viernes, 28 de marzo de 2025

ANTOLOGÍA 2024: BAJO LA GUÍA DEL ARTE MAYOR

 



BAJO LA GUÍA DEL ARTE MAYOR

 
Para Nebrija, el saber no era completo si no se expresaba con léxica propiedad, y en la elegancia del decir, en cada soneto, se encuentra la esencia del lenguaje y su verdad.
 
Bajo la luz de la luna, en el silencio de mi estudio, donde los libros antiguos susurran en la quietud, busco la esencia de la lengua en cada verso y arrullo, donde la gramática nace entre la pluma y la virtud. En el valle de la sintaxis, entre reglas y excepciones, donde los fonemas trazan constelaciones en el papel, danzan las palabras con sus múltiples conexiones en un rincón del idioma donde el orden es fiel. Dulce desafío que me acompaña en mi tarea guía mi mente en este viaje hacia la claridad, que cada sílaba y acento resuene con fuerza y sea la esencia de un lenguaje puro, sin ambigüedad. Bajo el manto de la gramática, entre reglas y preceptos, se encuentra la esencia de la lengua y su esplendor, un legado eterno que en mis estudios se despierta, un tesoro invaluable que nos guía hacia el honor. Que el eco de estas palabras resuene en cada mente como un faro que ilumina el camino hacia el saber, que inspire a los lingüistas en su búsqueda persistente y los lleve a descubrir el poder de entender y crecer.
 
 
Antonio Olmos Belmonte
Murcia.
Licenciado en Derecho e Ingeniería (ambas sin concluir).
Premios: ganador del II certamen literario Torre desde Quevedo y del IX concurso de microrrelatos de Godella; segundo clasificado en el III certamen Ciudad Rodrigo y en el X concurso de microrrelatos #escribirporderechos; tercer puesto, accésit y finalista en otros premios.
(XVIII Antología)
 
 
 

¿YA HAS ENVIADO TUS VIVENCIAS AL PREMIO OROLA?

 


miércoles, 26 de marzo de 2025

ANTOLOGÍA 2024: UNA BABEL EN CASTILLA

 



UNA BABEL EN CASTILLA

 
Mayo de 1493. Elio Antonio de Nebrija sentado a una mesa, próxima a un ventanal, sobre ella varios volúmenes de su Gramática, hojas de papel en blanco, otras escritas y un tintero con varias plumas. Cuando llevaba un rato escribiendo, entró en la estancia una mujer.
 
—Buenos días nos dé Dios, doctor Nebrija.
—Quiéralo Dios, doña Blanca.
—Siempre estáis trabajando... cuando no leéis, escribís; cuando no dais clase, corregís las hojas impresas que os traen de la imprenta...
—Señora, ese es mi trabajo.
—Vaya trabajo —dijo ella con un punto de desdén—. Si todos sabemos castellano sin necesidad de aprender las normas que se establecen en la Gramática, ¿para qué se necesita ese libro?...
 
No era la primera vez que le planteaban esta cuestión, que él quiso zanjar explicando por qué decidió escribir la Gramática castellana.
—Señora, en Castilla hay una especie de Babel... La reina Isabel habla castellano y aprendió de su madre el portugués. El rey Fernando habla castellano y también las lenguas de sus territorios aragoneses. Los judíos conversos dicen que, en secreto, siguen hablando su lengua y los moriscos también siguen utilizando la suya. Con tal profusión de lenguas, usadas indiscriminadamente, se mezclan las palabras de unas y otras, por lo que es necesario clarificar su uso correcto; de ahí mi interés por escribir la gramática del castellano. —Doña Blanca escuchaba con atención y Nebrija continuó—: Como sabéis, Colón ha vuelto de su viaje trayendo de aquellas islas gentes diferentes a nosotros; para entendernos, nada mejor que enseñarles el castellano y ahí está mi Gramática que ayudará a su difusión en aquellas tierras lejanas e ignotas.
 
Nebrija acertaba: el castellano se convertiría en la lengua del imperio.
 
 
 
Enrique Martínez Ruiz
Nacido en Jódar (Jaén), reside en Obeilar (Illora, Granada).
(XVIII Antología)
 
 
 
 

martes, 25 de marzo de 2025

«RE-VIVENCIAS»: AFINIDAD

 



AFINIDAD
(1973, Tomo IV)
 
Afinidad entre tú y yo,
que nos hace partícipes de algo misteriosamente común.
 
Afinidad de sentimientos que nos hace sentirnos hermanos.
 
Afinidad de ideas,
que ofrece a nuestra inteligencia un lenguaje que une e identifica.
 
La afinidad es algo importante
porque supone y respeta la peculiaridad indiscutible de cada uno.
 
Tener afinidades es tener zonas comunes en la sangre,
en el idioma, en la religión, en las ideas,
en los sentimientos, en las aficiones…
 
Me gusta encontrar afinidad en las personas.
 
La afinidad nos aproxima y nos hace sentirnos como viejos amigos.
 
Cuando se busca la afinidad, se demuestra buena voluntad.
 
Si el hombre no busca la afinidad, está enfermo,
busca la soledad o es un egoísta.
 
Sentir afinidad es como sentirse atraído
por algo muy querido que llevamos dentro y que apreciamos en otro.
 
¿Será el amor, será la verdad, será la fe?
 
Cuando descubrimos la afinidad,
se deshace el muro de la incomprensión y de la incomunicabilidad.
 
La generosidad se reconoce fácilmente a través
de la capacidad de encontrar y crear afinidades con las personas.
 
Afinidad es solo una palabra pero muy hermosa…
 
 

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES

 




«… Dame fuerza, Dios mío, para vencer estas afrentas, a estos años gastados, donde miro hacia atrás y solo me veo trabajando, escribiendo, leyendo. Mis búsquedas, incansables, fueron las de la justicia y la verdad, y en muy pocas bocas y menos páginas las encontré en su debido brillo. Creí en el humanismo científico, como un pionero y el mayor poseso, solo para mi gusto. Mi lucha fue la ciencia de la lengua y de las humanidades. Si acaso, a rachas, falseé mi genealogía como un mero juego frente a tanto pedante…» (pág. 52, Diego M., «El anónimo»).

 


lunes, 24 de marzo de 2025

ANTOLOGÍA 2024: MAÑANA

 



MAÑANA

 
Nunca me importó el olvido o la miseria, ni la buena fortuna, cuando le fui fiel a mis palabras. Y ahí estaba yo, errando entre laberintos de folios en blanco, haciendo de los segundos horas y de las horas días. Vivía como los que mueren por amor, encadenado a un apego que se disfrazaba de obsesión por las letras. Estas me clavaban sus espuelas. No existía sensación igual.
 
A veces, a través de la ventana, si el viento era indulgente, me traía olor a mar y me perdía entre recuerdos de mi Lebrija natal, de cuando nada era urgente, sonreía por inercia y el mañana nunca llegaba. En ocasiones, mi mujer me requería: «Antonio», susurraba. Pero no lograba sacarme de mis ausencias.
 
Pese a ello, me regalaba su ternura vestida de comprensión y silencios... y miradas de cariño, aunque yo estuviera de espaldas y no la viera. Confiaba en mí. Sabía que de Bolonia aún conservaba la fe inquebrantable de creer en lo que haces. Y de Salamanca, la pasión por el verbo y por hacer grande a mi patria.
 
Pero ¿cómo aunar distintos pueblos bajo un mismo idioma? Aquella pregunta me rompía los horarios, esclavizaba mis vigilias, me exigía atención plena. Y me hacía arrugar cientos de hojas, llenas de garabatos, que nunca llegaban a nada. Estaba bloqueado… hasta que me deslumbró aquel fulgor, una vislumbre palpitante en forma de idea: establecer las reglas del juego más grande jamás creado.
 
Así nació mi Gramática castellana. El «escribir como pronunciamos y pronunciar como escribimos» marcó las pautas... La prosodia y la ortografía cimentaron el camino. Y, aunque hubo dudas, el tiempo derribó fronteras sin muros, océanos de lenguas. Quién iba a decirme, años más tarde, que aquel códice se convertiría en el arma más poderosa de nuestro imperio. El mañana había llegado.
 
 
Daniel S. P.
(XVIII Antología)
 
 
 

jueves, 20 de marzo de 2025

ASÍ ESCRIBEN NUESTROS AUTORES


 



«Una guerra encarnizada se abre en la universidad. En un bando, los mal llamados maestros, en el otro, Nebrija y su imperio de las letras. Salamanca es tierra devastada por la ignorancia de algunos maestros que continúan sus enseñanzas maltratando al latín. Este mal, expandido por toda España, debe ser combatido por el único hombre dispuesto a ello: Nebrija, el humanista, el gramático, el filólogo, el padre de la ortografía, de las reglas gramaticales y de la acentuación…» (pág. 50, M.ª Rocío Ruiz Pleguezuelos, «Muerte a los maestros»).


miércoles, 19 de marzo de 2025

ANTOLOGÍA 2024: QUE SIEMPRE FUE LA LENGUA COMPAÑERA DEL IMPERIO

 



QUE SIEMPRE FUE LA LENGUA COMPAÑERA DEL IMPERIO

 
El frío de la mañana traspasa los muros del palacio del maestre de la Orden de Alcántara. Un intenso olor a jara inunda la estancia, muy concurrida hoy. La corte de sabios, a la que yo tenía el honor de pertenecer, acompañaba al mecenas Juan de Zúñiga para agasajar a la ilustre invitada.
 
Sentada frente a mí, la reina Isabel sonríe cuando le hablo de mi Gramática sobre la lengua castellana. Le parece innecesario escribir normas de una lengua que se aprende de manera natural. Acostumbrado como estaba a recorrer caminos con encrucijadas y a tomar decisiones complejas, iba a contestar cuando fray Hernando de Talavera le dijo a la reina que si todos sus vasallos hablaran castellano, sería útil para unificar los territorios conquistados, que deberían cumplir las leyes de Castilla. Revitalicé mi orgullo de ser gramático y me dirigí a la reina para añadir que «todas las lenguas necesitan gramáticas descriptivas y normativas para que no anden desbocadas».
 
Quedó pensativa, pero no hizo ningún comentario sobre la Gramática. Me dirigió una mirada profunda y me animó a traducir mis Introducciones latinas, que creía necesarias para todos y principalmente para que «las mujeres religiosas y vírgenes dedicadas a Dios, sin participación de varones pudiesen conocer algo de la lengua latina».
 
Ni Nebrija ni la reina sabían entonces el alcance de la primera gramática de una lengua vulgar, que tras el descubrimiento de América serviría de modelo a los misioneros para establecer reglas gramaticales del quechua y el náuhatl, entre otras, y perdurar hasta nuestros días.
 
Gracias a la imprenta, la obra del primer humanista español inundó los océanos de palabras, que contribuyeron a enriquecer el español en la España de la primera globalización.
 
 
 
Marian Oller Veloso
Licenciada en Derecho.
Antologizada en los Premios Orola desde 2017.
(XVIII
Antología)