban ceniza,
él cuidaba la raíz del conocimiento.
Su cruz no fue imposición,
fue lámpara que iluminó su senda.
Y si venció, fue para que algo floreciera.
Un reino no vive solo del suelo que conquista,
sino del alma que preserva.
Fernando no destruyó,
Fernando escuchó.
Y en el rumor de tantas voces distintas,
eligió el eco de la armonía
como forma de poder.
 
 
Cecilia Rodríguez Bové
Valencia.
Comenzó a escribir narrativa breve en el año 2009, centrándose en el relato y el microrrelato. Desde entonces, muchos de sus textos han sido finalistas o ganadores en distintos certámenes literarios y han quedado recogidos en diversas antologías y publicaciones.
Es miembro fundador de la asociación literaria Tejedores de Historias con sede en el municipio valenciano de L’Eliana, donde modera un taller de escritura creativa.
(XVIII Antología)


viernes, 18 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: ENTRAMBAS PELEAS

 


ENTRAMBAS PELEAS

 
«Dábale cuenta de su alma y de su vida; pedíale guía para darse a Dios sin faltar a las obligaciones de rey y hombre».
 
A Fernando, mi esposo, se le han hecho ajenas las palabras de su niñez. Envuelto en un silencio de dudas, la vida le exige un idioma distinto. Fernando, mi fiel compañero. No podría describirlo lo suficiente. Quizá baste decir que es indescriptible. Ojalá le salieran alas a su cuerpo entumecido para volar sobre el dolor del recuerdo en las vértebras, a horcajadas sobre su montura. Si resbala y cae, quiero hacerlo con él. Tenerlo conmigo es algo extraordinario. Callo por no agitar el aire a nuestro alrededor y quebrar el equilibrio frágil de la realidad efímera de su presencia. Cuando sale de la cámara, y esta es cosa que nadie sabe de él, lleva en la escarcela la hoja con lo que de noche tratamos. Al amor que me da, añade esta adehala y bendice a nuestros vástagos, las dos cesadas y los siete vivos. A mí me alaba, conocedora de sus recovecos, por limpiar sus rodillas sucias, acunar su cuerpo lleno de cicatrices y velar costras de su convalecida. Y cuando le recito «Érase una vez un niño…», mete baza y dicta: «Hombre soy, y cuando muera seré de tu corazón, no pierdas cuidado, apenas lo dañaré».
 
Fray Telmo, docto de Frómista con quien ensancha Castilla, me revela cuán pulido está por la humildad y que, temiendo a la impureza más que a las huestes moras, sabe que su pavura oculta no es sino el fervor por mí. Pide a Dios moderar sus apetitos si no atañen a la guerra contra el infiel, porque soy su guerra dulce, un orbe sutil de cristal en un lecho que repica loando la ternura. Su aliento, lejos del rumor de las batallas y entre los muros que nos cobijan, silencia el roce de la ropa cayendo en cascada hasta el suelo cuando nos paseamos cual mapas desnudos y con sed de olas.
 
 
Luisa Fernanda Rodríguez Lara
Sevilla.
(XVIII Antología)
 
 

jueves, 17 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… La catedral ha abierto sus puertas para recibir a un hombre humilde y bueno que deja a una futura España en el camino propicio para que vuelva a ser cristiana por la gracia de Dios. Ya hay un santo más en el firmamento, caballero y siervo de María, ya hay un santo más en los altares de las iglesias. Así lo refrenda el santo padre Clemente por los siglos de los siglos…» (Antonio B. R., pág. 180, «La catedral de Fernando»).

 


miércoles, 16 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: UNA ESTIRPE, UN LINAJE

 



UNA ESTIRPE, UN LINAJE

 
De un hombre destinado a ser santo pero no rey, y que la historia reconoce como paradigma de ambas cualidades, nacerá la inteligencia, la fuerza y el valor para cristalizar el sueño añejo de un solo territorio hispano articulado en torno a una lengua y a una religión, alrededor de una cultura en la que la palabra y el saber son casa segura adonde llegar tras las batallas y espacio para acoger a quienes la acepten en toda su riqueza y esplendor.
 
Este hombre es Fernando III, el monarca del tesón y la templanza; el monarca que blande espadas a la par que negocia y ofrece paz y prosperidad a quienes decidan tomar parte de su empresa. Manos femeninas participan en la hazaña: Berenguela, madre de Fernando, apoya sin cortapisas a su hijo, una vida dedicada a la corte permite que instruya al rey en los mejores caminos para triunfar por sobre sus contrarios y la propia Berenguela tejerá estrategias de persuasión y convencimiento en favor de la gloria de Fernando.
 
Así, a partir del verbo y de la fuerza se concreta en lo real —con su hermoso doble significado— la expansión del territorio dominado por el rey santo, quien mientras acomete la reconquista de las tierras invadidas, se preocupa por engrandecer las ya ganadas y proteger y acrecentar su riqueza material e inmaterial: la catedral de Burgos y la Universidad de Salamanca son testimonio de ello.
 
Fernando, pues, da origen a un linaje, a una estirpe sin igual. Del rey santo nacerá un rey sabio que continuará con el legado paterno de fe, esperanza, caridad, justicia, mesura, nobleza y fortaleza, las siete virtudes que según el Setenario, obra pensada por Fernando y realizada por Alfonso, embellecían el alma del padre, tan amado y admirado por el hijo y por todo aquel que se acerca a su imponente historia y figura.
 
 
María del Carmen Porras
Caracas, 1968.
Profesora titular jubilada de la Universidad Simón Bolívar (Venezuela). Especialista en narrativa latinoamericana contemporánea, continúa publicando artículos en revistas propias del área y portales de divulgación nacionales e internacionales.
Ha participado en el libro Cincuenta mejores historias (I concurso Zetta de minificción 2018) y en las Antologías del Premio Orola 2023 y 2024.
(XVIII Antología)
 
 
 

martes, 15 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 



«… Tras mi sombra quedan Córdoba, Jaén, Murcia, Sevilla. A Dios lego la unidad de dos reinos, inseparables en adelante con un mínimo artículo ceñido de laureles. ¿Qué importa lo que ellos digan? Si dejo la cruz en Sevilla y he tratado de hacer de mi hijo un hombre sabio. ¿Qué más pueden pedir de su rey, si por sus frutos lo conoceréis? Mas ahora solo resta un hombre aferrado a su espada, mientras la vida le abandona. Reinos, títulos, catedrales, promesas, silencios: nada de esto podré llevar conmigo. Nada partirá junto a mí…» (Adrià Martínez Riera, pág. 178, «Lo que nadie escuchó»).


lunes, 14 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: EL EPITAFIO PERDIDO



EL EPITAFIO PERDIDO

 
Padre mío:
 
Hoy han sellado la losa que cubre tus restos, y con ella han querido contener también la grandeza de tu alma, como si una piedra pudiera silenciar una vida como la tuya.
 
En tu testamento, pediste que se te enterrara con sencillez, que solo fuiste un servidor del reino y de Dios y que así quieres ser recordado. Pero no puedo, padre, no puedo concederte esa última humildad. Yo fui testigo de tu santidad, pero también de tu entereza como rey y la mansedumbre de tu sabiduría.
 
Recuerdo cómo escuchabas el consejo de la abuela Berenguela. Gracias a ella no hubo sangre fraterna derramada en la unión de los reinos, pues tú, que podías haber tomado León por la fuerza, decidiste anexarlo a Castilla con acuerdos. Ni Sancha ni Dulce, tus hermanastras, quedaron despojadas ni agraviadas. Fuiste justo sin dejar de ser fuerte, y esa enseñanza no se aprende en los campos de batalla, sino en el corazón del hogar.
 
Y luego estuvo Beatriz, mi difunta madre. En sus labios encontraste el amor por los tesoros de Grecia y Roma. Fue en su compañía donde floreció en ti el deseo de gobernar no solo con la virtud de las leyes, sino con la erudición de los antiguos. Tú, que portaste la cruz a las tierras del sur, también dedicaste esfuerzos en renovar la Universidad de Salamanca, como si entendieras que la luz que brota de los libros puede ser tan poderosa como la que cae del cielo.
 
De esas mujeres, naciste dos veces. Y yo tuve la fortuna de obtener tu linaje y guía.
 
No bastará una lápida para detener tu legado. Por eso escribo esta carta, que es mi disculpa para ti. Y si acaso esta carta no llegara a su destino, que al menos sirva para mantener ardiendo en mí lo que tú encendiste.
 
Tu hijo,
 
Alfonso
 
 
Lara Martí Blasco
Nació en Alcoy (Alicante).
Se graduó en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Actualmente ejerce como profesora de instituto, difundiendo su pasión por la historia y el pensamiento de la Antigüedad.
Publicó su primera obra en 2018: Reflexiones críticas para un reencantamiento del mundo.
(XVIII Antología)
 
 
 


viernes, 11 de septiembre de 2026

ANTOLOGÍA 2025: YO, ALFONSO, HIJO DE FERNANDO

 



YO, ALFONSO, HIJO DE FERNANDO

 
Aunque el duro ejercicio del reinado me ha requerido,
soy por encima de rey y gobernador
un hombre de letras, casi un escribano.
Es la escritura una fuente de sosiego,
y quien aprende a lidiar consigo en soledad
se templa, se curte,
se prepara para la agitación del mundo.
No hay hombre sabio que no desee estar solo,
si bien es triste e ingrato
estar en tus propias cavilaciones
día y noche.
La soledad gozosa tiene sus horas,
esas que yo ahora alimento recordando
al que me dio la vida, al rey Fernando III,
al que hizo de su vida un ejemplo.
Rey de Castilla y de León,
hijo de la sabia Berenguela,
que los reinos gobernó en su ausencia,
Fernando, el padre mío,
amplió los límites de sus reinos
y los aseguró, llegando a los límites de Granada.
De la mano del emir de Baeza
ganó la plaza de Sevilla.
Al hijo del emir, Fernando hizo su ahijado;
con él, cristiano nuevo, combatió mano a mano.
Media vida dio Fernando por Castilla
peleando de al-Ándalus cada palmo,
y mandó hacer bajeles para conquistar
a la morisma tierra más allá de la mar.
En Sevilla, lejos de estos páramos fríos,
está enterrado mi padre.
No llegó más lejos su obra porque Dios
pone coto a la vida de todos,
a la vida de los pequeños y a la de los grandes.
No soy yo el buen hombre que mi padre era,
pero me congracio cada día en recordar
al que rozó la perfección humana.
A mi hijo mayor puse su nombre,
pero ninguno de los dos vive ahora,
el tiempo todo lo arrasa,
el tiempo nos cubre de barro.
          
 
Joaquín Iborra Mateo
Durante veinticinco años ha trabajado en el sector editorial.
Los últimos premios literarios que ha ganado son un concurso de microrrelatos en Sevilla; el XIII premio de relato José Toral y Sagrista (Andújar), y el premio de relatos Lenteja de oro de Salamanca.
Publicaciones: un trabajo de investigación titulado Estudio ecológico de la laguna de La Mata (ICA Juan Gil-Albert); en poesía Haiku I.0; en ensayo Adiós a la vida, y varios títulos medioambientales, la mayoría de ellos en ediciones del Ministerio de Medio Ambiente: Senderos en la cuenca del Segura; El corredor verde…
(XVIII Antología)
 
 

jueves, 10 de septiembre de 2026

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 





«… Gracias te doy, Señor, en mi postrer / hora y ya nada más te pediría; / solo mi alma contrita ofrecería / si en tu cielo, mi Dios, la quieres ver…» (Alberto Luis Collantes Núñez, pág. 176, «Postrer hora»).